Literatura

El Planeta sin Transporte Salchi Pensamientos 100



El Planeta sin Transporte Salchi Pensamientos 100 - Literatura

El Planeta sin Transporte
En el Planeta Crinonga Tzé, al Norte de Ulur, debatían ante la imposibilidad de viajar a la loma del peludo; dos o tres galaxias más adelante que sus vecinos, los Uluros (Los Uluros Peluros). Unos decían que había que empezar la construcción de una gran nave y otros que era mejor invertir en rutas y en la exploración interna. Hasta que un viejo sabio y bastante malhumorado (más malhumorado que sabio), les dijo:
-Y para qué carajo quieren irse tan lejos, manga de pelotudos, si no pueden ni regar las plantas del patio, no pueden.
Luego de esa sabia intervención, todos guardaron sus proyectos y sacaron las bebidas del género alcohólicas.
Pero de repente, se escuchó…
-Eh, extraterrestre, extraterrestra, vendo nave interestelar a buen precio, eh.
Al escuchar el pregón, no pudieron menos que sacar sus billetes, frenar al paisano vendedor de artículos novedosos y esputarle:
-Oiga, queremos comprar ya hecho lo que no pudimos construir, mitad por borrachos y faloperos y mitad por desconocimiento del espacio-tiempo.
-Bueno, son quinientas bolsas de trigo y tres barras de oro.
-Pase por acá, entre a esa habitación con forma de cárcel de máxima seguridad y espere que, en un ratito, iremos a pagarle.
-Cómo no, ya mismo.
-No, no, ya mismo no; en un ratito.
-No importa, de tanto andar rápido ya no tengo apuro; mi apuro es negativo, podría decirse.
Así fue como los Crinonganes encerraron al tipo que vendía la nave sin preguntarle antes cómo se le daba arranque y sin darse cuenta que el precio era una verdadera bicoca. Tardaron como 5 años… en reconocer que no tenían idea de cómo hacerla arrancar. Y 5 años más en decidirse a pedir las disculpas del caso. A los 15 años, pusieron en marcha el «Plan Pedir Disculpas». Y lo ejecutaron a los 20.
-Oiga, señor; sé que hemos tardado un poco más de lo habitual para concretar el pago, pero…
-¿Concretar? Si no me pagaron, yo soy paciente pero muy codicioso.
-Aquí tiene las quinientas bolsas y las tres barras de oro.
-Gracias, ¿qué era lo que querían decirme?
-Ah, nos preguntábamos cómo se utiliza este transporte veloz.
-¿Ve el botón que dice «A la miércoles» y «A la re miércoles»?
-Sí, sí, lo alcanzo a fisgonear.
-Bueno, con el primero viaja a una galaxia de distancia; y con el segundo…
-A ver… Ay…
-Uy, lo apretó.
-¿A dónde viajó nuestro amigo?
-Ya está, del segundo botón no hay vuelta, tendríamos que agarrar otra nave para seguirlo.
-¿Y no tiene otra para vendernos?
-No, yo ya me cansé de viajar, estoy de vuelta de todo, pibe. Ni siquiera estoy de vuelta, me quedo en este planeta para no seguir viajando. La última nave que tenía en stock era esa, y las compré hace mucho. Desconozco cómo se construyen, sólo soy un comerciante.
-Y bueno, ¿qué le parece si nos emborrachamos?
-Pero claro, como no.
Fisgón Dachshund Salchicher

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