Literatura

El regreso de la poeta



El regreso de la poeta - Literatura

Ha regresado esta tarde
Llegó y no golpeó la puerta
Con su llegar sonaba una melodía
Y caía una lagrima
Mientras me miraba al otro lado del cristal

Había regresado a mí
Sostenía en la mano una pluma y un papel
Había regresado desde el infierno
El infierno de los poetas
Y no dudaría en dejarla entrar una vez más
¡Si mis venas chorreaban anhelo
y se me llenaba la casa de desvelo!

Había estado lloviendo
Su pelo estaba mojado
Al otro lado del cristal
Alzó la mano, como rezando a Dios
Y como supe que el no la escucharía
Y que sin ella mi vida es agonía me acerqué

El cristal se rompió
Estalló en miles de palabras
Que peleaban ardientes por unirse
La poeta me miró a los ojos
Mientras el vidrio caía sobre sus pies descalzos
Pegó un grito ahogado y me tomó la mano
Sus uñas sangraban de escarbar en un suelo escombrado
Y la piel le temblaba de pánico

Sin dejar de mirarme a los ojos
Me vi parada frente a mí
Y ya no había cristal ni derrota que me detenga…
Buscamos en la memoria,
Vimos imágenes fugaces pasar
Vimos el amor dentro de los ojos de miles de hermanos
Y guerras estallando al otro lado del mundo
No tan lejos de la habitación

El pecho se inundó suspicaz
Y debíamos decidir entre perdonar y olvidar
Pero sabemos que el olvido casi como ese Dios divino, no existe
Y que perdonar la devolvería al infierno
¡Y mis venas ya no querían chorrear anhelo
ni mi habitación llorar con desvelo!

Quizá allí estaba su lugar
La Tierra y los humanos eran demasiado para su piel
Una vez más trataba de comprender
Para quedarse en este mundo junto a mí…

Contempló a los humanos,
Repletos de maldad con mascara de amor
Y me murmuro al oído que el amor no viste así

Ha regresado esta tarde, esta dentro de mí
Se prende y se apaga,
Me recuerda que en ella esta mi existir
¡Y como podría simplemente darle la espalda
Y someterla, obligarla a sufrir!
Si mi cuerpo a veces también arde de no entender

Le suplique que me lleve
Que quería conocer a poeta querer
Navegando en su barco de papel
Que quería oír las historias de poeta libertad
Y sentarme sobre una pila de libros añejos

Pero muy dentro de mí sabía que no iba a suceder
Sabía que está vez no quería regresar al infierno
Se quedaría aquí conmigo
Hasta que la muerte nos alcance a ambas
Para volver, para arrastrarnos
Mientras cantamos felices
Y eufóricas de dejar este mundo
Una nana cruel

 

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Acerca del autor

Candela Niechwiadowicz

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