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Emigrante: Depresión, Angustia, Dolor Y Amor

Emigrante: Depresión, Angustia, Dolor Y Amor - Sociedad

Nunca imagine lo que se sentía, he tenido mis días de tristeza y todos los he superado, pero lo que vivimos muchos emigrantes es otro nivel, si, otro nivel más de agonía, angustia, depresión, tristeza, melancolía y todo lo que de alguna manera te hace sentir mal y decaído, ese sentimiento que crees que el mundo ya se terminó quedándote sin salida ni qué camino seguir, solo das vuelta y te consigues con lo mismo una y otra vez.

Qué difícil es emigrar porque aparte de dejar tu vida entera atrás, tu familia, tu profesión, tu trabajo, tu casa, tu estabilidad física y emocional llegas a un País desconocido, vuelves a nacer que aunque te hayas ido solo(a) o con tus hijos y esposa(o) empiezas de cero, a buscar trabajo desesperadamente ya que tus recursos se van agotando y aceptas el puesto de cualquier cosa sin importar que tanto hayas estudiado o que tanto sabes de algo, aguantar el frío incalculable y tener que dormir en el piso.

No es fácil dejar todas tus comodidades, lujos y con lujos me refiero es tener tu hogar, tu habitación, tu cama, tu baño propio, tu cocina tu jardín, tu familia esos son lujos. Lamentablemente en Venezuela no está fácil la situación económica y pues todos los venezolanos decidimos emigrar para ofrecerle un mejor futuro a todas nuestras familias, muchos lo han logrado algunos simplemente se rinden, otros vienen en plan de ahorro y los demás solo quieren tener oportunidades de estudios, cursos, alimentar su mente con más de lo que ya saben simplemente porque en otro país si las hay.

Pero de repente todo se viene abajo, porque aunque tengas un trabajo no era lo que esperabas… personas con profesiones trabajando de limpieza, vajilleros, camareros, ayudantes y pare de contar, trabajos para nada fácil donde te toca madrugar y durar hasta 12 horas diarias parados aguantando el dolor de los pies esperando por un sueldo que se va en comida alquiler, gas, agua, luz y gastos de los hijos para quienes lo tengan porque ellos tienes sus necesidades y sacas unas cuentas que no te dan.

Llega ese desespero, esa angustia después de avanzar regresas a donde empezaste, tratando de buscar una solución pero la depresión te invade y revientas en llanto porque todo por cuanto soñaste no lo has logrado y se queda así, en sueño, te repites una y otra vez, hemos fracasado, hemos fallado, somos malos padres, somos malos hijos, somos malos hermanos…

Sentimos que estamos estancados en cuatro paredes sin salida y no quieres regresar ya que sientes que vas a fracasar porque saliste de tu país con una maleta llena de sueños, optimista diciéndole a todos: voy a lograrlo, voy a superarme, voy a aprender nuevas cosas y tener las mejores oportunidades, mientras tus familiares son escépticos y te dicen “no te vayas”, “no lo vas a lograr”, “aquí están tus comodidades”, “allá no quieren a los venezolanos” y en realidad uno no se va para que lo quieran, uno se va para superarse, trabajar y lograr nuestras metas.

Tristemente en muchos países existe la xenofobia, pero nosotros los venezolanos estamos en el puesto Nro. 1, que por culpas de algunos que solo vinieron a mal ponernos con sus malas mañas y así es donde la mayoría de los ciudadanos nos tienen tanta rabia y odio que apenas escuchan que somos venezolanos nos cierran las puertas, nos señalan, nos critican, como también hay muchos que nos apoyan porque siguen creyendo aun en nosotros.

Igual todo nos afecta, porque pudiendo conseguir un empleo digno de nuestros conocimientos o estudios simplemente nos niegan la oportunidad de demostrar que los buenos somos más, la depresión es inevitable y la tristeza inesperada, volvemos a regresar al mismo lugar atrapados en cuatro paredes sin salida donde muchos creen conseguir la llave terminando con su vida, es triste y lamentable esta situación que nos carcome a todos, por muy mala y precaria que sea nuestra situación no debemos olvidar que Dios existe, no seamos egoístas en pensar solo en nosotros cuando en nuestras vidas tenemos a muchos que nos aman, acabar con nuestra vida no es una solución a nuestros problemas, si piensas que fallaste como padre, madre, hijo(a), hermano(a) y esposo(a) no es así, de alguna manera alguien nos ve como héroes aunque no lo seamos.

Yo me he deprimido creyendo haber tocado fondo, sintiendo al mundo encima, cuando te das cuenta de que ni siquiera es la milésima parte de la derrota o el fracaso, cuando muchos están en las peores situaciones en este momento con una enfermedad terminal postrado en una cama contando uno a uno los segundos que le quedan de vida sufriendo ese dolor que sea que tenga en cualquier parte de su cuerpo y deseando irse rápido o estar como nosotros lleno de salud, de vida y lo más extraordinario despertar todos los días, poder ver la luz del sol, poder caminar, correr, poder hablar y escuchar, poder amar y perdonar.

No hemos fracasado, fracasa quien acaba con su vida sin motivo y la depresión no es uno de ellos. Muchos no creen en el AMOR de Dios y que por medio de su amor nuestras tristezas desaparecen.

Todo lo que no logremos son enseñanzas y es motivo para seguir luchando a pesar de, la vida te golpea de tal manera que el hecho de que llores y sientas que todo termino no es el fin del mundo, al contrario, es el principio de tu éxito y el AMOR de Dios te lleva a él.

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Lohendy Posadas

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