Literatura

El mundo al revés

El mundo al revés - Literatura

Que me condenen por optimista. Que de este júbilo literario se burle la muerte de mi. Pero aún no pierdo la convicción de que algún día los pobres salgan de pobre, que los gobiernos gobiernen para la gente y no para su conveniencia, que la paciencia y el respeto sea cosa de costumbre y que en la muchedumbre convivan todas las razas del mundo.
Digo que va a llegar el día en que la iglesia acepte toda doctrina y los curas al fin acepten su condición y que salgan del placar a disfrutar la vida, el Vaticano venda el oro y lo reparta en las esquinas y en las vitrinas del mundo hayan más obras de teatro que televisores. Digo sin mas pudor que no existirá la guardia civil, que las cárceles serán bibliotecas y jardines, que los corruptos se robaran entre ellos y que cuando al fin consigan su riqueza absoluta el dinero no tendrá más que el valor de un papel impreso, digo que en la guerra van a predominar los besos y los abrazos serán el precio de los errores que cometemos, los asesinos resucitarán a sus muertos rezando un padre nuestro y al fin servirá de algo el dogma santísimo, la biblia al fin ganará un premio novel y los humanos volveremos a ser monos. Digo que los negros seguirán alegrando al mundo con sus tambores y la esclavitud se extinguirá por completo, que los Capuletos y los Montescos se irán de despedida de solteros y los meseros serán servidos por sus amos. Digo que los bufones llenarán teatros con su arte y los reyes harán sus compras en los supermercados, digo que los estados ya no discutirán en las cumbres unidas porque desaparecerán las murallas que dividen la madre tierra, digo que el papa Francisco plantará cannabis y ya no habrá narcotrafico en el mundo, nadie mas va a confundir entre el crimen y el consumo natural. Digo que todas las puertas de todas las jaulas van a abrirse para siempre y las aves serán del cielo y sus alas serán del viento y los cazadores aprenderán a volar al fin para terminar con sus complejos.
Digo, como un presagio, que la muerte estará en estado de coma y en su terapia intensiva temerá de ella misma, como nosotros tememos de el enemigo más peligroso: nosotros mismos

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elartededecir

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