Literatura

Escritura Creativa

Escritura Creativa - Literatura

Escribir requiere ciertas exigencias, muchos aficionados lo consideran tortuoso cuando comienzan. La verdad es que cada escritor aborda esta apasionante vocación de manera muy distinta, pero todos tenemos, en principio, algo en común, y es ese relámpago o descarga creativa que llevamos dentro. Esta razón es la que genera la reacción en cadena de palabras e ideas que nos desborda y que necesitamos plasmar.
No obstante, ese miedo, ese crítico o ese editor interno que constantemente nos está juzgando, es lo que nos frena tantas veces cuando estamos escribiendo.

Para quitarnos ese lastre, o ese temor, siempre podemos empezar con la escritura libre, que nos ayuda a acceder a nuestro inconsciente creativo y liberarnos de los juicios internos que reprimen nuestra creatividad.
Esta escritura libre es un método de pensamiento rápido, con cuyo uso nos ayudamos nosotros mismos a alcanzar un nivel de pensamiento al que no podemos acceder en el curso normal de nuestra rutina cotidiana.

Es muy importante dar rienda suelta a la mente espontánea, así que no trates de escribir como hablas, mejor escribe como piensas. Observa cómo piensa tu mente. Y dale libertad para expresarse.

Por descontado , no te limites, al escribir déjate llevar por eso que estás escribiendo, sigue las ideas que te llegan de manera natural. Esto hará que estimules más la asociación de nuevas ideas. Una vez que hayas redactado el texto, échale un vistazo, y si no has resuelto tu inquietud o no has obtenido aquella idea que querías cristalizar, hazte esta pregunta; ¿provoca en mí esa fruición que busco causar en el lector? Si la respuesta es no, vuelve a iniciar el proceso. Esto te ayudará a encontrar nuevos enfoques.

En definitiva, cada uno de nosotros tiene una historia diferente, nacemos en lugares distintos, con culturas únicas, pertenecemos a familias muy diversas y hemos vivido de acuerdo a una determinada manera influidos por nuestro propio bagaje, por eso los mapas mentales con los que operamos en nuestro día a día apuntan a direcciones muy particulares.
Y es que en nuestra comunicación se encuentran presentes todas las representaciones particularistas acerca del mundo que nos rodea, condicionando la forma de hablar, sentir, expresar y escribir.

Por todo ello, trasmitir emociones en nuestros escritos, sin que importe el estilo, el tipo de libro, o el artículo que sea, es siempre una manera muy potente de generar emociones en los lectores, ya que a fin de cuentas es a quien nos dirigimos. Para lograr este efecto puedes valerte del buen uso de adjetivos y signos de puntuación. Y por supuesto, busca un giro inesperado como en este ejemplo:

Lo olvidé

Hoy tampoco hay beso de buenas noches. Eso me afecta. Siento una melancolía aplastante. Un escalofrío recorre mi cuerpo. Abandonada. Ya no queda claridad, el cielo se apaga. La noche se me antoja, otra vez más, muy larga. Trato de hacer que me sienta. Todos los intentos son en vano. Pesadillas, sueños inquietos. Se niega a volver la cabeza, a mirarme, a darme ese beso de buenas noches acostumbrado. No insisto. Seguiré acostada a su lado hasta deshacer el tiempo. Me sobra, aceptaré la espera. Me inclino sobre él y le susurro al oído: te quiero. No responde. Solloza. Silencio.
¡Estoy muerta! Ahora lo recuerdo.

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Aicrag

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