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Historia

El Mal Y Su Hegemonía

El Mal Y Su Hegemonía - Historia

La historia ha sido lastrada por una fuerza, que ruidosamente a permanecido a través de los tiempos, una fuerza que no descansa y que con intensidad atronadora inunda nuestros países, nuestras calles, nuestras comunidades, nuestras familias e incluso nuestro propio ser, es la fuerza que nos inclina siempre al mal, esa por la que un hijo es capaz de faltarle al respeto a su madre, esa por la que una madre es capaz de asesinar a su propio hijo aun cuando este no ha nacido y esta en su condición de máxima indefension, una fuerza por la que las personas no son capaz de cuidar las demás especies sino que egoistamente pasan por encima de ellas únicamente tomándolas para su servicio y no protegiéndolas como debería ser, una tendencia que también ha logrado que sin importar los sentimientos de las demás personas , las ataquemos, las juzguemos e incluso las critiquemos con palabras que ultrajan mas que los ataques físicos, con ofensas que hieren desnudando las equivocaciones de los demás, tal como si fuéramos dignos de “arrojar la primera piedra”, pero no es así, y es bajo estas condiciones que nos sometemos a una hegemonía casi esclavizante que ha construido en las culturas y sociedades el mal, ese mal que a veces nos hace mirar hacia el futuro, pero sin esperanza porque nos ha nublado la mirada, y un mejor futuro, mas armonioso y mas para todos, se percibe cada ves menos posible.

Pero lo primero que debe hacer la sociedad, es mirar ese poder hegemonico  de frente, identificarlo para así combatirlo y es que esa, en mi opinión es la máxima herramienta que puede tener y es el de ser casi que inadvertido, casi que irreconocible y a veces en ocasiones ser confundido como una obra buena, es aquí cuando la humanidad necesita aferrarse a las verdades absolutas que posee, unas que la han venido acompañando desde tiempos inmemorables, y que de una u otra forma no han permitido la absoluta sumisión de la sociedad ante la hegemonía del mal, aun pasando por momentos históricos protagonizados por personajes que hicieron gala de la perversión, de la maldad, del odio que puede llegar a existir en el corazón de las gentes, aquellos personajes que no vale la pena que sean mencionados, porque han sido el reflejo de las máximas vergüenzas del hombre, aun cuando ha llegado a sus tiempos mas exitosos, de mas desarrollo y solvencia. las verdades absolutas que prefieren la vida antes que a nada, las verdades absolutas que cuidan la libertad, pero no una libertad desordenada e indomable, sino una verdadera que permita para todos hacer frente al mal que los asecha, verdades absolutas que reciben de la ciencia su aprobación pero con el condicionante de la moralidad y de la ética que son las bases sobre todo en este ámbito para sumergir al hombre en un progreso, no diseñado por la maquinaria ingenieril de la sociedad sino escogido bajo toda prueba de acierto, por aquella persona que elige ser diferente en un mundo mancomunado y aliado con el mal.

No es sencillo hacerlo, ya que es ir en contra de un cauce y caudal que ha venido pasando por la tierra de la sociedad, arrastrando con sigo cualquier  cantidad de escombros de destrucción e inundando los cimientos que la sostienen y es porque no se trata de un simple cauce inerte sino de uno que sabe muy bien por donde ir y que meticulosamente moldea con su fuerza aquellas piedras o rocas que antes se creía era improbable que cambiara su forma, pero que con el paso constante de esto, que es como un rió que atraviesa la historia se ha ido dejando deformar y digo deformar, porque la forma es lo que proviene de un principio, no lo mutable sino lo sostenible en el tiempo, cuando las formas cambian no son mas que deformaciones ante todo si van en contra de esas verdades absolutas que el hombre tiene y de las que se debe aferrar.

En conclusión la hegemonía del mal, es un conflicto del que todos somos protagonistas ya que en cada momento de nuestras vidas estamos en prueba, una prueba que siempre nos invita a criticar y ante la cual debemos prevalecer, una prueba que constantemente nos invita dejar de hacer el bien pero con entereza debemos declinar este deseo, mirar el futuro con una esperanza que nos ayudemos a crear nosotros mismos, con nuestros actos diarios, ya que cada ves que hacemos el bien, podemos decirnos  que igual que nosotros han de haber muchas mas personas que lo han hecho bien en el transcurso del día, y eso nos ayuda a no desmotivarnos sino mas bien a acrecentar esa batalla bonita y autentica que tenemos contra lo que en este articulo denomino LA HEGEMONÍA DEL MAL.

 

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Craisol7

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