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El Verdadero Propósito de la vida



El Verdadero Propósito de la vida - Sociedad

El Verdadero Propósito de la vida

 

“Toda cosa que respira… alabe a Jah.” (SALMO 150:6.)

  1. ¿Cómo trató cierto hombre de hallarle un propósito a su vida?

“ESTUDIÉ medicina porque quería dedicar mi vida a ayudar al prójimo —comenta Seung Jin, que se crió en Corea—.* También pensaba que el prestigio y los ingresos que me reportaría esa profesión me harían feliz. Pero cuando me di cuenta de que, en realidad, era poco lo que podía hacer por mis pacientes, perdí la ilusión. Así que me dediqué al arte, pero me sentía egoísta, porque mis creaciones artísticas no contribuían mucho al bienestar de los demás. Entonces decidí hacerme maestro, pero enseguida descubrí que lo único que podía transmitir a mis alumnos era una serie de datos; no podía impartirles una educación que los ayudara a ser verdaderamente felices.” Al igual que les sucede a muchas personas, Seung Jin trataba de hallarle un propósito, un sentido, a su vida.

  1. a) ¿Qué significa tener un propósito en la vida? b) ¿Cómo sabemos que el Creador tenía un propósito al poner al hombre en la Tierra?

2 Tener un verdadero propósito en la vida significa tener una razón para vivir, unas metas claras y algo por lo que luchar. ¿Es eso posible? Claro que sí. El hecho de que estemos dotados de inteligencia, conciencia y raciocinio muestra que el Creador tenía un propósito definido para nosotros: nos puso en la Tierra para algo. Por eso, solo quienes viven conforme al propósito del Creador pueden encontrarle verdadero propósito a la vida.

  1. ¿Qué abarca el propósito de Dios para el hombre?

3 La Biblia nos revela que el propósito que Dios tiene para el hombre abarca muchas cosas. Por ejemplo, sabemos que Dios nos ama desinteresadamente, como lo prueba el maravilloso diseño del cuerpo humano (Salmo 40:5; 139:14). Por tanto, si queremos vivir de acuerdo con el propósito divino, tenemos que imitar a Dios y amar desinteresadamente a los demás (1 Juan 4:7-11). Otra cosa que también tenemos que hacer es obedecer sus mandamientos (Eclesiastés 12:13;1 Juan 5:3).

  1. a) ¿Qué dará verdadero propósito a nuestra vida? b) ¿Cuál es el propósito más importante que puede haber en la vida?

4 Dios también se propuso que los seres humanos vivieran felices y en paz entre sí y con el resto de la creación (Génesis 1:26; 2:15). Pero ¿qué necesitamos para sentirnos felices, seguros y en paz? Igual que un niño necesita la presencia de sus padres para sentirse contento y protegido, nosotros necesitamos tener una buena relación con nuestro Padre celestial. Dicha relación dará verdadero sentido y propósito a nuestra vida (Hebreos 12:9). Dios hace posible esa relación permitiendo que nos acerquemos a él y escuchando nuestras oraciones (Santiago 4:8; 1 Juan 5:14, 15). Si nosotros, por nuestra parte, ‘andamos con Dios’ fielmente y llegamos a ser sus amigos, podremos darle alabanza y alegrar su corazón (Génesis 6:9;Proverbios 23:15, 16; Santiago 2:23). No puede haber otro propósito más importante en la vida. El salmista lo expresó con estas palabras: “Toda cosa que respira… alabe a Jah” (Salmo 150:6).

¿Qué propósito tiene usted en la vida?

  1. ¿Por qué no es sensato poner los intereses materiales en primer lugar?

5 Veamos ahora qué más abarca el propósito de Dios para el ser humano. Él quiere que cuidemos bien de nosotros mismos y de nuestras familias, tanto en sentido físico como espiritual. Ahora bien, necesitamos equilibrio para que los intereses materiales no eclipsen los intereses espirituales, que son los más importantes (Mateo 4:4; 6:33). Lamentablemente, muchas personas centran su vida casi por completo en adquirir cosas materiales. Pero no es sensato pensar que las cosas materiales pueden satisfacer todas nuestras necesidades. Una encuesta reciente efectuada entre millonarios asiáticos revela que muchos de ellos “viven preocupados y no se sienten seguros a pesar de la posición social y el sentido del logro que les ha proporcionado su riqueza” (Eclesiastés 5:11).

  1. ¿Qué consejo dio Jesús sobre la búsqueda de riquezas?

6 Jesús habló del “poder engañoso de las riquezas” (Marcos 4:19). ¿En qué sentido son engañosas? Porque parece que dan felicidad, pero no es así. “El que ama el dinero nunca se satisface con lo que tiene”, reconoció el sabio rey Salomón (Eclesiastés 5:10, La Palabra de Dios para Todos). Ahora bien, ¿es posible ir tras metas materialistas y al mismo tiempo servir a Dios de todo corazón? No, no es posible. Jesús explicó: “Nadie puede servir como esclavo a dos amos; porque u odiará al uno y amará al otro, o se apegará al uno y despreciará al otro. No pueden ustedes servir como esclavos a Dios y a las Riquezas”. De ahí que exhortara a sus seguidores a que en vez de acumular bienes materiales en la Tierra, acumularan “tesoros en el cielo”. En otras palabras, debían hacerse un buen nombre ante Dios. Jesús les dio esta garantía: “Su Padre sabe qué cosas necesitan ustedes hasta antes que se las pidan” (Mateo 6:8, 19-25).

  1. ¿Cómo podemos aferrarnos a “la vida de verdad”?

7 El apóstol Pablo incluyó una enérgica recomendación sobre este asunto en una de las cartas que dirigió a su colaborador Timoteo: “A los que son ricos […] da órdenes de que […] cifren su esperanza, no en las riquezas inseguras, sino en Dios, que nos proporciona todas las cosas ricamente para que disfrutemos de ellas; […] que sean liberales, listos para compartir, atesorando para sí con seguridad un fundamento excelente para el futuro, para que logren asirse firmemente de la vida que realmente lo es”, o “la vida de verdad”, como dice el Nuevo Testamento de José María Valverde (1 Timoteo 6:17-19).

¿Qué es “la vida de verdad”?

  1. a) ¿Por qué lucha tanta gente por conseguir riquezas y una buena posición social? b) ¿De qué no se dan cuenta muchas personas?

8 La expresión “la vida de verdad” pudiera transmitirles a muchos una imagen de placeres y lujos, como cuando se dice: “¡Esto sí que es vida!”. Una revista de noticias asiática señala: “Quienes ven películas o programas de televisión aprenden a desear lo que ven, a soñar con lo que podrían tener”. Muchas personas solo viven para conseguir riquezas y una buena posición social, aunque para ello tengan que sacrificar su juventud, su salud, su familia y sus valores espirituales. Pocos se paran a pensar que esa buena vida que fomentan los medios de comunicación no es más que un reflejo del “espíritu del mundo”, la forma de pensar que impulsa a la mayoría de la gente a actuar en contra del propósito de Dios (1 Corintios 2:12; Efesios 2:2). ¡Con razón hay tantas personas que no se sienten contentas! (Proverbios 18:11; 23:4, 5.)

  1. ¿Qué no lograrán hacer nunca los seres humanos, y por qué?

9 ¿Y qué hay de las personas que luchan por el bien de los demás, tratando de erradicar el hambre, la enfermedad y la injusticia? Sus nobles y sacrificados esfuerzos suelen hacer mucho bien. Pero por más que lo intenten, nunca lograrán cambiar este sistema de cosas por uno que sea justo y bueno. ¿Por qué? Porque “el mundo entero yace en el poder del inicuo”, Satanás, y él no quiere que este mundo cambie (1 Juan 5:19).

  1. ¿Cuándo disfrutará de “la vida de verdad” la humanidad fiel?

10 ¡Qué triste sería que nuestra única esperanza fuera la de vivir en este mundo de Satanás! El apóstol Pablo escribió: “Si solo en esta vida hemos esperado en Cristo, de todos los hombres somos los más dignos de lástima”. El lema “comamos y bebamos, porque mañana hemos de morir” refleja la actitud de quienes piensan que esta vida es todo lo que hay (1 Corintios 15:19, 32). Pero sí que hay algo más: “Hay nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos según [la] promesa [de Dios], y en estos la justicia habrá de morar” (2 Pedro 3:13). Cuando llegue ese momento, los cristianos podrán disfrutar de “la vida de verdad”, “la vida eterna” en perfección, ya sea en los cielos o en la Tierra bajo el amoroso gobierno del Reino de Dios (1 Timoteo 6:12).

  1. ¿Por qué no hay mejor labor en la vida que la de promover los intereses del Reino de Dios?

11 El Reino de Dios es el único gobierno capaz de resolver definitivamente todos los problemas. Por ello, no hay mejor labor en la vida que la de promover los intereses del Reino (Juan 4:34). Al hacerlo, cultivamos una hermosa relación con nuestro Padre celestial y tenemos el placer de trabajar lado a lado con millones de hermanos espirituales, los cuales tienen el mismo propósito en la vida que nosotros.

Sacrificios que sí valen la pena

  1. ¿En qué se diferencia la vida en este sistema de “la vida de verdad”?

12 “El mundo va pasando, y también su deseo”, dice la Biblia. En otras palabras, todo lo que el mundo de Satanás ofrece —incluidas la fama y las riquezas— desaparecerá. “Pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”, añade la Biblia (1 Juan 2:15-17). A diferencia de las riquezas, la gloria y los placeres de este sistema, que son de carácter pasajero, “la vida de verdad” —la vida eterna bajo el Reino de Dios— es permanente y merece que nos sacrifiquemos por ella. Esos sacrificios sí valen la pena.

  1. ¿Qué sacrificios hizo cierto matrimonio?

13 Veamos el caso de Henry y Suzanne. Este matrimonio tiene plena fe en la promesa de Dios de que él ayudará a todo el que pone el Reino en primer lugar en su vida (Mateo 6:33). Así que decidieron vivir en una casa modesta, pues de esta manera no tendrían que salir a trabajar los dos y podrían dedicar más tiempo a actividades espirituales con sus dos hijas (Hebreos 13:15, 16). Una amiga bienintencionada, que no podía entender por qué lo hacían, abordó a la esposa y le dijo: “Suzanne, querida, si algún día quieres vivir en una casa mejor, no vas a tener más remedio que sacrificar algo”. Pero Henry y Suzanne sabían que poner a Jehová en primer lugar “encierra promesa de la vida de ahora y de la que ha de venir” (1 Timoteo 4:8; Tito 2:12). Con el tiempo, sus hijas llegaron a ser celosas evangelizadoras de tiempo completo. Al mirar atrás, los miembros de esta familia consideran que sus sacrificios valieron la pena y que, en realidad, no se han perdido nada. Al contrario, todos ellos reconocen que salieron ganando al hacer que su propósito en la vida fuera alcanzar “la vida de verdad” (Filipenses 3:8;1 Timoteo 6:6-8).

 

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Acerca del autor

Hilda Y Gonzalez A

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