Sociedad

El machismo debe irse de vacaciones indefinidamente



El machismo debe irse de vacaciones indefinidamente - Sociedad

Desde el piropo como halago y el maltrato como un tema de pareja, hasta el homicidio por celos o alcohol, todo forma parte de lo que el machismo presenta como verdad para así mantener su mentira. Da igual que en el Perú sean más de 150 las mujeres asesinadas cada año y 81.000 las maltratadas; al final, para el machismo cada uno de esos casos es un accidente o una excusa, y todos juntos son nada.

El diccionario de la real academia de España (RAE) define el machismo como: “La actitud de prepotencia de los hombres respecto de las mujeres. Se trata de un conjunto de prácticas, comportamientos y dichos que resultan ofensivos contra el género femenino”.
Desde la visión del Papa Francisco, el machismo está relacionado con el “autoritarismo masculino y la esclavitud del hombre hacia la mujer”.

Teniendo estas definiciones sobre el machismo, veremos cómo y por qué se produce y reproduce. Si tomamos en cuenta los inicios de la sociedad, encontramos este fenómeno y/o problema social, tiene su origen diferentes actitudes, comportamientos y formas de pensamiento reproducidos en casa: No solo está asociado al patriarcado, sexismo, autoritarismo, sino también a la educación reproducida de padres a hijos. Como ejemplo de ello, volvamos a regresar en él tiempo, a nuestra niñez. Por ejemplo, los varones pensemos aquellas frases típicas que hemos escuchado: “Los hombres no lloran”, “No puedes hacer eso porque eres varón”, “el color rosa solo es para mujeres”, etc. Sin duda, estas formas y esquemas mentales con los que hemos crecido, han ido formando parte de nuestro crecimiento psíquico – mental, los cuales han ido consolidando formas equivocadas de querer mostrar y probar nuestra masculinidad, el ser “macho”. Pero esas actitudes y comportamientos, también se desarrollan en el ámbito femenino. Si pedimos a las mujeres que hagan el mismo ejercicio de recordar y traer a su memoria frases tradicionales como: “por ser mujer no puedes hacer tal cosa”, “deberías ser un poco más femenina” o “ayúdame en las tareas domésticas”. Este conjunto de expresiones, hacen que ellas mismas se creen un límite moral y se crezcan siendo influenciadas por los prototipos de lo que se denomina “femenino” en una sociedad machista.

Sin duda el abuso o la repetición compulsiva de estas frases en las mujeres hacen que procesen él machismo como algo normal, ya que así lo han experimentado en casa, muchas veces haciendo tareas domésticas para su padre o hermanos, lo cual hace que se haga más fuerte otra creencia machista.
En cambio, en los hombres el machismo, ya en su peor expresión, se puede reflejar en menosprecio y denigración hacia la mujer (violencia expresada en: maltrato, abuso, desprecio, apropiación, etc).

Este tipo de violencia es estructural, ya que se encuentra presente en todas las sociedades y en todos los espacios sociales. Se visibilizan en diferentes facetas que van desde la discriminación, el menosprecio llegando incluso a la agresión física, sexual, verbal o psicológica y el asesinato. Este tipo de formas , al mismo tiempo de manifiestan en diversos ámbitos de la vida social, laboral y política, entre los que se encuentran la propia familia, la escuela, las religiones, el Estado, entre otras.

Siendo esta cosmovisión machista un problema demasiado grave para la familia y para la sociedad, nos corresponde a todos hacernos conscientes y sumar esfuerzos para salir de ello y proponer acciones concretas. Pero ¿cómo hacerlo? ¿Cómo eliminar una cuestión social que ya muchas personas creen que es normal? Proponemos algunas soluciones y planes de acción, por ejemplo: generar espacios de diálogo en la familia y en el colegio en los que se aborde este tema y se vayan buscando estrategias para eliminar los estereotipos y estigmas pre establecidos por la sociedad. Podríamos empezar por casa primero, puesto que es el primer lugar de enseñanza – aprendizaje. Al mismo tiempo, creemos que es necesario el paso (cambio) de una educación que apunte a la construcción de valores como la igualdad, la justicia y el respeto en la familia. Otra opción sería contagiar en la familia el deseo de complementariedad para así reforzar los vínculos y validar las expresiones de sentimientos no como propios de las mujeres sino de toda persona. Así también se debe sumar esfuerzos por romper el molde familiar que ha ido prevaleciendo de generación en generación, esto significa comprometernos a pensar y actuar de manera diferente, para liberarse de aquellas anteojeras machistas que imposibilitan la integración e igualdad entre hombres y mujeres y que no ayudan a un sano crecimiento psicológico espiritual ni al bien estar de la sociedad. En suma, hay que sumar esfuerzos, proponer estrategias y atacar directamente aquellas creencias sostenidas que consciente e inconscientemente validan el ese imaginario social que es fruto del machismo..
Para terminar los estereotipos y formas sociales que en vez de integrar y ayudar rompen con los valores diferenciales hay que eliminar y si lo logramos podemos conseguir la construcción de una sociedad más justa, igualitaria e integradora.

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Acerca del autor

Paulo908

1 comentario

  • La R.A.E. hace una enorme labor de mantener actualizado el amplísimo vocabulario del español en todos los países donde se habla. Pero no puede escapar a la presión política, ni tampoco puede enfrentarse apenas a las definiciones que imponen los medios. Por otra parte, el papa Francisco no es autoridad moral de nada. Yo no soy católico, pero me costa que muchos católicos lo consideran un anti-papa, un usurpador.

    Si el machismo es: “La actitud de prepotencia de los hombres respecto de las mujeres. Se trata de un conjunto de prácticas, comportamientos y dichos que resultan ofensivos contra el género femenino”. Entonces, cómo se llama a la misma actitud de las mujeres a los hombres? ¿O es que las mujeres nunca se muestran prepotentes, hacen chistes sobre los hombres, o los maltratan (tres de cada cuatro suicidios son de varones, algo tendrá que ver su relación con las mujeres).

    En el diccionario RAE no hay un equivalente para la mujer (que existe, sería hembrismo). Se da así a entender que los hombres pueden hacer mal a las mujeres, pero las mujeres a los hombres no. Cosa que es totalmente incierta.

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