Política

El insulto: La bandera de Pablo Casado



El insulto: La bandera de Pablo Casado - Política

Es bien sabido que en cualquier lugar del mundo, la política es el tema que provoca las discusiones más airadas. Más aún si hay unas elecciones generales a la vuelta de la esquina y un 40% de indecisos aumenta la incertidumbre de cara al posible resultado. Los partidos políticos empiezan a mostrar las medidas estrella de sus programas y a hacer promesas electorales, pero, también comienzan a interesarse por una práctica cada vez más común entre los candidatos a la Moncloa: Los insultos.

 

En 40 años de democracia, hemos disfrutado en España de rivalidades y enfrentamientos más propios del clásico del fútbol español que de la política: Felipe González y Aznar o Rajoy y Zapatero. Ambas fueron rivalidades de alta tensión, pero en sus debates nunca llegaron a lo personal o al excesivo uso de adjetivos calificativos. No se puede decir lo mismo del actual líder del Partido Popular: Pablo Casado.

 

Ya irrumpió en la política hace años (cuando aún era líder de las juventudes) llamando “carcas” a las personas que se preocupaban por mantener viva la memoria histórica. Desde entonces, tanto en su puesto de portavoz como de presidente, nos ha deleitado con auténticos festivales de agravios y vituperios que no dejan indiferente a nadie. Hace ya meses, tomó la decisión de llamar “golpistas” a los nacionalistas catalanes. Por otra parte, los miembros de partido vasco Bildu, han sido calificados como: etarras, filoetarras, bilduetarras, batasunos, kale borroka y una infinidad de calificativos relacionados con la banda terrorista que han salido de la boca del máximo dirigente popular. Aún con todo esto, Pablo Casado, ha descargado la mayor parte de su arsenal contra el presidente del gobierno: Pedro Sánchez. Lo ha comparado con narcotraficantes, terroristas o golpistas, y le ha acusado de felón, desleal, traidor, ilegítimo o mentiroso compulsivo. Haya por el mes de febrero, batió todos sus récords insultando al líder socialista 19 veces en una sola comparecencia. También ha tenido ocasión de bendecir con sus palabras a personalidades que poco tienen que ver con la política, como su ya conocida batalla con la familia Bardem. No hace mucho, tachó a Javier Bardem de “imbécil y subnormal”.

 

Por todo esto y seguramente mucho más que vendrá, Pablo Casado nunca pasará a la historia por sus enfrentamientos políticos, sino como un político que pasó la barrera de lo personal y se dedicó a difamar a todo aquel que no compartía su opinión. Nunca veremos a Casado charlando amistosamente en eventos como lo han hecho Rajoy y Zapatero. Nunca lo veremos tampoco (esperemos) como inquilino en Moncloa.

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Eneko García

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