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En El Descanso Del Alcon



En El Descanso Del Alcon - Sociedad

EN EL DESCANSO DEL ALCON

 

Desde muy joven  mi anhelo fue el de poder viajar a los Estados unidos de Norteamérica, era una de mis grandes metas, me sentía totalmente identificado con su cultura con su idioma, las reglas y políticas impuestas por ese país, me idealizaba estudiando, trabajando y formando una familia, contribuyendo al perfeccionamiento de un sistema socio- cultural-político-económico.

Eran los años 90 en mi país hermoso llamado Venezuela en donde  había prosperidad, abundancia, muchas oportunidades paro todos los ciudadanos venezolanos, no había razón para emigrar, ni había razón para que preocuparse, no era una decisión que había cultivado por los problemas económicos o porque mi país estuviera pasando por una crisis como la que está atravesando hoy día. Era un deseo arraigado en mi interior como si una vida pasada hubiera formado parte de ese mundo llamado Estados Unidos.

Cuando cumplí los 19 años empecé a indagar mas sobre como emigrar hacia el exterior, fue entonces cuando pude leer en  la prensa uno de los medios de comunicación masivos en aquella década, un anuncio en donde específicamente expresaba en su minucioso recuadro, donde los Estados Unidos, todos los años lanzaba una lotería para otorgarle a 55.000 visas a personas de diferentes países la Green Card o tarjeta verde traducida al español, la oportunidad de residir en Norteamérica optando por los mismos derechos de cualquier ciudadano americano, si éste concursante afortunado fuese  el ganador de ese sorteo. Sin duda alguna era el pase hacia el cumplimiento de mi sueño, pensé de inmediato, lo vi como la oportunidad tan esperada, por lo tanto comencé con los trámites, las  gestiones los requisitos que ellos en aquel tiempo formulaban para poder participar.

En aquel entonces en donde   era ya era un joven casi adulto, tenía sólo comienzos de mi estudios superiores y poco experiencia laboral, experiencia que  había adquirido por periodos cortos de tiempo; en verano cuando las clases  vacacionaban, pero era suficiente como para cumplir con unos de los parámetros exigidos por este servicio. Recuerdo que otra de los requerimientos fue el de enviar 30 dólares para gastos de papeleo por correo, vía  de entrega que se usaba mucho en eso años puesto que el internet ni mucho menos las transferencias bancarias no era un medio utilizado por muchas personas.  Venezuela contaba con casas de cambio, pero a pesar de que la nación  era un país fructífero aunque suene contradictorio era un poco difícil reunir en moneda nacional para conseguir los dólares.

Era tanta mi emoción mis expectativas y el deseo de lucha que llegué a reunir los 30 dólares cabe señalar apoyado por mis familiares aunque no muy contentos de que me fuera sabían que al ayudarme eso me iba a ser muy feliz. Yo no venía de una familia pudiente éramos un núcleo familiar de clase trabajadora y esa cantidad de dinero no se la regalaban tan fácilmente a un joven estudiante, pero aun así los conseguí. Por fin  ya tenía todo listo para enviar todo aquello que solicitaban y lo envié. En esa espera por conocer los resultados, transcurrieron 6 meses en la que una mañana llega tocando la puerta de mi hogar un empleado de una reconocida agencia de envíos    dejando un sobre lleno de papeles que no entendía porque todo estaba escrito en inglés, solo puede llegar a traducir por los pocos conocimientos que tenía sobre el idioma, era la de una postal donde se podía leer en grande “ Congratulaciones usted ha sido ganador de la Green Card”, para mi ese día fue el más alegre de mi vida…. brincaba , lloraba y gritaba no lo podía creer, entre tantas personas yo fui uno de los grandes afortunados.

Desde ese momento comencé a buscar gente conocedora del idioma, personas bilingües profesionales para poder traducir los tantos documentos enviados y que debían ser llenados  para formalizar los trámites legales. En mi búsqueda conocí varias personas interesadas con ganas de querer ayudarme, la euforia me invadía constantemente, la necesidad por saber el contenido de un sobre lleno de información era una constante preocupación.

Las planillas debían ser llenadas con prontitud había un tiempo de espera para ser entregado y por eso era mi presión. Pero al transcurrir las semanas no todo fue color de rosa. Un día uno de mis amigos traductores llegó a un párrafo en donde se mencionaba la cantidad de dinero en dólares que debía de entregar para los gastos de papeleos  o cobros de los honorarios de los abogados quienes iban a procesar todo acerca de la entrega de la tan anhelada tarjeta verde, recuerdo mi asombro pues ellos me pedían 700 dólares en aquel entonces, e inmediatamente pensé de donde sacaré ese dinero si solo 30 me había costado pedírselos a mi familia, ya imagínense pedirles 700 dólares era una locura no me los podían dar, angustiado y triste planteé mi situación pero aun así mi familia nunca me pudo ayudar, era demasiado dinero.

Desde ese entonces mis sueños se fueron abajo, pensaba yo, era el año de 1999, esa parte de mi vida quedo inconclusa  y aunque no murieron mis sueños sigo adelante, hoy día relato mi anécdota a todas esas personas que tienen un sueño una meta un objetivo no lo dejen escapar arriésguenlo todo, por más fracasos o tropiezos que tengan no desistan de esa visión, al mantenerla fija en sus mentes  sé que lo lograrán, yo fui un muchacho dependiente de mis parientes más directos. Ahora soy un adulto de 40 años maduro, con metas realizadas u otras por realizar. Pero todavía en espera de una segunda oportunidad, ahora no con el propósito de quedarme a vivir en U.S.A sino el de conocer esa parte de ese pequeño mundo que siempre estuvo en mí como parte de una vida o como reconocimiento de una memoria celular guiada para cumplir un objetivo, quizás no era  el tiempo ni el espacio pero de algo estoy seguro el momento llegara en su preciso perfecto.

 

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Acerca del autor

Heberto Cuello

1 comentario

  • Es triste tu experiencia, pero lo que yo pienso, ya que mi madre también luchó por el sueño americano y regresó, no pudo entrar, es que cuando no conviene algo, no sucede. Imagínate separarte de tu familia es dificil, más en la juventud. conozco personas que fueron a Estados Unidos y regresaron se quedaron sin hogar, sin familia, solo trabajaron no lograron nada.

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