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Mi enhorabuena a CR7, el Detestable, el Admirable

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Cristiano Ronaldo CR7

En primer lugar, mi enhorabuena a Portugal y, en especial, a Cristiano Ronaldo, su máximo goleador y capitán. Se acabó lesionando en la final, pero su equipo pudo culminar un campeonato que ya habían tocado tan de cerca en el pasado. Pero me centro en CR7. Pocos jugadores en la historia han generado tantas opiniones encontradas.

Como le pasa a la mayoría de los no-incondicionales, Cristiano Ronaldo a mí también me merece una opinión mezclada. Es capaz de pasar de mi más ferviente animadversión a generarme una gran admiración. Nada en él deja indiferente.

Esta es la opinión de alguien que no es ni del Madrid, ni del Barça ni un incondicional.

Cristiano Ronaldo, el Detestable

Todos conocemos a Cristiano Ronaldo, el detestable.

Ese ser egocéntrico que es capaz de hablar mal de sus compañeros cuando un partido no sale bien. De mostrar con una arrogancia supina unas pataletas de niño de 9 años en un hombre de 30.

El que se quita la camiseta para enseñar los musculitos en una final en la que sólo ha marcado un penalti que además no era decisivo, y en la que ni siquiera jugó demasiado bien.

Ese que se ríe de la afición, que le dice a una España con un 25% de paro y mucha gente en la miseria que le tienen envidia por ser rico, guapo y buen jugador.

Ese que ningunea a un equipo humilde como Islandia que les ha hecho frente de forma admirable por una rabieta proveniente de no haber jugado como se espera de él.

El que no deja de parecer un acomplejado que no acepta que alguien pueda jugar mejor que él alguna vez. El que nunca aceptará que quizás hoy no ha jugado tan bien.

Cristiano Ronaldo, el Admirable

Pero tampoco puedo olvidarme de Cristiano Ronaldo, el Admirable.

El del espíritu de lucha incansable. Ese que lleva en lo más alto más de una década y no deja de cuidarse como si estuviera a punto de subir a primera.

Ese hombre que pudiendo salir de fiesta como un loco como tantos compañeros de profesión, se conforma con salir a zumos de naranja (salvo contadísimas excepciones) para estar siempre al 100% de forma física. El que lleva su alimentación a raja tabla. El que no se salta ni un ejercicio. El que se castiga chutando faltas después de los entrenamientos cuando ve que está perdiendo la pegada.

Ese hombre sin amigos de más, que cuida de los suyos y no se olvida ni de su familia ni de sus orígenes.

Ese que cuanto más le pitan y más le critican, lejos de hundirle, más fuerte es y más se esfuerza por serlo.

Ese hombre con mucho menos talento natural que su némesis, Leo Messi, probablemente el mejor jugador de la Historia (y esto va sin segundas, y tampoco soy del Barça). Pero que no ha dejado de creer que podía ser el mejor. Ni de luchar por ello hasta el final.

En fin, la historia de Cristiano Ronaldo, por encima de su talento natural soberbio sin lugar a dudas, es la historia de un luchador como pocos en la Historia del fútbol.

No soy quién para juzgar por qué lo hace. Si es su ambición, su egocentrismo o sus sueños. O todos ellos a la vez. Y es que quizás sea Cristiano Ronaldo, el detestable, el que empuja a Cristiano Ronaldo, el admirable.

No lo sé, pero qué gran historia nos ha dado.

Como digo, enhorabuena, Cristiano. No sé si te deseaba el éxito, pero, sin ninguna duda, te lo has ganado.


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Pacope

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