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El Medio Día Y Sus Sorpresas

El Medio Día Y Sus Sorpresas - Viajes y ocio

 
oh, terminaron de comer los consentidos, era hora de alimentarse, los altos oficiales nuevamente exclamaban ¡ 5 minutos y no lo veo aquí ! consumir sopa hirviendo arroz papa y pollo en 5 minutos era algo que al comienzo fue muy difícil pero, como todo en la vida, era costumbre. En aquella academia mataban por lo menos 50.000 pollos a la semana, ya que todos los días era pollo para el almuerzo, y daban un jugo que en los 12 meses de paso en la academia ninguno de nosotros supimos de que era, pero al parecer era una mezcla de varias frutas, al principio ese jugo excretaba un olor a puro remedio pasado 2 meses dejaron de meterle ese remedio al jugo y el resultado fue que era un purgante. Terminamos de almorzar: ¡ no los quiero ver caminando ! gritaban los oficiales.

Formábamos al frente de las aulas nuevamente, nos daban instrucciones y pasábamos ordenadamente a clase. A eso de las 14:00, el cansancio que sentimos luego de un almuerzo bien trancado, sucede en parte porque el cuerpo activa un mecanismo de “descanso y digestión”, pero eso si, si cerrabas los ojos y te veía el profesor que en su gran mayoría eran también policías dedicados y especializados a la docencia, pero iguales de rigurosos que los oficiales de fila, sabias que esa noche no dormirías en tu cama, el docente no peleaba con nadie ni hacia reclamos solo anotaba nuestros apellidos en una agenda, siendo las 19:00 horas salíamos siempre corriendo hacia la plaza de armas para pasar a la cena.
Nuevamente formábamos hay nuevamente repetíamos el código de ética policial, la oración patria, la oración del policía, y otra vez los consentidos y de hay para atrás el resto, terminábamos de comer y corra al frente de los dormitorios a formar, revisaban novedades y leían a los “dormidos” los que habían visto caminando por la escuela en vez de estar corriendo y el servicio de guardia para ese día. Uno de tantos aquellos días me toco a mi por “dormido”, todo el personal paso a sus camas a su descanso mientras yo me quedaba a formar con los otros compañeros los de la guardia y los “caminantes”, en que consistía el castigo teníamos que hacernos en la parte externa de la guardia donde esta un oficial encargado de la entrada principal de la academia allí el nos decía miren hacia el pueblo y teníamos que estar de pie hay toda la noche hasta que amaneciera y tuviéramos que ir nuevamente a pasar al desayuno, ese día no nos toco ir a trotar como a los demás.


Así pasaron los primero 3 meses todos los días era los mismo la misma rutina, excepto los domingos ese día teníamos que dirigirnos a el polígono teníamos clase de polígono de armas largas y cortas, la clase la dirigía un señor sargento mayor, un policía que llevaba 38 años de servicio en la institución, era tanto el respeto que le tenían que cuando llegaba un coronel o un brigadier general, le daban el parte del personal en ese momento presente y de las novedades de la academia.

El era de los mejores maestros, nos daba instrucción en el manejo de revólveres como; el Smith & Wesson, el llama scorpio fabricado por indumil, el ruger, la colt, en pistolas, la prieto beretta la legendaria glock y la sig sauer pro dotacion actual de la Policia Nacional, en fusiles teniamos el M16, el M4 A1, el tavor X95, el Galil Sar, en ametralladoras, la estandar la negev la pateadora m60, la tactica 249. Eran muchas clases emocionantes con este instructor ya que nos daba bastante casuistica, nos contaba que tácticas tenia la guerrilla durante tantos años de experiencia. Como la mayoría de instructores si hacia algo mal en la linea de tiro, te pegaban con un chamizo o cualquier otro objeto que tuviera a la mano; en esos momentos no sabíamos por que por algo tan insignificante nos golpeaba pero mas adelante fue de gran ayuda ya que nos ayudo a forjar carácter en el combate real.
Llegaba el día en que nos daban permiso para salir de la academia 2 días contados a partir del viernes en la noche hasta llegar a formar el domingo en la noche, teníamos siempre por obligación salir en traje de paño con una presentación impecable si tenias los zapatos sin lustrar, te olvidabas de salir. Cuando el oficial nos decía personal retirarse, dábamos un grito ¡viva Colombia! hay todo el mundo salia como loco a correr hacia la carretera principal a coger transporte para ir a donde quisiera, pero la gran mayoría como eran de una parte muy alejada del país, terminaba en prostíbulos embriagados, yo vivía a 3 horas de camino siempre me reunía con mi familia. Lo mas difícil de estar en una academia es regresar eso es lo mas difícil fue una experiencia muy buena pero era casi como una cárcel.

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josesafi

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