Literatura

El pozo fantástico.

El pozo fantástico. - Literatura

Hace un año aproximadamente, charlaba mucho con un amigo especial, ¡de verdad que es especial! y no estoy inventado eh, compaginábamos mucho, nos contábamos secretos y más, él sabía perfectamente que yo creaba muchas cosas en mi mente y podía hacerlo real, podía entrar en algo bastante fantástico y dejar a un lado lo real. En un momento sentí que me encontraba en un gran pozo, obviamente su profundidad lo hacía oscuro, ya saben a qué me refiero, al color negro…
Estaba atrapada allí, nadie me escuchaba, pero igual, yo gritaba, sentía que me iba a morir; de repente, sentí que cayó agua sobre mi cabeza, me sorprendí, trataba de mirar hacia arriba pero realmente no podía, se me complicaba bastante saber porqué estaba cayendo agua, si era que estaba lloviendo o alguien estaba al principio de eso (pozo), cada vez las gotas de agua eran más, ¡sí! el pozo se estaba llenando, y yo, estaba ahí, simplemente pensando y mirando cómo lograr salir.
Pasé una semana allí, gritando con todas las fuerzas que tenía, pero yo creí que nadie jamás me escucharía, cuando al final escuché que alguien bajaba, caía tierra…¿quién era? ¡adivinen! pues sí, era mi amigo especial, no sé cómo me encontró, no sé cómo sabía que yo estaba ahí sufriendo, la verdad que no sé, pero bajó, me abrazó y me dijo que él iba a ayudarme a salir, tampoco sé cómo bajó, sólo me dijo ”No te preocupes, todo está bien” yo confié y estaba feliz, en serio, de tenerlo ahí conmigo. Pasaron muchos días y nosotros nos encontrábamos ahí, no ejecutábamos nada, recuerdo que yo ni siquiera pensaba, estaba muy concentrada en él, en cuidarlo, en que nada le sucediera…¡Joder! casi olvido el agua, sí chicos, el agua seguía cayendo, mi amigo tampoco sabía porqué caía. El pozo se llenaba cada vez más, era terrible…
Cuando nos llegó al cuello, nos desesperamos, gritamos, pero ya estábamos muy débiles, no funcionábamos, todo se volvía aún más desastroso.
A mi amigo se le ocurrió decirme que él me prestaba sus hombros para apoyarme y tratar de salir, de verdad que yo no podía hacerlo, no podía dejarlo ahí solo, sabía que alguno de los dos tenía que salir y salvarse, pero yo no quería salir sin él, también sabía que no iba a encontrar ayuda allá afuera, pero al final él me obligó a salir, ¡tuve que salir! quería llorar, observaba cómo mi amigo se hundía y yo no podía hacer nada.

Tengo un gran interrogante por eso, a veces siento que mi cabeza estalla de sólo estar buscándole una respuesta coherente.
No siempre existen respuestas con gramática, tenemos muchas ideas que a veces no encajan, a veces hay que desecharlas porque ni siquiera son útiles para construir. Sí sí, no todo podemos entenderlo, sólo sé que hay que vivir y ya está.
Me encuentro confundida ahora, no sé si el final lo sé o no, es que, ésa imaginación fue una preparación a un punto final que se acercaba para nuestra amistad, la verdad ya nada es igual, ahora poco nos conocemos y hablamos, es increíble, después de todo…
Claramente también es muy desagradable saber que nos alejamos tanto, pero, sé que cuando alguno de los dos esté mal, ayudar es nuestra palabra clave, y por muchas razones, ambos estaremos para apoyarnos. No sé qué más escribirles, por hoy, he contado un secreto muy secreto para mí, disculpen, igual sé que entienden.

¡Gracias por leerme! feliz día.

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Acerca del autor

Marel.

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