Literatura

Etérea

Etérea - Literatura

En la tenue luz que puebla tu mirada
puedo aún distinguir la primavera,
sin arrugas en el semblante de tu alma
y ello sólo puede obedecer, ahora veo,
a tu nobleza señera, flor de tu esencia
y al crisol de la pasión que te consume.

Eres como te siento cuando estoy alegre
cuando las cosas suceden sin augurios,
nada que adelantar solo un fluir delicado
y las cosas que suceden espontaneas,
con la magia que precede a tu presencia
manifiesta, libre, desprejuiciada y fresca.

Como sabes que el perfume de tu calma
es adversario para mí cuando percibo,
que me despierta inquietudes sediciosas.
Un trance que conviertes en victoria
y al condenado, que soy yo tu prisionero,
pero una plácida prisión si somos uno.

No sé que haría si todo esto fuera
sólo una burda hipnosis o quimera
que por más desearla hacer vigente
se torna etérea, efímera y pasajera.
Cómo soportar que toda esta ventura
se disuelva como el vapor en la brisa.

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Acerca del autor

Jorge De la Barra

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