Historia

El Piloto que viajó a lo desconocido.



El Piloto que viajó a lo desconocido. - Historia

Su nombre era Leinad Laerra-Lliv, fue un combatiente de la primera guerra mundial, él volaba en un Nieuport 17, un caza biplano de creación francesa equipado con una ametralladora Lewis.

El piloto se encontraba haciendo unas maniobras al norte de las Islas canarias, un cargamento de materiales tendría que llegar desde el sur de áfrica y el piloto hacía las veces de centinela esperando al barco. Fue durante una de sus patrullas de reconocimiento cuando divisó un barco en la lejanía, la posibilidad de que fuera un barco pirata o un barco enemigo que pudiera asaltar el barco aliado que estaba por llegar eran altas, así que Laerra-Lliv comenzó a volar bajo al lado del barco para analizarlo.

Cuando el explorador analizó de cerca aquél barco descubrió algo extraño, no era un barco militar, pero tampoco actual, se trataba de un barco de madera, un galeón, un barco más propio del siglo XVI que del año 1914, años en el que se encontraban.

El galeón parecía abandonado, sus velas estaban desgastadas y rotas, hechas jirones, en su mesana ondeaba una bandera negra con un dibujo de un buey de color blanco, había dos cañones y más de diez ballestas montadas. Realmente aquél galeón parecía un galeón pirata.

El problema llegó cuando Laerra-Lliv observó que en su cubierta había cinco hombres que lo observaran, sin pararse a mirarlo detenidamente Laerra-Lliv afirma que uno de ellos disparó un arma de fuego contra su Nieuport 17, entonces hizo una maniobra evasiva para esquivar el posible disparo cuando una de las alas de su avioneta se rompió por la mitad al hacer un giro brusco.

Fue entonces cuando cayó sin remedio al mar, Laerra-Lliv consiguió salir de su avioneta mientras esta se un día, nadó hasta la superficie temeroso de encontrarse cara a cara con aquellos piratas, pero perdió el conocimiento.

Cuando lo recuperó se encontró tumbado en una playa, a salvo del mar y tapado con lo que parecía una manta de terciopelo, además estaba desnudo con su ropa secándose en una rama de un árbol cercano, pero nadie había allí para explicarle que había pasado.

Su sorpresa fue mayor cuando encontró una enorme criatura, lo que describió como una gran oveja lanuda que medía más de medio metro de alta y un metro de larga.

Laerra-Lliv creyó estar en una de las islas Canarias, según contó Laerra-Lliv a sus superiores en la isla había unas doce pequeñas barcas, una de ellas ondeaba una pequeña bandera otomana, el cual era enemigo. El explorador dedujo entonces que aquella isla tenía que estar ocupada por los otomanos y se apresuró a salir de ella. Tomó una de las pequeñas barcas y remó hacia otra isla que era visible en el horizonte.

Mientras el explorador remaba miró atrás para ver con asombro como la isla se estaba hundiendo, en aquel momento Laerra-Lliv sintió temor, pues creía que podría tratarse de una nueva arma o incluso brujería que los otomanos usaban para eliminar islas.

Cuando llegó a tierra buscó un puesto de telefonía, al parecer había llegado a la Palma, una de las islas Canarias.

El explorador trató de alertar a la población de que el enemigo podría hundir la isla de la Palma al igual que hicieron con la otra, pero para su sorpresa nadie en la isla dio muestras de conocer la isla hundida de la que el hombre hablaba.

Aunque el explorador aéreo elaboró un informe, en aquella época no constaba ninguna isla como él la describió ni ningún avistamiento de galeón pirata.

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StarCrow93

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