Política

El Lobby



El Lobby - Política

El lobbying viene precedido de cierta mala fama, porque se desconoce qué es en sí mismo; y se ha asociado a términos conflictivos como favoritismos, tráfico de influencias, y otros. Por otra parte, hay una ausencia de una legislación favorable que lo canalice adecuadamente. En Estados Unidos y en Inglaterra se tiene como una parte integrante en los quehaceres de los gobiernos y naciones.

Etimológicamente lobbying, en gerundio, alude a la acción de estar esperando o paseando por el pasillo o vestíbulo. Lobbying viene de Lobby, que a su vez viene del vocablo latino medieval Lobium, y éste del verbo latino Libo (derivado del griego) que significa gustar, libar, tocar con los labios. Los lobia en el medievo eran lugares de libaciones que no estaban permitidas en las celdas y refectorios monacales. En el idioma español tiene semejanza con cabildear, que también significa querer ganar voluntades.

En su origen histórico, en Gran Bretaña deriva del término “corridor” o pasillo, en el que los ciudadanos aguardaban para obtener los favores de sus diputados, de los parlamentarios británicos.

En 1829, en Estados Unidos, consta que el término Lobby, y los lobby-agents se usaban para designar los despachos de la profesión de algunos intermediarios (casi siempre abogados), que actuaban representando a terceros ante los parlamentarios, los congresistas o los legisladores, o bien ante estos dos últimos. Es hacia 1830 cuando por primera vez se denomina lobbying a la presión que intentan ejercer sobre los congresistas y legisladores o ambos a la vez algunos representantes de grupos de interés.

En su sentido estricto, Lobbying es cualquier intento de influir en las decisiones de cualquier legislador del estado o de cualquier agente oficial del gobierno tramitado por un intermediario con capacitación profesional que actúa en nombre de otra persona o grupo de interés.

El lobbying solo debe ocurrir cuando se trata de influir en las decisiones del poder legislativo (legisladores, parlamentarios, congresistas, senadores) y del poder ejecutivo; o de ambos. El poder ejecutivo son los agentes u oficiales del gobierno. Tiene que estar motivado por el deseo de ejercer influencia sobre el tomador de decisiones; requiere la presencia de un intermediario o representante con carácter de pluralidad; si bien una sola persona puede actuar como “lobbysta”, aunque no en el sentido técnico estricto. Requiere comunicación, recordando aquello de que el hombre es hombre  tanto en cuanto que entabla comunicación. Se necesita, por tanto, transmisión y comunicación.

En su memoria, hay dos tipos de lobbying, el old lobbying y el new lobbyng. El old lobbying tuvo connotaciones negativas de aproximación a la delincuencia y factores inmorales, lo que conllevó una legislación al respecto, como en el caso de Albany, que estaba ubicado en el Capitolio de Nueva York.

El new lobbying, por el contrario, se diferencia del old lobbying en que viene revestido de legalidad. Por ejemplo, en Inglaterra se conoce con anticipación la legislación que se espera que sea aprobada puesto que se menciona siempre en el discurso de la Reina; aparece en los manifiestos electorales, en los libros blancos, en los informes oficiales, y tiene gran cobertura en los medios de comunicación.

En cuanto a su naturaleza, el lobbying se lleva a cabo para influir sobre la política y las decisiones de los poderes públicos oficiales tanto gubernamentales como no gubernamentales. Si se le pudiese aplicar un adjetivo, por mi parte creo que en su quintaesencia, este adjetivo sería “DEFENSA” de todas aquellas cuestiones que conciernen a los miembros de los países.

Respecto de sus finalidades, la principal es influir en el proceso de toma de decisiones. Otra es defender intereses particulares concretos. También la canalización de las vías legítimas de defensa. En otra vertiente, acceder a las ayudas, subvenciones y apoyos legítimos que básicamente son las ayudas económicas provinientes de Bruselas. Y acceder a las licitaciones y concursos de la Unión Europea en terceros países mediante la canalización de canales adecuados.

En el ámbito empresarial, si no se usara el lobbying, los intereses empresariales quedarían relegados ante la competencia internacional y mundial que están presionando para influir en la avalancha de legislación que emana de Bruselas, ya que hay un aumento constante y creciente de intervencionismo del Estado. Y existe una creciente sensibilidad de la opinión pública (medio ambiente, etc) o una distancia entre empresas, grupos sociales, etcétera.

El lobbying es necesario en los estados democráticos, ya que es un derecho fundamental de expresión, organización, y opinión de todos los ciudadanos en los temas de debate público, puesto que es necesario recabar información pertienente antes de decidir, en cada caso, desde los poderes del Estado, ya que es perentorio legislar y gobernar en función de los intereses de los ciudadanos, adaptándose a las demandas sociales. Todo Estado debe reconocer la necesidad social de recurrir al lobbying buscando asesoramiento e influencia para la toma de decisiones.

En el marco de la Unión Europea, Bruselas necesita el lobbying tanto o más que las propias empresas que acuden a Bruselas. Es la pescadilla que se muerde la cola. La Comisión Europea ha desarrollado una amplia red de canales de comunicación, que son pediddos por parlamentos, asambleas, representantes de comunidades autónomas. Pueden ser

OFICIALES:         COREPER (Comité de representantes permanentes)

Comités Consultivos (Aproximadamente 300)

GATT

Comités Científicos

Comité de las Regiones

 

INFORMALES:     Asociaciones Profesionales

Universidades (Consorcios de de formación)

Sindicatos, empresas, abogados, médicos ONGS.

Otros colectivos de ciudadanos.

 

En su aspecto comunicativo, el lobbying proporciona la definición y delimitación clara del problema: un problema bien planteado está parcialmente resuelto; la recopilación y selección del material informativo (legislación vigente, públicos afectados) etc; la previsión de los nuevos planteamientos o de la posible nueva legislación, previsión de personas a contactar, previsión y creación del mensaje adecuado. Y manejar este mensaje en todos sus términos: cómo debe ser este mensaje, qué información da, argumentación, transmisión en tiempo oportuno e influir en los destinatarios.

El lobbying se diferencia del tráfico de influencias en que éstas son, a priori, privadas, mientras que el lobbying, a fortiori, es un ejercicio público y no pueden entrelazarse. De todos modos, se ha creado una regulación legal de estos eventos. Se está estableciendo o se pretende establecer un código deontológico del lobbying y el Parlamento Europeo está avanzando en este tema.

 

 

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ArturoJuan

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