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En Busca De La Felicidad

En Busca De La Felicidad - Salud

Todos ansiamos la felicidad, pero conseguirla no es fácil, pues en su búsqueda podemos encontrar multitud de obstáculos; falsedades, vicios, injusticias, pobreza, prepotencia, desigualdad y tantas otras visicitudes nocivas. Aunque quizás esto es parte del trabajo de aprendizaje vital, porque conforme avanzamos y vamos librando obstáculos, más se aclara el camino hacia nuestra meta. Una vez vencidas todas las adversidades, también descubrimos que somos más fuertes, más sabios y más humanos.
La falsedad: ¿Cómo podríamos vencerla? Sólo con la verdad absoluta, evidentemente, viviendo desde la integridad del compromiso sincero de exponernos tal como somos, porque vivimos en un mundo real y eso es lo que debemos transmitir, si previamente nosotros mismos estamos convencidos de ello. No hay nada más falso que dejar de ser natural y crear una respuesta aprendida, fabricada, dramatizada para atraernos el favor, el cariño o la admiración de los demás. Somos como somos y no ha de darnos miedo mostrarnos al mundo.
Los vicios: Dicen, tal vez las malas lenguas, que los vicios nos son impuestos por los demás, que el andar con malas compañías te hace malo a su vez. No sé, quizás tengan en parte razón, aunque yo lo dudo. Uno no nace libre de pecado, es cierto que todo lo aprendemos, naturalmente, pero somos nosotros mismos los que decidimos qué aprender y con quién. Dime con quién andas y te diré quién eres, dice un viejo refrán. Está claro que elegimos nuestras compañías, nadie nos las impone. Pero creo que cualquiera es lo suficientemente inteligente como para decir no a todo aquello que no entra en su paradigma ideológico o de principios. Si me voy con una pandilla porque me divierto, pero estos cometen un crimen, tengo dos opciones, continuar, porque soy igual, o salir de esa pandilla, porque soy diferente. Con esto quiero dar a entender que el vicio surge cuando existe abuso físico o mental que perjudique a uno mismo o a terceras personas de manera consciente, por ello debemos, como exponía en el primer punto sobre la falsedad, ser nosotros mismos, y a partir de ahí tomar las oportunas consideraciones.
Las injusticias: tal vez aquí, en lugar de andar quejándonos de todo y por todo, deberíamos predicar con el ejemplo y dar nosotros primero al prójimo lo que a su vez quisiéramos recibir. Y sobre todo, cuando tengamos que tomar una decisión, procurar pensar antes, y de ser necesario hasta imaginar las consecuencias que nuestra acción pueda llegar a tener. Hacer las cosas bien hechas, con conciencia y responsabilidad es lo único que garantiza no que acertemos, pero sí que obremos con la seguridad de que lo hacemos con la mejor de las intenciones.
La pobreza: Lo primero es aprender a valorar el esfuerzo y empeño, pues sólo siendo profesionales en aquello que nos propongamos podremos aspirar a mejorar en todo lo que realicemos; la consecuencia lógica será el progreso y por supuesto un mejor futuro será el resultado.
La prepotencia: Una cosa es mejorar y aumentar la autoestima, y otra muy distinta es humillar o avasallar a alguien. Tampoco se trata de agachar la cabeza ante nadie de mayor rango o posición social, por supuesto, sino de romper aquellas barreras que impiden el futuro. Es decir, respetar y hacernos respetar.
La desigualdad: Para evitarla sólo es necesario que comprendamos que no existe. Pensaréis que deliro, lógicamente existen unos estratos sociales, es innegable, pero hay que romperlos. ¿Cómo se hace estos? Entendiendo y haciendo entender que nadie es más que nadie; todos en este mundo nacemos de la misma forma, y de igual manera nos vamos, por eso debemos empezar por valorarnos y darnos todas las oportunidades necesarias para triunfar, no seamos de esos que cedieron en el camino. No caigamos derrotados. Hay que aprender de los errores y lograr la mejor posición posible, cada uno sabe cuál es la suya. Todos tenemos un sueño.
Cuando alcancemos un buen equilibrio y hayamos rebasado estos obstáculos, podremos decir con orgullo: ¡Ya estoy en el verdadero camino a la felicidad! Porque nada tendrá a partir de entonces la misma valencia que tiene ahora.

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Aicrag

5 comentarios

    • La armonía, africano84, es ya de por sí una cualidad, nunca un obstáculo, es un privilegio sublime y tonificante que abastece de gozo el alma, y es patrimonio de los que luchan por sus objetivos en la vida. Es, me atrevo a asegurar, un reconocimiento individual. La alcanzamos cuando enfrentamos la vida llenos de optimismo, y estamos por consiguiente, dispuestos a luchar por la conquista de los sueños sin esperar que las soluciones nos vengan de fuera.

    • Así es, Wallas, quien no encuentra felicidad en sí mismo, vive con la costumbre de quejarse constantemente, asume por principio el papel de víctima, y claro, culpa a los demás de sus desgracias.

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