Historia

Espartaco y su rebelión



Espartaco y su rebelión - Historia

Espartaco
 

Según los pocos escritos que hay sobre esta persona, podemos decir que era originario de Tracia y que alrededor del 113 a.C. nacería en las cercanías de la localidad de Sandanski (Bulgaria). Según algunas crónicas que quedan sobre este personaje, parece ser que era bastante culto, elemento que no es de extrañar, dado que logró poner a Roma bajo un gran aprieto.

En un primer momento parece que incluso perteneció al cuerpo auxiliar de Roma, de donde desertaría, tras esto y debido a que no era ciudadano de Roma, fue capturado y hecho esclavo. Desde ese momento, fue enviado a las minas de yeso (un castigo bastante común entre los que habían sido esclavizados).

Sin embargo, el destino le tenía otro porvenir, pues dado a su físico, fue comprado por un mercader, el cual lo vendería a una escuela de gladiadores situada en Capua, que pertenecía a Léntulo Batiato.

La gran rebelión que inició Espartaco. En el año 73 a.C., tras estudiar la manera de escaparse de la escuela junto a Enomao y Crixto y 74 hombres, Espartaco comenzó una huida de la ciudad de Capua con todas las armas que lograron encontrar, lo cual se vio aumentado cuando se encontraron un cargamento en una de las calzadas romanas cercanas a la ciudad, la cual llevaba armas para los gladiadores. Tras ello, su grupo marchó hacia el Vesubio, donde situarían su campamento base.

Desde ese momento, los esclavos comenzaron a realizar una serie de actividades de pillaje sobre las poblaciones cercanas distribuyendo el botín de manera igualitaria, un elemento que hizo que pronto la fama de Espartaco subiera a lo más alto y con ello que se le unieran más hombres a su causa.

El Gobierno de Roma no dio importancia a esta amenaza y envió una brigada para acabar con el levantamiento pero el resultado de esto fue la victoria de los esclavos, los cuales, tras acabar la batalla, se apoderaron de las armas de los soldados romanos, haciendo ver al Roma, el peligro que había ahora.

Por ello, se designó a Cayo Claudio Glabro que contaba con una fuerza de 3000 hombres para acabar con el peligro. Dicho general infravaloró al enemigo y se asentó en la falda de la montaña, sin ni siquiera vallar la zona. Esto fue utilizado por Espartaco, el cual ideó un plan para bajar por el lado más escarpado de la montaña y así coger de imprevisto a los romanos, los cuales cayeron bajo las armas de los esclavos, ésta fue la primera victoria y fue denominada como la batalla del Vesubio.

A partir de ese momento, Roma se tomó mucho más en serio el problema y en esa ocasión mandaría dos legiones a cargo de Varinio que fue derrotado sin mucho problema dado que Espartaco tenía una red de espías bastante numerosa por las diferentes capas de la sociedad del sur de Italia.

Tras vencer a estas legiones, muchas ciudades del sur fueron saqueadas pasando a cuchillo a los esclavistas y a otros tantos opresores de esclavos. Pero es que, además, Espartaco, viendo que la rebelión podía írsele de las manos y terminar acabando de una manera muy negativa, comenzó a formar un ejército regular, organizando a unos 70.000 hombres, además de crear armas y formar una buena caballería.

Tras ello se sabe que la idea de este era sacar a su grupo fuera de Italia, para marchar a territorios aún no conquistados por Roma, donde comenzar una nueva vida.

Hacia el año 72 a.C. comenzaron a surgir las primeras discrepancias entre los rebeldes y ello acabó con la separación de 20.000 hombres, en su mayoría germanos y galos, al mando de Crixto. Este personaje no tenía la misma habilidad técnica que Espartaco y pronto caería bajo Arrio (un oficial del cónsul Gelio) en la batalla de Apulia.

Por el otro lado, Espartaco seguía con la idea de marchar de Italia y, en su marcha al norte, presentó diversas batallas donde venció a Arrio, Gelio y Léntulo, aumentando además su ejército hasta llegar a los 120.000 hombres.

Una vez llegado a este momento, presentó batalla a las legiones de Cayo Casio Longino en el valle del Po, tras la victoria de los rebeldes, tenían paso libre para marchar de Italia, pues nadie se lo impediría. Pero un cambio de planes de última hora hizo que el ejército de esclavos marchara hacia la propia Roma.

Marco Licinio Craso fue el hombre en el cual el Gobierno dejó la seguridad de la ciudad, y para ello se le adjuntaron 10 legiones. Aún con tantos hombres, fueron varias las derrotas que se sucedieron para los romanos, siendo el único elemento que les salió bien, el sobornar a unos piratas sicilianos que iban a embarcar a las tropas de Espartaco para llevarlos a la isla y crear allí un bastión inexpugnable.

A partir de ese momento, Espartaco se enfrentaría a su última batalla, la batalla del río Silario, en la cual hubo de enfrentarse a 20 legiones comandadas por Pompeyo, Craso y Lúculo en el año 71 a.C.; durante la batalla fallecerían unos 60.000 rebeldes, entre los cuales se encontraba Espartaco (según los documentos, nunca se encontró su cuerpo) y tras esto, 6.000 rebeldes fueron crucificados en la vía Apia (entre Capua y Roma).

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

0.00 - 0 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

Matias Wisgnewsky

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.