Literatura

El Tonto De Las Monedas

El Tonto De Las Monedas - Literatura

[ Cuento tradicional ]

Jaime era el tonto del pueblo. Todos los días, a la hora en que el sol empieza a caer, Jaime regresaba a su casa en un barrio humilde del poblado.
Jaime viene de una familia pobre y trabajadora y su comportamiento, a veces fuera de lo que pareciera normal, lo convierte en motivo de burla de los aldeanos.
En la esquina del barrio un grupo de malandras se juntaban a pasar el rato y a beber alcohol, y todos los días a la hora en que Jaime cruzaba esa esquina sucedía la misma secuencia:

– ¡Allí viene el tonto Jaime! – Dice uno de los cipayos – Ven Jaime, acércate un momento –

Para burlarse del muchacho y dejarlo como el tonto que era, cometían siempre el mismo juego con un par de monedas:

– ¿Que desea señor? – Pregunta Jaime.

El burlón saca dos monedas de su bolsillo, una moneda de peso y una de cincuenta centavos:

– Observa; tengo dos monedas en la mano, te voy a regalar una ¿Cual eliges? La moneda grande o la moneda pequeña? –

Y Jaime escogía: siempre escogía la moneda más grande, la de cincuenta centavos, desde hace años todos los días que el muchacho pasaba por la esquina elegía quedarse con la moneda de menor valor.
Jaime guardaba la moneda al bolsillo y continuaba, cabizbajo.

– ¡Ya ven! – Gritaba el brabucon en tono de burla – El muy tonto elige la de menor valor sólo porque es más grande ¡¡Imbecil!! –

Y todos reían a carcajadas con el tonto de Jaime.

Un día de esos y luego del acto de burla, un anciano que descansaba en la puerta de su hogar decidió tras presenciar la secuencia una y otra vez durante años, hacerle una pregunta al muchacho:

– Muchacho, ey, muchacho –

– ¿Que pasa señor? –

– Llevo varios años viendo lo que sucede en la esquina con esos hombres y veo que siempre que te dan a elegir una moneda, te quedas con la moneda de menor valor ¿Acaso no sabes los valores? La moneda que eliges vale la mitad de la que dejas –

– Si señor, conozco el valor de las monedas –

-¿Entonces? ¿Por qué te dejar doblegar de esta manera? –

– Si yo hubiera elegido, señor, desde el primer día la moneda de peso, el juego hubiese terminado en ese momento ya que no sería para nada gracioso. Desde ese momento elijo la moneda de cincuenta centavos y a esta altura he juntado para comprar una bicicleta para mis mandados, un vestido para mi madre y todos los días llevo flores a mi padre en el cementerio, todo esto gracias a los tontos de la esquina –

Sentenció Jaime.

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Gaspar

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