Sociedad

Enterrados.

Enterrados. - Sociedad

Fieles a la tierra,
Desenterrando reproches
Y enterrando condenas.
Terrenales.
Embarrados de circunstancias, desviados de la ruta, atravesados por un polvo gris de punta a punta. Grisáceo, entre negro y blanco, un polvo de sueños que nos tapa los ojos cuando estamos mirando.
Es que de otra forma no se podría,
La familia,
La politica,
Los años.
Cómo enfrentar algo tan nitido.
Tan macabro.
Pertenecer, enterrarse, hechar raices, florecer. Allí donde no pedimos estar, pero debemos, ahi donde más odiamos y más queremos.
Con resentimiento, con flores forzadas y abejas que consumen tu interior, bajo el consentimiento que les diste en la campaña de hace cuatro años.
Y cada tanto miramos al cielo, tan etéreo.
Las nubes, elegimos una nube en especial.
La que mas se parezca a nuestra vida.
La gris, la rosada, la amarilla.
La elegimos.
Y un suspiro sacado de la esquina oscura del alma, a ésa que no llegamos a ver por exceso de polvo grisáceo. Nos cuenta por fin que estamos eligiendo. Entre una nube y el cielo, entre la amarilla y la rosada, entre la tierra y el aire. Entre volar y enterrarse.
Y nos resulta extraño, por supuesto.
Eso de andar eligiendo es un lujo.
Porque la tierra se tranforma de mil maneras, pero sigue siendo tierra su esencia.
Y resulta que elegir entre un jarro y una casa, es una elección a medias.
Tierra o mas tierra.
Tierra moderna, tierra vieja.
Tierra casada, tierra soltera.
Tierra explotable, tierra explotada.
Tierra, a fin de cuentas.
Bendito el cielo y su aire de elección. Puede que también sea tierra, pero elijo creer que es otra su composición.
Porque el barro ya apesta.
Y la tierra nos ahoga.
Como todo a lo que nos acostumbramos.
Pero no es malo,
Es maligno cuando se es inconsciente.
Al fin y al cabo lo bueno y lo malo,
No pasa por el cielo y la tierra.
Ni por las nubes.
Ni las estrellas.
Para desgracia de los poetas.
Pasa por la conciencia.
Que no se moja.
No se quema.
No se altera.
Aunque se elije tenerla o no tenerla.
O también ignorarla.
Correrla del camino.
Un accesorio extra, para los que pueden con su peso.
Para los demas hay tierra, es buena, natural, útil.
Esta bien, tenemos suerte.
Imposible ignorar a la compañera de tu muerte.

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Acerca del autor

Noel Fosster

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