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El País De La Anarquía: Venezuela Y La Viveza Criolla

El País De La Anarquía: Venezuela Y La Viveza Criolla - Sociedad

Venezuela, un país bendito por la naturaleza, con abundancia de recursos, pero su fortuna se ha vuelto su mayor desventura.

Poseedor de las reservas de petroleo más grandes del mundo, sobre-abundancia de recursos minerales como; el oro, diamante, bauxita, hierro, cobre, carbón, gas, etc., tierras fértiles, potencia turística, una posición geográfica privilegiada, la cual podría usar para convertirse en la plataforma continental del sur de Latinoamérica. Pero Venezuela, tiene una gran carencia, no posee el recurso indispensable para que se produzca el desarrollo de un país,  el recurso humano, ciertamente miles de venezolanos se gradúan anualmente en diferentes especialidades, efectivamente el país produce mano de obra calificada (aunque un porcentaje importante de esta ha emigrado o planifica emigrar), y la mano de obra no calificada no escasea, o por lo menos no falta quien quiera ejercer las funciones correspondientes a este tipo de trabajador, pero el recurso humano va más allá de esto.

En Venezuela existe una crisis de valores que opaca cualquier esfuerzo por impulsar el crecimiento del país, calificados y no calificados suelen caer en lo que en el país se llama “viveza criolla”, una expresión que se ha deformado en el tiempo creando una grave problemática social. Dicha expresión tiene su origen en la habilidad que posee el venezolano de hacer mucho con poco, de saber resolver problemas con lo que se tiene a la mano, pero con el tiempo paso a ser una frase con un poder de destrucción social muy grande, se convirtió en una justificación para los tramposos, para aquellos irrespetuosos de la vida en sociedad, para aquellos que no tiene valores, o no los practican.

Este problema ha alcanzado una escala tan gigantesca, que incluso llego al poder, la viveza criolla se ha apoderado de los poderes públicos, ha manchando al Estado con la deshonra de la corrupción, los venezolanos suelen culpar a los gobernantes de los problemas por los que transita el país, tanto económicos, como políticos y sociales, pero lo verdad esta, en que esos gobernantes son un simple reflejo de lo que pasa en la sociedad, son un espejo de los ciudadanos, ciertamente son culpables los que dirigen la riendas del país, del camino desembocado hacia la pobreza y la miseria por el cual transita Venezuela, pero más culpables son aquellos que le otorgaron ese poder y ahora no son capaz de quitárselo, los venezolanos han mostrado una fuerte tendencia a elegir sus gobernantes por emoción y no por la razón, eligen al que es más simpático, él que tiene más carisma, el que se parece mas a ellos, porque suponen que al ser como ellos, entiende su necesidad, un error que a sepultado al país en la desgracia, no se necesita tener cáncer para saber que las personas que poseen esta enfermedad necesitan un tratamiento continuo y a tiempo, no se necesita ser pobre para saber que a estos sectores de la sociedad se le dificulta alcanzar las condiciones básicas de vida. Si en vez de elegir al más “chévere” de los candidatos, se eligiese aquel que tiene un mejor proyecto país, aquel que sabe explicar el cómo va a alcanzar los objetivos del proyecto que propone, aquel que representa un ciudadano calificado, un ejemplo para la sociedad, y no aquel que se parezca más a las miserias del país, quizás el destino de Venezuela hubiese sido otro. ¿Qué futuro esperaban los venezolanos obtener? Cuando por presidente eligen por ejemplo a un golpista, a un violento, o a un individuo no calificado, ni en educación ni en valores. Saquen ustedes sus propias conclusiones.

La viveza criolla a corrompido el corazón del país, la familia venezolana, aquel que cumple las reglas de la sociedad, las leyes, pasa a ser un tonto, incluso alguien objeto para ser ridiculizado, mientras que aquel que viola las leyes, se salta los protocolos, hace trampas, el corrupto, es visto como un individuo inteligente, incluso se considera como alguien digno de imitación. He aquí la manzana del pecado original, por el cual los venezolanos fueron expulsados del paraíso del progreso, país que un día fue la potencia del continente, hoy en día no es más que el África de América Latina.

Este serio problema anteriormente expuesto, más políticas de gobierno que lejos de proteger o favorecer a los ciudadanos, lo que produce es un desincentivo al trabajo, y sumando que las condiciones económicas generales del país no estimulan la masa laboral, pues muchas veces es más costoso ir a trabajar que estar sin trabajo, o simplemente el dinero que se obtiene por trabajar, no es ni siquiera un salario de subsistencia, pues no alcanza ni para cubrir una cuarta parte de la canasta básica de alimentos, ha derivado en tasas de violencia deprimentes, Venezuela es punta en la tasa de homicidios de Latinoamérica y el Caribe, según InSight Crime, se produjeron 89  homicidios por cada 100.000 habitantes en el 2017, y en un informe del Observatorio Venezolano de Violencia, se señala que hubo un total de 26.616 homicidios a lo largo del mencionado año, incluyendo 5.535 a manos de las fuerzas de seguridad, además de esto el segundo móvil de homicidio en el país es la resistencia al robo.

Al parecer en Venezuela se vive en un campo de guerra, donde si sales de tu hogar, no sabes si regresarás, si pasarás a ser un número más de las estadísticas de violencia. La anarquía reina en el país, la ausencia de una estructura gubernamental que garantice la vida en sociedad es más que evidente, el Estado en Venezuela está en crisis, no es capaz de gobernar, no puede ni siquiera garantizar el derecho fundamental de los ciudadanos, el derecho a la vida.

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MAMR

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