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El Mago Que Viajó Al Pasado

El Mago Que Viajó Al Pasado - Deporte

Earvin Johnson introdujo en la NBA lo que hoy conocemos como «Showtime». Su dinamismo en el juego, su forma de moverse,y, sus pases endemoniados, lograron que la liga entera y los aficionados se transformaran al unísono. Los fanáticos que se sentaban en las canchas pasaron de ser elementos pasivos que únicamente aplaudían las canastas lejanas (heredado esto de la época de Oscar Roberston), para convertirse en verdaderos partícipes, inclinados en sus asientos hacia delante, tratando de adivinar dónde había colocado el balón Magic. La NBA entraba en una nueva fase, en una nueva época. Era el año 1980.

 

A principios de los 90 «el gran cambio» ya había concluido. Magic había estado siempre rodeado de estrellas (leyendas hoy en día), Bird, Drexler, Stockton, Jordan, etc, pero había sabido sobreponerse, consiguiendo que el mundo entero recurriera a él a la hora de tratar de explicar en qué se había convertido la nueva NBA. Sin embargo, en 1991 contrajo el SIDA, y tuvo que abandonar las canchas. Tuvo que retirarse. Este desafortunado acontecimiento dio la vuelta a la balanza: el mundo, en el pasar de los años, empezó a olvidar a Magic, en beneficio de las anteriormente mencionadas estrellas. En estos momentos, no se tenía a Johnson como el artífice de la transformación de la liga americana, sino como un agente más que «contribuyo».

 

Esta idea me lleva a pensar ( y esto es una reflexión personal) que de no haber aparecido el SIDA en la vida de Earvin, de haber continuado jugando sin interrupción, la imagen que tenemos hoy en día de las demás leyendas podría ser diferente. Podemos intentar entender que la desaparición del «demonio» Johnson «obligó» a los fanáticos a sufrir un proceso de descentralización, y a poner toda su atención en los demás artífices del momento. No estamos diciendo que las demás leyendas no merezcan reconocimiento, sino que el alcance de Johnson era tan grande que, de no haber desaparecido, podía haber hecho menos visible el talento de otros jugadores.

 

Aun siendo esto así, el pasado y la nostalgia tienen mucho peso. En las puertas de la temporada de 1996, los hombres, mujeres, y niños que se sentaban en las canchas sentían la necesidad vital de volver a ver a Johnson construyendo juego en la pista. Ni los triples de Bird, ni la versatilidad de Stockton, ni los mates de Jordan, conseguían paliar el ansia y el hambre de los espectadores. Parecía que el mundo volvía a recordar quién había sido el catalizador que había hecho evolucionar a la NBA. Earvin «Magic» Johnson tuvo que regresar.

 

Tenía 36 años y una salud relativamente delicada, pero regresó. No quizá por gusto, sino por obligación y entrega. Si, fuimos nosotros, los aficionados, los que obligamos a Magic a regresar. Sentimos la necesidad de viajar al pasado, y la satisficimos trayendo de vuelta al elemento inmutable que teníamos en nuestras mentes: a Magic Johnson. Hizo una temporada digna de sí mismo, con un promedió de 14,6 puntos y 7 asistencias, y se marchó definitivamente tras ser eliminado en «Playoffs» por los Rockets.

 

 

 

 

 

 

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Sarvatore

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