Historia

El legado de un psiquiatra sociópata



El legado de un psiquiatra sociópata - Historia

Las 03:33am marca el reloj y entre sobresaltos, pensamientos confusos sumado a la densa niebla a través de la ventana y el frío intenso de esa madrugada Robert Wilhemk no ha podido conciliar el sueño y no es para menos, en un mismo día la conducta de su hijo se eleva al extremo sin saber con exactitud cuando empezó a perder la cordura con ideas tan poco racionales mas la inquietante conversación con Jackie Montana y todo lo ello implica ¿llegar al fondo del asundo o seguir la corriente?. Coaccionada su voluntad para aceptar un trato que sabe es sin lugar a dudas peligroso, su vida y ya la su familia supone estan en total riesgo, no pudo decir que no hace seis días y a solo a pocas horas de dirigirse a donde tienen retenido a Hannter DeLager para empezar aquélla evaluación que había estado retrasando pero ya era inevitable esperar un día más.

– Ha sido una noche larga pero ya comienzan a entremeterse los primeros rayos del sol, diablos ya debo irme antes de que despierte Luci, no estoy de ánimo ¿dónde deje las malditas lleves del carro?.

Con un café en mano camina entre aquéllos pasillos, al final se puede ver la puerta tras la cuál se encuentra DeLager a quién hace años no veía. Mil preguntas viajan por su mente entre ellas ¿Cómo abordar a quién fue inspiración hace mucho y hoy es presunto culpable de asesinato? ¿Un gran mentor y amigo, hoy un absoluto desconocido? Los pasos más largos que dio en su vida y sus dedos ya toman la manilla. Entra y en el primer contacto el hombre como aguardando esposado y atado de pies y manos a la silla de hierro lo observa con una mirada profunda y rostro de autosuficiencia con risa arrogante se refiere a Robert.

– Estuve esperando este momento desde hace años.
– ¿Cómo?
– Toma asiento, éstas en tu casa, disculpa el
desorden. He tenido las manos un poco ocupadas
estos días.
– ¿Eres consciente de que son muchos años de
condena lo que te esperan?
– ¿De que se me acusa? ¡Ha cierto de matar a
mi esposa y nietos! Eso les dije.
– ¿Te ves a ti mismo como un asesino?
– ¿Asesino? Eso suena tan exótico realmente pero
pienso que aquél que quiera vivir debe luchar.
Y quien no quiera luchar en esta vida donde la
lucha permanente es la ley de la supervivencia,
no tiene derecho a existir.
– ¿Esa es tu verdad?
– No importa la verdad, importa la victoria. ¿tomarás
tu café? dame un poco.
– ¿Aceptas haber asesinado a tu familia?
– Ante Dios y el mundo, el mas fuerte tiene el
derecho de hacer prevalecer su voluntad sobre
aquél que es escaso ya que el derecho en sí no le
sirve de nada. Toda la naturaleza es una
formidable pugna entre la fuerza y la debilidad,
una eterna victoria del más fuerte sobre el débil.
– Eso no responde a mi pregunta.
– Te diré algo, existe una fuerza que no quiere
convertirse en el alguacil de la opinión pública,
pretende dominarla. No espera ser un sirviente de
las masas, sino su amo. Creí haberte enseñado
bien pero pareces haberte quedado pequeño ante
el dilema que se te propuso.

Carlos sale del salón a tomar un respiro, no sin antes escuchar al Dr. DeLager darle gracias por el café y pedirle algunos bocadillos para pasar el rato mejor en aquélla amena plática. Cierra la puerta tras de sí y no puede evitar el inquietante parecido entre la forma de pensar del DeLager y aquéllas ideas revolucionarias de su hijo en esa platica pasada cuando esto comenzó antes de que su esposa los interrumpiera para ver el reportaje en la tv.

– Intento conectar puntos inaccesibles de éste
panorama tan raro. Los hechos dicen una cosa,
del Dr. DeLager percibo que intenta dar un mensaje
tras su forma de hablar, de momento siento que
me está probando y en otras ocaciones que
intenta quebrar algo en mí.

Regresa al salón de interrogación y al verlo el Dr. DeLager le dice.

– He extrañado con quién hablar estos días, no
te pierdas así. Cuentame de tu hijo, el audaz
Petter.
– ¿Como sabes su nombre? En primer lugar
¿Como sabes que tengo un hijo?.
– Un día escuché a uno entre los grandes decir
«Aquél que se gana la juventud, se gana el
futuro» ¿Crees que tenga razón?
– Aquí las preguntas las hago yo, ¿cómo sabe
de mi hijo?
– ¿Qué pensaría la hermosa Luci si
supiera que su esposo no está en su habitual
oficina si no ante un supuesto psicópata?
Me parece que la consternó el exceso de
atención que puso sobre ustedes el primer
caso que resolviste tan astutamente.
– Infeliz.
– Calma, calma. Tampoco debe saber de la
enorme frustración que te ha acompañado
durante meses. Tranquilo aún tienes mucho
por aprender.
– ¿De que estas hablando DeLager?
– Wilh, Wilh. No estoy hablando,
estoy leyendo tus pensamientos.

Sale abruptamente del salón, tropieza con el comandante y sin decir una sola palabra sigue su camino fuera de la comandancia, cree que no puede seguir con eso, siente que la cabeza le va a estallar y de un momento a otro empieza a escuchar un zombido que se intensifica cada segundo, son como miles de abejas pero mira a todos lados y no ve nada. Siente que lo llaman pero nadie está a su alrededor.

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Acerca del autor

Rodrigo

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