Política

El pánico a vivir

El pánico a vivir - Política

Vereis, este artículo parte de una base personal, que he de explicar. Mi consideración sobre lo más importante que hay en la vida, es vivir. Vivir intensamente. Extremadamente. Conocer y probar todo lo posible. Arriesgarse, de hecho, vivir en el riesgo. Eso es para mi lo importante de la vida. Esto es vivir. Pero esta intensidad, esta libertad de hacer y de vivir como quiera, está coartada por el sistema y por la sociedad, que teme el posible levantamiento ante lo establecido, ante el estado, de los que vemos nuestra libertad y nuestra vida controlada y restringida por éste.

Me pregunto, porqué actualmente cualquier comentario, cualquier planteamiento que pretenda despertar la conciencia social, cualquier debate o discusión en la que se persiga despertar en los demás el cuestionar el sistema establecido, el otorgar el derecho de ser capaz, de que lo conocido, lo establecido, no es lo único posible, termina con las apelaciones a: Radical, extremista, anarquista, utópico, eso no es posible, es lo que hay o de dónde has sacado tú eso.

Y más preocupante me resulta, que esos apelativos se utilicen como insultos. Como acusaciones. Es muy fácil creer y vivir en la creencia, falsa, de que no se pueden cambiar las cosas, de que necesitamos el sistema establecido, de que los representantes del pueblo necesitan que les paguemos 11.000€ al mes, mientras nosotros, el pueblo, nos morimos de hambre, de necesidad, de carencias, de precariedad. Cómo es posible, que haya a quién le resulte necesario que los políticos cobren estos sueldos, cuando, además, también les pagamos el resto de dispendios. Y para colmo encima nos roban las migajas con las que ellos acrecentan sus ahorros en cuentas de paraísos fiscales, quitándoselo a tu hijo. Al mendigo de abajo, a la que se prostituye, a tu padre. Al discapacitado. Quitándole a tus abuelos el techo, el hogar, que con tanto esfuerzo han mantenido toda su vida. Cómo es posible, que no le parezca a cualquiera que esto no tiene otro calificativo más que el de “aberración”.

No obstante, consecuentemente a la educación y acoplamiento en el sistema establecido, parece lógico que efectivamente haya quiénes justifiquen estas atrocidades.

Pero, tal es el miedo, el pánico que esta gente tiene inculcado, que ante cualquier palabra, atisbo que pueda acercarse y generar una alerta al individuo ante la posibilidad de la “rebelión” genera en éste una respuesta, primero de negación y después, sobre todo de devaluación de los argumentos sin ningún sustento.

En cuántas realidades diferentes puede vivir una sociedad? Pero cuál es la verídica? La desconocida, la que nadie quiere saber, a la que a cualquiera la produce terror sólo considerar la posibilidad de enfrentarse a ella. Supongo que, porque para ello, antes debería admitir que ha vivido equivocado y engañado, víctima del sistema, del estado y de la sociedad. Y para qué?

Para qué vivir en mejores condiciones? Para qué tener el poder de decisión sobre tu propia vida? Sobre tu tiempo, sobre tus pensamientos.

Y hay quién al leer algo así, piensa, buuuff, cuánto trabajo, cuánto tendría que pensar. Paso. Mejor la tele, por ejemplo, que me evade de todos mis problemas.

Ah, un cororario a ‘sus problemas’, los que vienen causados por figura del individuo en la sociedad, en el sistema establecido, inculcado e impuesto.

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YaNoCuela

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