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“El Oscuro Trasfondo De Las Mentiras Blancas”

“El Oscuro Trasfondo De Las Mentiras Blancas” - Salud

Todos sin excepción, han dicho una mentira blanca,  llamándola muchas veces mentira piadosa por ser justificada, ya que se dicen cuando no existe la intención de perjudicar a nadie; y se utilizan por diferentes motivos y en determinadas circunstancias, por ejemplo, decirle a una persona que se ve bien, cuando padece una enfermedad terminal como el cáncer es para no quitarle la esperanza de seguir luchando por su vida, del mismo modo,  las mentiras blancas permiten el  convivir y coexistir de manera pacífica y sin mayores conflictos ya que se miente para conservar un empleo, una relación de pareja o una amistad; porque  ¿cómo sería un mundo en el que cada persona le dijera a las demás todo lo que realmente opina y piensa  de ella?

Sin embargo aunque parece que así se puede seguir viviendo en sociedad y se descubre el trasfondo de las mentiras blancas ya que el engaño suele convertirse en un problema  incluso cuando nos creemos nuestras propias mentiras.

Es de suma importancia mencionar que estudios realizados por el director de contenido clínico del Get Mental Help en Estados Unidos, Derek Wood explican que  “los seres humanos mentimos principalmente por miedo”. Miedo a una consecuencia, a un castigo, incluso miedo al qué dirán. Pero hay más causas de las mentiras. Cuando las mentiras se convierten en patológicas aparece el Trastorno de Personalidad Antisocial.

Derek Wood asegura que entonces la causa de la mentira es otra: “para conseguir aquello que se desea: ya sea sexo, poder o dinero” (Martinez, 2017) lo que nos enseña a fin de cuenta es que se miente  porque se quiere, porque en el momento se  sabe cómo hacerlo y porque de  algún modo beneficiará.

De igual manera, los niños, y también los adultos, mienten por vergüenza, por temor a un castigo o para protegerse. Algunos mienten por inseguridad pues piensan que serán mejor aceptados si dicen que viven en un barrio elegante o que ganan más dinero en salario del que reciben en realidad; otros, quieren impresionar a sus amigos diciéndoles que disfrutaron de unas vacaciones maravillosas en ciudades o países que sólo han visto en cine, televisión o alguna  revista porque creen que eso  hace su  vida mucho más sencilla.

Así mismo, lo que en ese instante desconoce,  es que  se convierte en un verdadero problema; y más, cuando mentimos gravemente ya que se tiende  al autoengaño; y aunque  mentir es un recurso aparentemente fácil, lo usual es que con el paso del tiempo se complique, pues cada vez se vuelve más difícil guardar en la memoria las mentiras que se han dicho y controlarlo,  por lo que termina  cayendo y siendo descubierto ante  los demás,  perdiendo  para siempre la confianza que le tenían.

Tal como lo  confirma una frase especial en inglés of  linguee “Most people agree that someone who frequently tells lies is not trustworthy” (Smit, 2015)  lo que deja claro que mentir es un hábito que afecta la credibilidad y quien se acostumbra a decir mentiras, tarde o temprano llega el momento en que lo descubrirán y cuando diga la verdad, ya nadie le creerá.

Cabe destacar,  que a más mentiras, más sustancia blanca. Un equipo de investigadores de la Universidad de California del Sur descubrió que “la estructura del cerebro de los mentirosos compulsivos es distinta de la de los honestos.  Concretamente han detectado que los embusteros compulsivos tienen en el lóbulo frontal del cerebro más cantidad de sustancia blanca que de sustancia gris, en torno a un veintidós por ciento más.

Dicho de otro modo, “cuanto más cableado tiene un sujeto el lóbulo prefrontal,  mayor es la facilidad que posee para mentir” (Sanz, 2017)  Obviamente de ese estudio se deriva el nombre del por qué mentiras blancas, como se puede apreciar en la cita textual,  aquellos que mienten compulsivamente su cerebro los delatan a la hora de un examen médico y eh aquí el oscuro trasfondo de las mentiras blancas.

Una mentira valga la redundancia es una mentira, y no debería  traer un color específico incluido, una mentira es sin lugar a dudas  una expresión que resulta contraria a lo que se sabe, se piensa o se cree diciendo lo que no es cierto;  la persona que miente sabe que está incurriendo en algo falso, pero su interlocutor puede no advertirlo, por eso se habla de descubrimiento de una mentira cuando el otro sujeto se da cuenta  que ha sido engañado.

Como lo sustenta el doctor  “el problema se presenta cuando estos comportamientos se tornan reiterativos y se convierten en hábitos que pasan de mentiras pequeñas y eventuales a constantes que pueden crecer hasta el extremo de convertirse en mentiras peligrosas” (Burgos, 2015).

Pero si bien es cierto que a veces las mentiras son más necesarias de lo que uno quisiera admitir también es cierto que son  tentativamente adictivas; y no se considera a nivel mundial  que las mentiras blancas esté mal decirlas, a veces son muy útiles y no para salir de un problema o verlas como una solución recurrente a problemas cotidianos; a veces las mentiras blancas sirven más para los demás que para nosotros mismos.

Por ende  Patrick White en el artículo tipos de mentira lo define de la siguiente manera «Una mentira, sin embargo, no encierra una cabal malicia cuando se profiere en defensa del honor» (Benítez, 2013)  lo que indica que  las mentiras piadosas pueden ser justificables si a nadie les causan daño y se dicen para evitar un gran dolor.

Desde otro enfoque, el lado oscuro de la mentira se muestra cuando una persona se engaña a sí misma y se cree  lo que ha inventado ante el espejo o en privado, cómo hacer y cómo moverse a modo de espectáculo para manipular al otro, si tiene que llorar llora, si tiene que tirarse al suelo se tira,  y arma toda una escena en busca de que le crean.

En relación con esto ellos mismos tienen que terminar por creérselo como una verdad absoluta, para que todo salga bien al momento del show, y eso les conlleva a perder su centro en cuanto a la realidad, desaparece el lazo entre lo que es real  y lo que es mentira, también ocurre el caso de quién miente tan seguido que él mismo se cree lo que dice tan severamente a diferencia de los demás que lo llaman no solo  mentiroso sino loco, y le pierden el respeto ya que se presta a constantes burla,  sin omitir que  de  saber que se está mintiendo a sí mismo, sigue haciéndolo  porque es una manera de  darse fuerzas para continuar; de ahí el refrán que dice cada quien se engaña con la mentira que más le gusta.

En concordancia con el párrafo anterior, los hombres mienten para deshacerse de problemas y sacar ventaja respecto a los demás, como lo contextualiza el psicólogo Rafael en el diván digital aceptan que la mentira cumple no sólo la función de ocultar la verdad, sino también la de dar impresión favorable ante los otros, dando seguridad y protección, y  evitando la vergüenza pública y valoración negativa de los demás” (Benítez, 2013) mientras que las mujeres suelen hacerlo para evitar un posible sufrimiento, ya sea a ellas mismas o a terceros.

Es decir, en el caso de las mujeres, lo sentimientos aparecen de por medio. Ambos géneros cometen el error cuando creen que van a justificarse para obtener un favor. A diferencia de un niño; un niño que miente es  porque quiere vivir sus fantasías, seguramente no tiene una idea clara para diferenciar la línea existente entre la verdad y la mentira, pero se incorpora a creencia porque “la posibilidad, la especulación y la fantasía son elementos de la comunicación humana” (Bono, 2013)

Por tanto, es preciso que los mayores actúen con cautela para no confundirlos;  y jamás celebrarle sus mentiras. Por el contrario, inculcarles el amor a la verdad y el rechazo a la mentira para evitarles problemas posteriores; porque usualmente, se aprende a mentir siendo niño y casi siempre el maestro es un adulto que le pide que mienta por él.

Por ejemplo, le dice que si alguien lo llama por teléfono diga que no está en casa o que está de viaje, cuando la verdad es que está en la sala viendo la televisión. Con el fin de evadir una responsabilidad, por eso se puede instruir para que no mienta, pero hay que darle buen ejemplo.

Según un estudio de  Ciencia de la honestidad se  comprobó que al reducir el número de mentiras en la semana mejoraba  la  salud física y mental, del mismo modo reveló las diferentes maneras para detectar cuando nos miente una persona,  En otras palabras, construir una historia falsa cuesta siempre más que exponer la realidad. Su elaboración requiere esfuerzo, debe ser compatible y consistente con los datos que conoce el destinatario, mientras que una mentirilla piadosa es disimulable, una mentirita blanca nos exime de culpa, lo  que se tiene que evitar es caer en la oscura telaraña de volvernos mentirosos, porque secretamente así se empieza y se puede perder el control.
Referencias bibliográficas.
Benítez, R. (2013). Psicología de la mentira (I): Tipos de mentiras. benitezrafa, obtenido de https://bit.ly/2xvnGmC.

Bono, E. (2013). INTRODUCCIÓN A LA PSICOLOGÍA DE LA MENTIRA: LOS DOS TIPOS DE MENTIRAS. benitezrafa, obtenido de https://bit.ly/2xvnGmC.

Burgos, J. (2015). Las mentiras blancas. elblogdeyes, obtenido de https://bit.ly/2QZbUcs.

Martinez, J. (2017). ¿POR QUÉ MENTIMOS LOS SERES HUMANOS? Positive varilux, obtenido de https://bit.ly/2AfLwFB.

Sanz, E. (2017). Seis cosas que deberías saber sobre las mentiras. muyinteresante, obtenido de https://bit.ly/2CnKvNc.

Smit, J. (2015). frases mas famosas. Linguee, obtenido de https://bit.ly/2Cnr9aY.

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Acerca del autor

Adriana Betancourt

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