Sociedad

El Sentido Del Humor

El Sentido Del Humor - Sociedad

Quería empezar este artículo contando un chiste de ciegos pero me he dicho, si algún ciego lo lee, se podrá sentir ofendido. Así que, no, no haré ningún chiste de ciegos.

El otro día un cómico español, en un programa de humor de televisión, el cual la gente ve sabiendo de antemano que todo lo que se muestra en ese programa se hace desde un punto de vista satírico, hizo un gag con la bandera de España. El humorista, que en todo momento se mostraba ante la cámara como lo que es, un cómico, estornuda, pues era parte del guión, y acto seguido se limpia la nariz con la bandera española, que también era parte del guión, y termina reaccionando con asombro, como diciendo, ¡¿pero qué he hecho?! que, salta la sorpresa en Las Gaunas, ¡también era parte del guión!

Como espectador de ese programa de humor puedes hacer tres cosas: reírte, porque has entendido el gag. No reírte, porque no has entendido el gag. Y por último, no reírte, porque aunque has entendido el gag, no te ha hecho gracia. No te ha parecido cómico. Y no te ha parecido cómico, no porque creas que es ofensivo, si no porque simplemente no lo encuentras gracioso. Pasaba también con el gran Chiquito de la Calzada. Un cómico español cuya gracia se basaba en su forma de contar los chistes, que por otro lado no eran nada graciosos. La gente se reía con él porque tenía una manera de narrar sus historias muy bizarra, con aquellas palabras inventadas y con aquellos movimientos de manos y de pies que lo caracterizaron. Había gente que no encontraba aquello gracioso. Pero eso no quería decir que fueran personas sin sentido del humor. Simplemente, no le hacía gracia ni los chistes ni la forma en la que Chiquito contaba sus historias. Y eso es el sentido del humor. Todo el mundo tiene sentido del humor. A todo el mundo le hace gracia algo en concreto. Cuando nos reímos de alguien que se acaba de tropezar delante nuestra, no nos estamos mofando de su traspiés, nos reímos de la situación que se ha producido.

El humor es algo muy serio. No es fácil hacer reír a la gente, aunque curiosamente la mayoría de las veces nos acabamos riendo de cosas que se presentan de manera inesperada y no premetidada (como las que hacen los cómicos). El tropiezo de alguien que va caminando por la calle nos puede hacer gracia. Eso es algo inesperado. Los chistes de Chiquito nos pueden hacer gracia. El cómico lo hace de manera premeditada, porque lo ha trabajado previamente. Pero a lo mejor no nos hacen gracia ninguna de las dos situaciones. Todo depende de la persona y de la propia situación. Y entonces, ¿a qué viene sentirse ofendido con el humor? ¿Es qué alguien piensa que el espectáculo de un humorista es la base de nuestros valores éticos y morales? Si ese es el caso, el problema no es del humorista. Es de la persona que cree que en un chiste o un gag debe servir para “educarnos” moralmente.

La consecuencia del gag de la bandera de España, es que el cómico ha sido llamado a declarar ante la justicia para que esta dictamine si el acto en cuestión tenía un objetivo humillante para los ciudadanos que sienten ese “algo” por la bandera de España. Ciudadanos que probablemente se habrán reído muchas veces con los chistes de gordos o gangosos. ¡Menudos fistros que están hechos! Y así está el sentido del humor hoy en día. Ya no sabes muy bien de que reírte, porque no sabes muy bien si un ciego, al que le han leído este artículo, se ha resultado ofendido y ahora quiere vengarse de mí.

En F I N…

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