Medio Ambiente

El vehículo eléctrico: Movilidad eficiente…o no tanto.



El vehículo eléctrico: Movilidad eficiente…o no tanto. - Medio Ambiente

Tu viejo coche se ha convertido en una cafetera renqueante, acumulador de dolorosas facturas de taller, y te hundes en tu asiento mientras conduces para esconderte de las reprobadoras miradas que te llegan de los otros conductores y peatones cada vez que observas por el retrovisor la humareda negra que expulsa el tubo de escape. Y no tienes nada claro que en la siguiente inspección técnica anual el vehículo vaya a superar el exigente test al que allí le someterán.
Pero las cookies de tu smartphone te bombardean sin tregua con sugerentes ofertas para hacerte con la última tecnología en movilidad por carretera: el vehículo eléctrico. Los fabricantes de automóviles ofrecen opciones tan variadas , y la solución entre ecología y eficiencia energética te resulta tan atractiva que te ves obligado a acercarte hasta los concesionarios de las diferentes marcas para que te aclaren cuál de esas diversas soluciones de movilidad sostenible puede encajar mejor con tus necesidades de desplazamiento diario.
Dispones por una parte de la tecnología híbrida, que como su propio nombre indica, combina el motor de explosión de gasolina convencional, de toda la vida, con un segundo motor eléctrico alimentado por una potente y moderna batería de hidruro de níquel. Esta combinación de propulsores permite que en determinadas condiciones de rodaje, la propulsión venga o bien exclusivamente del motor eléctrico y la energía que se almacena en la batería de níquel o bien del motor de combustión de gasolina, permitiendo incluso que ambos sistemas trabajen al mismo tiempo durante unos instantes determinados.
Todo ello se traduce en emisiones de CO2 en modo eléctrico casi inexistentes y medias de consumo de gasolina tanto a nivel urbano como inter-urbano sensiblemente inferiores a los consumos más ajustados que consiguen los contaminantes motores diésel, cuya tecnología tanto se había implementado en los últimos años.
Pero luego también te vas a encontrar con vehiculos híbridos enchufables, es decir, que mediante un cable específico y una toma de corriente a la pared o a una estación de recarga eléctrica, podrás conectar el vehículo y recargar la batería de níquel que alimenta el motor o motores eléctricos. Algunos modelos incorporan incluso hasta 2 motores, uno en cada tren de rodaje.
Y ya por último, vas a disponer la opción de hacerte con un vehículo 100% eléctrico. Esto es; su movilidad va a estar en manos íntegramente de uno o dos motores eléctricos alimentados por su correspondiente batería, sin gasolina, sin tubo de escape.
No vayáis a pensar que estas eficientes baterías tienen algo que ver con la clásica que se instala en los vehículos convencionales para ayudar en el arranque, las luces y los componentes electrónicos del vehículo. Se trata de un diseño por lo general plano y alargado, aislado por una cubierta de aluminio, y que se acopla al piso del vehículo, ocupando todo o casi todo el espacio entre ejes (las ruedas delanteras y traseras). Dependiendo de los kilowatios que es capaz de almacenar su peso resulta bastante elevado, entre 400Kg y 540Kg. De ahí que los fabricantes necesiten incorporar materiales para el chasis, carrocería y componentes del vehículo bastante más ligeros que los de motor a combustión para compensar ese sobrepeso y optimizar la autonomía y potencia de la batería.
La clave de estas tres opciones que nos ofrecen las diferentes marcas se encuentra en el proceso de recarga y almacenamiento eléctrico de las baterías:
1. La primera variante híbrida, dado que no incorpora ningún mecanismo de recarga externo tipo cable a ninguna toma de corriente, ha diseñado un sistema de recarga auto-regenerativo mediante la propia frenada del vehículo. La energía de la frenada se transforma y se canaliza hacia la misma batería compensando la pérdida de autonomía en modo eléctrico cuando se rueda empleando este sistema de propulsión. Por tanto, no se requiere de ningún tipo de instalación especial externa ni existe dependencia alguna más que del propio motor de combustión de gasolina que entra en funcionamiento cuando el vehículo alcanza una determinada velocidad (50-60Km/h), y permite seguir rodando aunque la energía de la batería se agote puntualmente.
Sin embargo, el anterior sistema, a pesar de representar en la actualidad la opción más comercializada, adolece de un sistema de recarga contundente, que se ve mermado por la conducción combinada en desplazamientos interurbanos y un uso excesivo en ciudad, por lo que el almacenaje y regeneración de la energía eléctrica de la batería puede resultar insuficiente y el vehículo puede quedar excesivamente a merced del contaminante y gastón motor de combustión interna.
2. De ahí que la solución que han desarrollado los ingenieros sea la de poder no sólo regenerar la energía de la frenada para alimentar la batería, sino también incorporar un cable que conectado a una toma especial que puedes hacer instalar en tu plaza de aparcamiento, o servirte de las que ya se encuentran disponibles en numerosas gasolineras o aparcamientos públicos en centros comerciales, lo conectes mientras el vehículo se encuentra estacionado y recargues totalmente la batería. Al 100%.
De esta forma, el híbrido enchufable ofrece más potencia eléctrica y mayor autonomía de uso tanto en carretera como en ciudad, consiguiendo (en teoría) autonomías totales de uso en desplazamientos largos similares a los que ofrecen los ajustadísimos motores diésel de normativa Euro 6.
3. Por su parte, los vehículos 100% eléctricos, se diseñaron en principio para un uso eminentemente urbano con el objetivo de ofrecer emisiones 0%, y contribuir así a la reducción de la preocupante contaminación de las grandes ciudades pero también como un elemento que podría ayudar a combatir el calentamiento global y el cambio climático mundial. Loable objetivo que sin ninguna duda todos deseamos pero del que quizá no se ha ofrecido una visión amplia para entender todos los factores y consecuencias que se derivan de un uso extensivo de esta tecnología que no es nueva.
El objetivo es implementar de manera masiva la tecnología 100% eléctrica. Y los fabricantes ya son capaces de ofrecer vehículos con autonomías de uso en carretera que nos permiten alejarnos de la ciudad, para realizar desplazamientos cercanos a los 450 Km de distancia y a velocidades de rodadura convencionales en autopista. Y por lo que nos van anunciando, la tecnología de las baterías no cesa de evolucionar, aportando menores tiempos de recarga y ampliaciones de autonomía cada vez mejores.
Fabricantes como Tesla han puesto todo su empeño en ello, aún y a costa de embarcarse en un proceso de desarrollo y fabricación que año tras año sólo le reporta pérdidas contables multimillonarias. Una visionaria apuesta por la plena electrificación de la propulsión en sus modelos, acompañado de un complejo sistema de conducción autónomo del vehículo que ya ha sido probado con éxito pero que por el momento resulta del todo incompatible con el imprevisible y caótico comportamiento del ser humano en conducción convencional. Tiempo al tiempo.
¿ Y entonces?, os preguntaréis contrariados… ¡ Pero si todo son ventajas! ; independencia respecto del contaminante y conflictivo petróleo, cero emisiones de CO2, sonoridad de uso en ciudad casi imperceptible, coste de desplazamiento € x Km rodado mucho menor…
¿ Dónde está la trampa? ¿ Cuáles son esos factores y consecuencias que se derivan de su uso extensivo?
Veréis… El Acuerdo de París, desarrollado dentro del marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, adoptado en diciembre de 2015, compromete hasta la fecha a 96 países miembros de un total de 195 componentes de ese organismo internacional, con el principal objetivo de frenar el incremento de la temperatura y las emisiones responsables del Calentamiento global.
La Unión Europea firmó como miembro 97 y con el fin de hacer efectivas las medidas y objetivos que se establecieron en aquel Acuerdo de París, estableció una serie de sanciones económicas contra aquellas ciudades que incumplieran determinadas mediciones relacionadas con la calidad del aire en las mismas. Barcelona y Madrid son objeto ya de un proceso de denuncia ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea por incumplir tales objetivos, al igual que otras ciudades de Europa ya han sido sancionadas con cuantiosas multas económicas.
Por tanto, la necesidad de introducir con carácter de urgencia soluciones de movilidad limpias y sostenibles es acuciante. De ahí que la industria del automóvil, tras el escándalo del Diéselgate y la polémica manipulación de medición de emisiones contaminantes, esté acelerando y ampliando la incorporación de la energía eléctrica como método de propulsión en toda su gama de modelos.
Los equipos de gobierno de las principales ciudades han aprobado restricciones de circulación en vehículos privados para amplias zonas del área urbana de tal forma que si no dispones de un vehículo híbrido o 100% eléctrico te resultará imposible acceder a esas mismas zonas como hasta hacía poco tiempo todos veníamos haciendo.
Tales medidas, sin ánimo de mostrarse como restrictivas de derechos de la ciudadanía, pretendían reconducir los hábitos de desplazamiento de esa misma ciudadanía con el fin de incentivar el uso de los diferentes sistemas de transporte público en detrimento de un uso irracional del vehículo privado, con tasas de ocupación por vehículo muy escasas. Pero paradójicamente, esa misma ciudadanía, o al menos un parte muy importante de la misma no está dispuesta a renunciar a desplazarse en su vehículo particular para acudir a sus puestos de trabajo o visitas de ocio hasta el mismo centro de la ciudad. Sencillamente, se han negado a esa posibilidad. Y si la ordenanza municipal me prohíbe desplazarme en mi cafetera más o menos moderna de motor de combustión, pero me permite circular en cambio con uno de esos futuristas modelos eléctricos que ahora tanto se anuncian, pues me vendo el coche y me compro uno de esos cero emisiones que ya se ven circular por ahí.
Y así está sucediendo.
Sustituimos un vehículo por otro, pero persiste el problema de la movilidad que nunca, jamás, se ha visto solucionado por la ampliación permanente de las vías y accesos de comunicación para el tráfico rodado. De la misma forma en que esa misma Ley de la Física nos indica que «todo espacio vacío tiende a ser ocupado», variantes, carreteras, autovías, y todo tipo de vías nuevas y ampliadas se han visto sistemáticamente saturadas a diario por miles y miles de vehículos que las terminan de nuevo por colapsar, como lo estaban las antiguas vías de circulación.
Hace pocos días, el Sr. Pere Navarro, Director General de Tráfico, durante un encuentro sobre movilidad en Madrid, realizaba la siguiente declaración:
«Cometimos el error de vender un producto que no tenemos dónde enchufarlo y el precio es carísimo. Nos equivocamos todos».
¡ Y se estaba refiriendo al vehículo eléctrico!
Su mayor preocupación no es otra que la de la conectividad a la red eléctrica por resultar las infraestructuras existentes actualmente del todo insuficientes.
A mi juicio, la síntesis que hace el Sr. Navarro del problema eléctrico es del todo insuficiente.
De entrada debemos analizar el Ciclo de Vida global de un vehículo eléctrico. Y éste no incluye únicamente su ensamblaje y producción en fábrica. Su Ciclo Vital se inicia con la extracción de los principales compuestos que hacen posible la fabricación del elemento estratégico del vehículo eléctrico: su batería.
Las materias primas imprescindibles para su fabricación son el cobalto, el litio y el níquel, junto a otras, y su extracción recae casi exclusivamente en sólo tres países. La República Democrática del Congo aporta el 59% de la producción mundial de estos materiales, y sus abundantes reservas atraen a miles de trabajadores para cubrir las labores de minería, que a su vez se ve impelida por la creciente demanda de la producción y la subida de precios en los mercados internacionales. Un círculo virtuoso de aumento de demanda, producción y precios, que desestabiliza la región por la presencia de grupos armados que asolan el territorio con el fin de controlar zonas de extracción, convirtiendo las condiciones de trabajo en disputados y peligrosos territorios fuera del control de los organismos estatales oficiales.
Varias denuncias se han presentado ya advirtiendo de la insalubridad e inseguridad en los trabajos de minería, con inagotables jornadas de trabajo, salarios por debajo de los 50 dólares mensuales, y niños de 14 años trabajando en las minas en régimen de semi-esclavitud.
Detrás, en la distancia, poderosas corporaciones industriales extranjeras de capital chino que operan desde hace años, monopolizando los mercados de producción y venta de una materia prima que hoy todos consideran como el «Oro del S.XXI».
CHINA se ha convertido en el primer fabricante de baterías para vehículos eléctricos del mundo. Las reservas de materia prima con las que cuenta, y que acrecenta, en su avanzada visión estratégica de mercado desde hace años la sitúan muy por delante de los EEUU, Japón y las principales potencias europeas, por lo que, al igual que hace la OPEP con el crudo, tiene la capacidad de establecer cuotas cerradas de suministro de los materiales, incidiendo a conveniencia en su precio en los mercados, llegando incluso a cortar su suministro como ya hizo con Japón en 2010 a raíz de una disputa territorial entre ambos países. ¡ A Japón, ni más ni menos, que la invadió durante la IIª Guerra Mundial, y es hoy pionera en la fabricación de modelos híbridos de vehículos!
Pero no olvidemos tampoco que lo que transporta a esos containers rebosantes del preciado mineral son, primero, viejos camiones diésel que traquetean por las pistas de tierra africanas, y después pesados buques mercantes que surcan los mares hasta los principales puertos industriales de China. Y de allí, de nuevo, a su vez, transportados por camiones a gasoil chinos hasta una fábrica que procesa y fabrica las eficientes baterías de níquel con la ineficiente energía que producen las centrales eléctricas de un país que emplea como principal fuente la combustión mineral fósil como es el carbón. Añadiendo al ciclo productivo de la batería cantidades elevadísimas de emisiones CO2.
Y China no sólo fabrica hoy el porcentaje de baterías eléctricas más alto del mundo sino que también las inserta ya en vehículos de diseño y producción propios que pronto traspasarán las fronteras de su pujante mercado interior. Pero la diferencia estribará en que mientras esas vehículos eléctricos serán alimentados por centrales eléctricas altamente contaminantes, sólo algunos de aquellos obtendrán su carga eléctrica de sistemas sostenibles de producción energética tales como los que se obtienen de parques eólicos, solares o de centrales hidráulicas. Y el resto empleará la energía procedente de centrales nucleares, generadoras de residuos radiactivos cuyo almacenamiento y pernicioso efecto en nuestro organismo muchos hoy no están dispuestos a hacer perdurar como fuente de energía viable. La ciudad de Chernovyl permanece hoy como testigo mudo de su potencial destructivo.
Así pues, tenemos un vehículo que no contamina, que limpia de nuestras espléndidas ciudades occidentales la nube tóxica que se acumula a través de millones de tubos de escape emitiendo nocivas emisiones tanto para el hombre como para el planeta, pero que sin embargo siembra de conflicto y explotación, y especulación de mercados bursátiles, a miles y miles de seres humanos que pelean todos los días desesperadamente por llevar a sus hogares un trocito de la dignidad económica que todo hombre y mujer se merece en este mundo. Sin descuidar el hecho de que la extracción de la materia prima de la que se compone su batería es la responsable directa de un impacto ambiental importante, resultado de una minería febril y descontrolada, y de que los vertidos tóxicos que se han producido como consecuencia de su manipulación y extracción han forzado al cierre de algunos yacimientos, con consecuencias sanitarias severas sobre la población del entorno y de sus recursos acuíferos para consumo humano.
Las ciudades que diseñan los arquitectos urbanos más comprometidos de hoy no focalizan al coche como centro dinamizador de los espacios de la ciudad sino a las personas que viven y trabajan en ella.
El vehículo no interviene en la vertebración de las comunidades porque entienden que carreteras, autopistas, glorietas y puentes no unen sino que segmentan y dividen a los núcleos poblacionales y dispersan barrios, urbanizaciones y comunidades.
El ser humano debe aprender a convivir y a compartir, empleando medios de transporte colectivos que resulten eficaces y ofrezcan a todos soluciones de desplazamiento sostenibles.
La antropología moderna, de carácter urbano, advierte del aislamiento social que se da en las grandes ciudades. La des humanización de las calles, invadidas por el estruendo del tráfico permanente y del espacio que éste reclama cada vez en mayor medida, estratifica calles y barrios y aleja a las personas hasta recluirlas en sus hogares, fomentando la desconexión social de su creciente población. Las ciudades crecen en población, pero los vehículos la acorralan hasta sus viviendas.
China está aprendiendo de los errores del pasado dejándose aconsejar en el diseño de esta nueva arquitectura que prioriza al hombre frente al coche, desarrollando el transporte sostenible de movilidad cercana de barrio, de energías limpias y renovables, donde el verde recupera los espacios públicos, y la verticalidad de edificios ecológicos auto-sostenibles permite ofrecer soluciones donde el ocio, el trabajo, el comercio de tienda y las actividades deportivas se combinan en un solo espacio, que todos comparten, viven y disfrutan.
Yo ya he empezado a diseñar un futuro auténticamente sostenible.
¿ Y tú, a qué estás esperando? Bájate del coche, y camina. Nos vemos en el tranvía, y en metro, y en el autobús. Y así nos vamos conociendo.

 

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

5.00 - 4 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

OGB1974

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información