Historia

El juglar Juan Antonio Cebrián



El juglar Juan Antonio Cebrián - Historia

La primera vez que escuche la voz de Juan Antonio Cebrián fue en un video sobre el “Carnicero de Milwaukee”, Jeffrey Dahmer. Era su programa de radio “La Rosa de los Vientos” pero yo no lo sabía, lo único que me importaba era encontrar un documental que me narrara, sin la seriedad y atención que requiere un reportaje, algo interesante, mientras intentaba no aburrirme en mi labor académica. Juan Antonio hacía creer a quien le escuchaba que el también era un carnicero o que investigaba, interpretando a un cruel y cínico desconocido. Su narración de esa terrible vida, llena de desamor y frustraciones, que culminó con varios pedazos de cuerpos humanos acumulados en un refrigerador y congeladores, me fascino. Cuando un juglar sabia como cantar una batalla, la sangre era necesaria y los guerreros, santos.

 

Enlace a video: https://www.youtube.com/watch?v=ers6q4_rKQY

Encontrar una buena voz entre la multitud es difícil. Descubrir a un excelente narrador…

 

La experiencia de haber pasado por varias escuelas y haber tomado clases con terribles profesores, me impulso ha seguir un camino autodidacta. No es sencillos para un distraído moderno como yo, e inimaginable para un indisciplinado, como yo. Aprender sin que nos parezca un deber parece imposible para una generación educada por insípidos adultos y programas de televisión vacíos. Llenos de tareas anticuadas para una realidad, fuera de las escuelas, muy diferente y en constante cambio.

 

En México, al estudiante se le teme o se le desprecia. Para ser despreciado simplemente hay que seguir las reglas de las instituciones, tanto las escrituras como las no escritas. En este país, antes que un alumno, hay que ser un “mañoso”. Un verdadero alumno demuestra siempre más habilidad para negociar que valor para cuestionar. Y los que cuestionan, aprenden y se rebelan, son los temidos.

 

 

En Juan Antonio, mas que un narrador sin rostro, encontré a un profesor de humanidades (clase que nunca había tomado), un “homo universalis” con una voz tan única, tan placentera y determinada a enseñar, a contar, a “dialogar”, que por primera vez en mi vida, me sentí acompañado. No tarde en buscarlo y descubrir, afortunadamente, audios de su programa en Ivoox, para descargar gratis y sin conexión a internet. La maravillosa voz de un narrador que te lleve a los lugares desconocidos de la historia y del mundo, un apasionado que invite a las mentes adormiladas por la inconmensurable información a poner atención e interesarse por la vida de un personaje del pasado… En “la Rosa de los Vientos” aprendí más, en poco tiempo, que en toda mi vida soportando largas horas de frágil enseñanza dentro de una caverna.  ¡Que alguien les diga a los profesores de México que se puede saber sin haber entrado en una escuela, y se puede aprender mientras avanzas, caminas o te mueves! El conocimiento no es un valor u objeto que le pertenezca a una persona o institución.

 

 

El mismo Borges respeto más a una biblioteca que a las universidades.

 

No sé cuántas horas estuve escuchando las narraciones de Juan Antonio, pero cualquier tiempo desconocido, valió la pena su sacrificio. Cuando escuche como Aníbal Barca había cruzado los Pirineos y los Alpes franceses, peleando y aliándose con tribus bárbaras, rompiendo rocas con vino caliente y transportando elefantes por los ríos germanos hasta llegar a Roma; las razones, como lectura de una ficción, que motivaron al general cartaginés a realizar tal hazaña o hazañas, y el final en Zama: todo explicado con extraordinario gusto y placer por nuestro locutor español. O sus coloquios con Carlos Canales y Jesús Callejo, donde hablaban de fenómenos paranormales, mitos y leyendas, sucesos curiosos. Antes que Dross hiciera videos sobre estos asuntos y nos atrapara con ellos, en la radio ya se hablaba de todo eso con mucho mas profundidad y seriedad (y estoy seguro que el venezolano creció escuchando  programas radiofónicos de misterio, “un niño muy mórbido”). Recuerdo un monográfico sobre Tolkien. Hablaron de su vida, su obra y sus particularidades, a veces oscuras y despreciables: voces amables que discutían avanzando y no se gritaban deteniendo una exposición, como lo hacemos con nuestros amigos, impertinentes o borrachos, o, peor, impertinentes y borrachos. Las máximas de los grandes, Juan Antonio solía comenzar con ellas antes de hablar de sus vida.  Por él me interese en Verne y su “sean buenos” antes de morir.  Vicent van Gogh, Marie Curie, Leonardo da Vinci, etc. Juan Antonio hablo de todo y de todos. Las vidas que moldearon nuestro presente, y que, lamentablemente, ignoramos lo que hicieron (recuerdo un capítulo de los Simpson en el que Lisa habla del matrimonio Curie y su “romántica aventura científica”. Bart le pregunta quienes fueron esos y Lisa le contesta que unos científicos que murieron por la radiación. Bart inmediatamente imagina a un hombre con barba y una mujer, vestida a la usanza del decimonónico, como gigantescas figuras destruyendo una ciudad japonesa. “¡Los Curie!”, gritan los inocentes. Esta escena demuestra como la ignorancia general combina conceptos sugeridos por los medios con cosas o personas reales, para crear algo, o muy patético o muy gracioso), porque para el hombre y la mujer del Siglo XXI importan más las marcas y valores ($); significan tan poco las maravillas del pasado para ellos.

 

No sentirnos solos, no es responsabilidad de un muerto. Sin embargo, cuando una obra o una voz son imperecederas, es probable que nos encontremos con nosotros mismos, acompañados del otro por ideas y milagrosas coincidencias dentro de una consciencia plasmada, sin estar necesariamente alejados del mundo: abrir las puertas hacia lugares desconocidos, sin cruzar un umbral.

 

“La Rosa de los Vientos” es un programa de radio transmitido en Onda Cero (cadena de radio española generalista). Nuestro narrador, Juan Antonio Cebrián Zúñiga, murió el 20 de octubre de 2007 (otras voces presentan y dirigen el programa actualmente). Su primera emisión fue el 13 de septiembre de 1997. O sea que Juan Antonio dirigió y presento “La Rosa de los Vientos” durante diez años, y yo tarde en descubrirlo otros seis años. Hay cosas que llegan muy tarde a tu vida, y otras que aparecen en el momento oportuno: no sé qué más decir de esto, pero… ¡bendito internet! Decir que fue importante e influyente en mi vida escuchar esa voz, es no admitirlo todo.

 

 

Aunque en la actualidad, los influidos por sus trabajo y labor (en su mayoría locutores y “podcasters” españoles) corrijan ciertos aspectos de su trabajo, sobre todo los más obvios (que un dato histórico fuera erróneo, que se hablara de un tema como verdad cuando ahora se saber que no lo es, o que se omitieran datos cruciales para desmitificar un caso o suceso, etc.), aun creo que mucho de esto es justificable. Rodeados de tanta información (ya no falsa o errónea, sino mezclada con verdades y manipulaciones), con una herramienta como el internet, conocer es complicado. No tenemos el tiempo suficiente para leer decenas de fuentes de información, y lo más plausible es especular antes que afirma. Imagine, lector, en  el momento en que escribían  “La Rosa de los Vientos”, ya existía el internet pero no estaba  tan difundido, y la información que se encontraba era menos confiable que ahora, y sus fuentes eran públicas, documentales, libros, etc. Difícilmente podían tomar o no tomar cierta información y confirmarla o negarla.

 

 

Volviendo al programa de radio, este tenía varias secciones. Mis favoritas son Pasajes de la Historia, Monográficos Zona Cero, Versus (que me dijeran que Miguel Ángel y Leonardo da Vinci no se agradaban, fue revelador, incluso, decepcionante) y Psicokillers. Todas estas historias las escuche con interés, pasión y muy agradecido.

Enlaces a Ivoox:

https://mx.ivoox.com/es/LA-ROSA-DE-LOS-VIENTOS_sb.html?sb=LA+ROSA+DE+LOS+VIENTOS

https://mx.ivoox.com/es/podcast-pasajes-historia-juan-antonio-cebrian_sq_f14296_1.html

 

Desde hace mucho quería escribir algo sobre Juan Antonio, sobre todo porqué tengo una deuda con él (si, parece algo absurdo, pero algún día la finiquitare con pompa y exhibiéndola a todos), Sin embargo, ¿qué más hay por hacer? ¿Qué hay más por decir? Simplemente, difundir y escuchar.

Enlace a video del Homenaje a Juan Antonio Cebrian:

 

Escrito por José Avila

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Acerca del autor

José Carlos Zarza Ávila

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