Política

El plan para destrozar la pobreza



El plan para destrozar la pobreza - Política

La humanidad gime a gritos por soluciones efectivas a problemas muy fuertemente arraigados como la inseguridad, corrupción, explosión demográfica o la pobreza. Esta ultima es como la madre de todos los problemas habidos o por haber no por ser difícil de erradicar con la mejor intención de quien lo desea sino por la selección de clases (niveles de estilos de vida).

 

El deseo existe, nadie diga lo contrario, por que el deseo puede mover a las acciones. Sin embargo, deben existir otras actitudes que ayuden a lograrlo puesto que hemos visto que no funciona solo tener el inmenso deseo, es importante actuar; que esa lista de deseos tenga lista de maneras para darle solución al problema.

 

En la historia se ha visto que hay quienes han dado pasos para hacer desaparecer este problema o al menos disiparlo. Veamos el ejemplo concreto.

 

PLAN MARSHALL

 

Después de la segunda guerra mundial, continuaba habiendo estragos, la población y las naciones recuperándose como sea posible sin éxito, generando un estado aún más miserable por doquier al alzar la vista. El continente europeo era un claro ejemplo de la devastación y miseria, pero no tanto como aquellos países que no tuvieron la prosperidad que tenía en ese entonces Europa.

 

Pero no todo estaba perdido, Estados Unidos, Rusia e Inglaterra tratando de ir por la delantera levantando la devastación que había, se reunían para lograr una solución efectiva que pudiera permitir solventar la pobreza que se cernía sobre Europa.

 

Y así nació el famoso Plan Marshall. Este programa de reconstrucción europeo, se consideró todo un éxito. y la pobreza extrema desapareció casi por completo. ¿Funcionaría este modelo en el resto del mundo?

Británicos, norteamericanos y soviéticos se habían puesto de acuerdo en el transcurso de tres conferencias: Teherán, Yalta y Potsdam, esta última tras la rendición de Alemania. A continuación, en dichas reuniones decidieron dividirse para abarcar mejor el mundo y colocar el plan en funciones y lograr el objetivo. Los soviéticos se quedaron con la Europa central y oriental, lo que abrió la vía a la expansión del comunismo. Nada permite defender esta interpretación, pues los acuerdos de Yalta traducen una situación que era consecuencia de la estrategia estadounidense, centrada en la Europa occidental.

 

Para esa época, ya existían esos organismos tan conocidos por el mundo: la Organización de las Naciones Unidas (ONU) representaba su solución al problema de la paz internacional, tras el fracaso de la Sociedad de Naciones (antes llamada así). La otra institución fue el Fondo Monetario Internacional (FMI), puesto a punto por una comisión de expertos reunida en Bretton Woods (julio de 1944) para restablecer las relaciones financieras y comerciales internacionales y estimular la reconstrucción bajo la égida de una nueva moneda, el dólar, en sustitución del oro. De este modo se establecía la supremacía estadounidense en la posguerra.

 

Por desgracia, todo lo anterior fue un espejismo porque más es menos. Tratar de controlar todo el mundo y con ello lograr que la pobreza descienda es un tarea titánica; aparecieron tensiones con la Unión Soviética en la Europa central, en Grecia, en Turquía y en China. En 1949 los soviéticos hacían estallar su primera bomba atómica poniendo fin al monopolio americano. La guerra fue sustituida por una guerra fría en la que los americanos y soviéticos, sin combatir, se espiaban en un clima generalizado de desconfianza.

Estados Unidos tuvo así que entrar en una nueva etapa no deseada. Tenía las firmes intenciones de establecer la paz por varios decenios, y en cambio, se hallaba ante una serie de tensiones que si en Berlín pudieron resolverse (bloqueo de Berlín, 1948-1949), en Corea desembocaron en una guerra de tres años.

Ni la ONU ni el FMI respondían a las esperanzas que los estadounidenses habían puesto en ellos. En 1947, Truman precisaba su “doctrina” en una ley aprobada por el senado que preveía una ayuda financiera masiva en favor de Grecia y Turquía.

Esta doctrina anunciaba el Plan Marshall de ayuda a Europa con vistas a su reconstrucción. Rechazado por los países comunistas, acentuó la escisión en dos bandos, pero aceleró al menos la recuperación de las democracias accidentales.

Estaba claro, no bastaba con suministrar ayuda económica; era preciso dar un paso más y contribuir a la defensa occidental en caso de ataque soviético. Este fue el objetivo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), en 1949, cuando 10 países europeos se unieron a Estados Unidos para firmar un tratado de asistencia militar. A partir de entonces, las grandes organizaciones internacionales fueron acompañadas de pactos regionales, primero en Europa y luego en el Sudeste asiático (SEATO).

CONCLUSION

 

Como es demasiado notorio buscar que la pobreza no exista puede ser muy dificultoso puesto que implica un enorme esfuerzo de coordinación de quienes trabajen para cumplir dicho objetivo.

 

El Plan Marshall fue el resultado de un trabajo conjunto de naciones fuertes económicamente hablando que a simple vista su objetivo era ayudar a Europa (además de otras naciones) a descender su nivel de pobreza.

 

Ayudar a naciones pobres a salir de su estado fue más difícil que ayudar a naciones ricas a recuperarse de la guerra. Europa ya contaba con una infraestructura industrial y comercial, así como con un sistema de transportes. Solo había que sanear su economía. Sin embargo, la situación era muy distinta en los países pobres. Es verdad que la ayuda exterior financió la construcción de carreteras, escuelas y hospitales, pero la falta de empresas, recursos naturales y acceso a las rutas comerciales impidió que la gente saliera de la miseria.

 

Salir de un estado de pobreza es muy difícil porque tiene muy arraigados círculos viciosos que resultan complejos e irrompibles si no pretenden o quieren solucionarse.

 

Por ende, la ayuda exterior que intentaron estos países tanto bien como para mal, fracasó por que no le dieron exactamente al problema principal de la pobreza. Y uno de esos problemas principales, como se ha dicho en múltiples ocasiones, es las clases sociales y otro, es los intereses de la clase alta a su favor por supuesto.

Mientras tanto, la pobreza seguirá siendo el pan de cada día y solo queda preguntarse en nuestra época, ¿cuál será el plan para erradicar la pobreza?

 

 

Referencias:

Libro Historia Universal

Volumen 12

EUROPA Y NORTEAMERICA EN EL SIGLO XX: DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL A NUESTROS DIAS

SALVATA EDITORES, S.A. Barcelona, 1986

Pág. 2, 3 y 4.

 

https://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/2011402?q=plan+marshall&p=par

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Acerca del autor

Ing. Pilita

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