Literatura

Energía rocanrolera



Energía rocanrolera - Literatura

 

 

Mientras silban los gorriones de la calle

 

Hoy es lunes,

emergen soles entre los árboles del mediodía.

Una mujer crece desde la enredadera de su jardín

y muy lejos, en un rincón de su casa,

otra mujer toca una guitarra roja

mientras silban los gorriones de la calle.

 

Entre nubes locas de sal

 

Cae el sol y luego cae la lluvia

y un sombrero del viejo borracho vuela en el viento

y vos reis y lloras

mientras camino y corro a la vez

para desaparecer entre nubes locas de sal.

 

El río se despobló de peces y barcos

 

El río se despobló de peces y de barcos,

el cielo se nublo y ya no ilumina,

una mariposa intentó crear un arcoíris con el pincel de sus alas

y de repente apareció un viento maldito

que la hizo aterrizar en un jardín lejano sin flores.

 

Cuchillo oxidado

 

Agujereaste mi corazón

con el cuchillo oxidado

de tus rayos rabiosos.

Le diste una trompada a mis huesos

con los puños de tus alas

y continuaste el vuelo

sin importarte mi dolor.

 

Bajo el sol rabioso y enfermo

 

En su patio un vecino

fumaba yerbita,

tomaba grapa

y escuchaba música heavy metal

bajo el sol rabioso y enfermo del mediodía

que acuchillaba la tierra y la calle.

 

Como nuestros corazones al flecharse

 

Todo se rompió,

el árbol se partió

y murió.

Volaron celulares en el aire,

chocando la pared;

haciéndose añicos

como nuestros corazones al flecharse

con nuestras miradas de fuego;

desgajándose como mandarinas y naranjas;

estallando como los cristales de un espejo.

 

Revienta la ciudad

 

Revienta la ciudad

con su energía rocanrolera

para que estallemos en el aire

mientras los pájaros se elevan hacia el cielo.

 

Tu boca se tienta

 

Tu boca se tienta

por esa manzana dulce y jugosa

que desea asaltar con sus labios

y acuchillar con sus dientes.

 

Fuman tus ojos

 

Fuman tus ojos

y un gorrión duerme

en la enredadera de tu pelo.

 

Mientras vuelo como una nave espacial

 

Observan el cielo los ojos de una mujer delirante,

fascinada por un interminable arcoíris

mientras vuelo como una nave espacial

por un viento feroz que sacude con sus manos

los árboles que habitan las aceras

y abre a patadas las ventanas y las puertas

de las monstruosas casas del barrio.

 

Por el túnel de las nubes

 

Viajo con mis alas,

como un avión o un pájaro

por el túnel de las nubes.

Silbo como un grillo

y sueno como un reloj

mientras me pierdo

por este cielo apagado.

 

El tren suena en la noche

 

El tren suena en la noche

como una guitarra eléctrica

que canta un rock a las estrellas.

 

Como un gorrión borracho

 

Estoy súper fumado,

perdido por ahí

volando junto a las estrellas

como un gorrión borracho

que olvidó sus alas.

 

Frente a los ojos de un árbol

 

Tomaba un vino tinto muy rico

frente a los ojos de un árbol

que iluminaban la noche

con rayos verdes de albahaca

y vos tocabas la guitarra

en un banco viejito.

 

Un hombre pensativo

 

Un hombre pensativo,

frente a las olas del río,

con su sonrisa tierna

y un vaso de vino tinto en su mano derecha;

observan a él las estrellas de la noche

que anhelan llevarlo a bailar a un boliche de la costa.

 

El fumador de hachís

 

Cuando asomó la luna el fumador de hachís

se sentó a escribir bajo la luz de un velador.

Afuera los pájaros descansaban

en la chimenea sin humo

mientras sonaba el tren

y las luces de los vagones

chocaban con el brillo de las estrellas

y al compás del tic tac de los relojes

la noche caminaba,

la luna giraba

y variaba su color

y la mirada radiante del fumador

se transformó en un cielo poblado de nubes.

 

Mañana de bandoneón y guitarra

 

Parado en medio de la vía

luego que el tren pasó,

en esta mañana de bandoneón y guitarra,

de Piazzolla y Rolling Stones,

en este silencio de pájaro

con un sol que arde en mi cara,

te espero y te espero y te espero,

por horas y horas y horas,

impacientemente; como un idiota.

 

Amplia sinfonía

 

En una casa suena Pichuco,

en otra casa suenan los Beatles,

en los árboles suenan gorriones

en el cielo se mueve el sol

y la mañana se transforma

en una amplia sinfonía

con mil colores de melodías.

 

Música y alcohol

 

Tu sonrisa brilla en la noche calurosa de música y alcohol.

Tu corazón y tus piernas vuelan como un gorrión en la pista de baile

de una discoteca donde bailan almas delirantes como yo

que me derrito al observar tu mirada

y me pierdo idiotizado; ansiando beber el néctar de tu rosa

antes que tu boca sexual comience a fumar cigarrillo tras cigarrillo.

 

Arde tu locura

 

Niña tu locura

arde como un sol,

suena como un rock,

salta entre jardines,

silba entre los árboles

y de vez en cuando sale a volar

sobre los cielos que sueñan

con los mares de tus ojos.

 

Un tanguito o un rock

 

Entre ríos de gente enloqueceré

como un perro o un pájaro.

Me pondré a bailar por la calle,

si un tanguito o un rock acompañan.

Seré sol,

seré lluvia,

seré viento,

seré calor.

Seré mariposa o flor;

creciendo en el jardín.

 

Una banda de rock

Una lluvia asesina charla con un viento rebelde,

luego se abrazan, se besan y tienen sexo, fuman y leen a Bukowski.

Juntos forman una banda de rock y su música enciende la ciudad

e inventa ríos, mares, vuelos de árboles, exilios de pájaros y refugios de gente.

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Acerca del autor

Laureano Matias Asoli

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