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Enfoque Gestáltico: Psicoterapia Y Filosofía De Vida

El Enfoque Gestáltico como corriente psicológica nació entre las décadas del ’50 y ’60 y su principal precursor fue el psiquiatra Fritz Perls. Si bien nació como una nueva escuela psicoterapéutica en oposición y reacción al Psicoanálisis de corte más teórico, en palabras del mismo Perls, se convirtió en un método «demasiado bueno» para reservarlo a los enfermos.

Y esto es así, porque la Gestalt es no sólo una forma de hacer psicoterapia, sino una filosofía de vida con pautas muy concretas que favorecen el pleno desarrollo del individuo, la autenticidad y la libertad. Hoy quiero mencionarte los pilares fundamentales de esta corriente, con miras a que puedas incluirlos en tu vida, con consejos prácticos.

El primero es el acento en el aquí y ahora o centramiento en el presente. Son muchas las corrientes y técnicas que mencionan esto, como mindfullness o la meditación vipassana. Lo cierto es que en lo real, sólo existe el momento presente; pasado y futuro son construcciones mentales pero no se puede operar en esos espacios. La ansiedad es el dispararse al futuro y la nostalgia o depresión quedar aferrados al pasado. Lo importante a reflexionar, es a que le damos entidad, realidad, a esos tiempos que no existen generando toda suerte de padecimientos y un estancamiento en nuestro crecimiento, a la vez que dejamos de «vivir la vida».

Un consejo práctico es abandonar la creencia de que debemos prepararnos mucho para cada objetivo que tenemos. Es una creencia común, el que debemos sanarnos para iniciar una relación o mejorar nuestra autoestima para buscar trabajo o ir a una fiesta. Si nos disponemos a abandonar las expectativas (forma de escapar al futuro), la vida misma se nos vuelve «terapéutica». Hacer lo contrario es como esperar a que se nos pase el hambre para sentarnos a comer. Si tenes problemas de autoestima o inseguridad, no esperes, no prepares; simplemente lánzate a la vida, ve a esa fiesta, haz amigos, viaja, ve a la entrevista de trabajo, haz ese llamado de teléfono. No se debe esperar a «estar preparado» para vivir, porque así se nos pasa la vida.

El otro pilar íntimamente vinculado a este, es la importancia del «Darse Cuenta» o «Awareness». No es sólo el ser consciente desde lo mental. Es el tipo de consciencia vivencial que surge de la experiencia. La diferencia con el ser consciente es que mientras ésta es una forma de pensar sobre cómo se sentirá tirarse en paracaídas, el Darse cuenta es la resultante de tirarnos por paracaídas. El darse cuenta nos aporta seguridad y es una cualidad que con diferencias, se encuentra en todo lo que existe, desde los animales a las plantas. Es el terreno seguro sobre el cual movernos.

Un consejo práctico es volver a los sentidos. Conectarte ahora mismo con lo que estás viendo, escuchando, oliendo, tocando. Buscando ir más allá de lo estridente y buscando los detalles. Es decir, esos ruidos lejanos, los colores o formas que no nos habíamos percatado de nuestro entorno, cómo se siente la ropa sobre nuestro cuerpo, etc. De la misma manera se debe hacer esto con nuestro «mundo interno», observando nuestras sensaciones corporales, lugares de tensión, nuestra respiración, partes de nuestro cuerpo con las cuales nos apoyamos tanto en el piso como asiento. Veremos que al hacerlo comienzan a desplegarse infinitos aspectos de los que no éramos conscientes desde la mente, como por ejemplo, que no toda nuestra espalda hace contacto con el respaldo de la silla y que habían zonas corporales que estaban tensionadas.

El tercer pilar es la Responsabilidad o el énfasis en «hacerse cargo». Este punto es tan extenso que requerirá otro artículo. Pero digamos acá que es la capacidad de elegir qué queremos sentir, hacer, pensar, creer y responder por ello. Acá es donde de varias maneras naufragamos las personas. Y comenzamos a echarle culpas a nuestros padres, a nuestra crianza, a nuestras circunstancias de vida, incluso a nuestra «personalidad» con el «ya soy así». Nos desligamos de la capacidad de autodeterminarnos. Una forma muy común es usar «uno se» en vez de «yo» para hablar; es decir, hablar en tercera persona. «A uno le da impotencia que los otros no hagan lo que uno quiere» en vez de «Yo me enfurezco si no hacen lo que yo quiero».

Y el mini consejo práctico para trabajar ese punto, es justamente comenzar a usar la primera persona para hablar de ti mismo; no eres «uno», eres un ser único irrepetible con nombre y apellido.

Como cierre, verás que los tres pilares están íntimamente conectados y llevan el uno al otro o lo que es lo mismo decir, no se puede lograr uno sin ejercitar los otros dos. Hasta la próxima.

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Facundo Insaurralde

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