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Existencia De Dios

Existencia De Dios - Sociedad

Demostraciones
Ya Kurt Gödel nos demostraba con algo de lógica modal la necesidad de la existencia de algo con ciertas características que se le pudiera atribuir a Dios, pero creer siega mente en el lógico y matemático capaz de desmontar la fiabilidad de lo más razonable de la humanidad, como lo sería la aritmética, por los teoremas de incomplitud; sería cometer una de las falacias más conocidas, la falacia de autoridad. Yéndonos a la demostración en sí, desde sus comienzos, se muestran los pensamientos subjetivos de Gödel al usar la lógica modal en lugar de la lógica proposicional simple, debido a las incongruencias que había demostrado de la segundo, por lo que se tiene otro precursor para desconfiar.

El hecho de que algunos otros lógicos hayan podido demostrar existencias inverosímiles, como la existencia de Pikachu, con los mismos argumentos o análogos, podría ser suficiente para más de alguno para levantar la ceja en contra de esta supuesta demostración, o simplemente tirarla a la basura. No obstante, los argumentos son sólidos, si Dios existe, Dios existe, es la conclusión a la que nos lleva Gödel, y aunque puede parecer evidente, cualquier camino fundamental puede llegar a ser una verdadera hazaña cuando se le consideran bajo ciertos campos o trayectos teóricos.

Un ejemplo perfecto de ello es la demostración de que 1+1=2, al principio podría parecer algo totalmente simple, sin necesidad de demostración, y que, bajo ciertos rubros, quizá no la necesite, pero bajo otros, si que le es necesaria, como la propia definición de conjuntos y enfoques fundamentalistas de la teoría numérica, así como lógica. Esto, aunado que Gödel, y su lógica no fue lo única que nos pudo demostrar la existencia de Dios, nos hace pensar en su verdadera relevancia al formar parte de un conjunto, y es que bajo lógica modal, Dios existe si Dios existe.
Rebates
Los rebates acerca de la existencia coinciden al ser serios, en quitar de la concepción cierto Dios con algunas características, el llamado Dios personal, el cual es recitado en multitud de religiones alrededor de todo el globo, la mayoría de estos rebates se basan en ejemplos como la existencia de varias concepciones de Dios, y la inverosimilitud de algunas de las proezas declaradas, dadas las pruebas expuesta de manera científica. Los anteriores nos mencionan que los ejemplos expuestos para el rebate son sociales y científicos, dejando alguno que otro tema fundamental, donde mayormente cojean estas demostraciones, terminando obligatoriamente en el agnosticismo.

El ser agnóstico admite la existencia de un creador, pero no necesariamente personal. Al ver los argumentos es fácil ver la conclusión de que la mayoría de las religiones mienten, si es que no todas, y es que después de todo, aunque fuere Dios el verdadero ser encargado de todas las cosas, el hombre, al fin y al cabo, al contar de sus proezas supuestas, no tiene necesidad de dar los verdaderos llamados, al menos bajo algunas conclusiones.

Las pruebas empíricas, muestra a múltiples credos religiosos aprovechándose de personas, pueblos, reinos e incluso llegando a la guerra por concepciones declaradas en el propio Dios, lo que hace más inviable cualquier conclusión asociada. Sin embargo, el rebatir la existencia de un Dios de cuales quiere características, por la incoherencia de sus seguidores, seguiría siendo una falacia del tipo autoridad, y es que el argumento no debe ser juzgado bajo la tela de su hablante, solo de su valor lógico.
Fiabilidad lógica
Las conclusiones lógicas durante tantos años, el hecho de poder rebatir y demostrar a Dios de tantas maneras diferentes, al igual que las diferentes escalas de los propios argumentos en ambos rubros, nos hacen llegar a la conclusión de que la existencia de Dios no se puede demostrar ni tampoco rebatir, existen aún hoy personas que adoptan alguna de las posturas, y se siega a ellas, cometiendo consciente o inconscientemente alguna de las falacias lógicas para los argumentos en contra, o para la propia postura en general.

No obstante, esto parece también una conclusión lógica, debido a lo inviable que es el pensar que la lógica es imbatible, de hecho Gödel, así como otros lógicos y filósofos a lo largo de la historia, tuvieron que cambiar y redefinir la misma dándose cuenta de que para varios conceptos cometía errores, y es que la lógica, en la posible concepción de las cosas, es incompleta, así como cualquier posible aritmética en la lógica proposicional, por lo que puede llegarse a dar el caso, que ningún lógica sea capaz de demostrar la existencia de Dios, o al menos, ninguna construida en la actualidad.

Y la lógica paraconsistente y lógica cuántica, demuestra que incluso en la actualidad, se siguen desarrollando diferentes lógicas, así como los cambios paradigmáticos en concepciones científicas, como los muchos y conocidos dados en la conceptualización de la gravedad, nos sirven de constancia para uno de los aspectos más importantes que muchos olvidan al hacer tan severas conclusiones acerca de la existencia, que el hombre es falible, un efímero parpadeo en la creación.
Conclusiones filosóficas
Incluso la anterior aseveración es falible, pero el creer que es verdad, parece ser más certero en nuestra propia valoración, debido a que la creencia optimista total, que venden algunos libros de autoayuda, ha demostrado en múltiples ocasiones y avalada por varios estudios, en ser perjudicial en el estado emocional y mental de una persona. Adoptando dicha filosofía, es que se llega a la conclusión de que un Dios personal, que preste tanta importancia a unos seres tan particulares, no es solamente altamente improbable, si no inconveniente para el progreso por la verdadera valoración.

Partiendo de la dicha concepción, se ha intentado contestar a las dos preguntas principales, que parecen colocar a Dios como respuesta inmutable, a juicio tal que prevalezca la dicha filosofía, las cuales son ¿cómo surgimos?, ¿hacia dónde vamos?

La primera pregunta, la pregunta del surgimiento propio, pasa a ser la del surgimiento de la propia existencia, la cual ha intentado ser demostrado por los pensadores más grandes de la humanidad, quienes han llegado a generar múltiples teorías acerca del surgimiento de todo. La más popular, la teoría del Big Bang, generalizada y usada para los científicos como la teoría del universo inflacionario, nos propone algunas supuestas respuestas de la creación del universo, no obstante, no responde aun las preguntas fundamentales, sino que trae más cuestionamientos.

¿De dónde surgió esa singularidad?, ¿Qué la hizo comportarse como se comportó?, ¿Por qué?, ¿Cómo saberlo?, con lo que incluso la teoría científica más aceptada del origen del universo se encuentra extremadamente lejos de contestar las preguntas fundamentales de la creación. Algunas concepciones, sinceramente cerradas, intentan contestar esto con la inexistencia de tiempo antes de la singularidad, por lo que eventos anteriores son imposibles, esto fácilmente se puede catalogar como una demostración del tipo, si la singularidad existe, la singularidad existe.

Es aquí donde nos acercamos a una concepción cada vez más clara acerca de la conclusión de Dios, para ello otro caso importante a considerar es lo expuesto por Steven Hawkins acerca del universo estático, aquel que siempre ha estado allí, y que no fue creado, una clase de Dios vuelto universo. Muchas veces se le refuta a Dios por el hecho de creer que es una clase de salida fácil contra cualquier posible pregunta compleja, que conllevaría una eternidad posible de cuestionarse sin encontrar respuesta, por lo que no es de extrañar, que acosta de pertenecer a uno de los trabajadores en singularidades y física teórica más importante, aun así, no se le haya dado tanta relevancia.

Aunque de aquí podemos destacar dos cosas, una que es difícil de admitir, pero que ya se estaba entreviendo desde el momento en que la lógica es falible, y es que en definitiva el creador debe ser ilógico, algo que no requiere de principio ni de fin, o no de algo que nuestras mentes limitadas sean capaces de comprender en la actualidad, puesto que acosta de que no había tiempo antes del Big Bang, el tiempo no es el único eje en el que se pueden mover las cosas, ni siquiera debería de ser la única formación posible para un tiempo (o espacio tiempo).

La otra conclusión, es que sin importar lo objetivo que se intente ser con respecto al tema, en algún momento, dada la imposibilidad de ser demostrado o rebatido, entraran propios criterios personales, que posiblemente estén más asociados a sentimientos, emociones y concepciones vagas de la propia existencia, que en la verdadera tela de juicio conocido, como bien lo demuestran Gödel y Hawkins, así como muchos otros científicos a lo largo de la historia, que dicho sea de paso, también demuestran que la capacidad intelectual, nada tiene que ver con la conclusión a la que se llegue con respecto al tema.

Así que, como muchos otros sobre el tema, la conclusión objetiva sobre el tema es que la existencia de Dios es indemostrable e irrebatible, por lo que de este momento terminamos, y ahora procederemos a las razones por las qué creer en un Dios personal, dado que ya se expusieron de manera implícita, las razones por las que no creer en él.
Dios existe porque Dios existe
Se ha establecido sobre la definición de bien y mal un halo de profundidad más extenso que el que dejan ver algunos trabajos cerrados, debido principalmente situaciones en las que parece no tener solución tan viable, aunque bajo el halo subjetivo, se puede decir que sí. Podemos en primeras instancias, definir a lo bueno, como aquello que ayuda al universo a llegar a su objetivo, y lo malo, como todo aquello que lo aleja de él, ¿pero cuál es el objetivo?, sobre esta parte podría entrar mucho debate, no obstante, de manera simple lo reduciremos como aquello que hace que la entropía sea más compleja, o que permite que los estados complejos de la entropía perduran por más tiempo.

Bajo esta concepción, los seres humanos, y los actos que los ayudan a progresar como especie son buenos, debido a que somo altamente complejos, y nuestra sociedad lo es aun más, el estado caótico no complejo y simplista, sería el caos, por lo que acciones como perjudicar a otro ser complejo, siempre y cuando no sea para destituir el caos, podría considerársele malo, aun así ineficiente, dada la existencia de la probabilidad de que el ente malo volviera a ser parte activa de la sociedad, y servir como entidad buena, para aumentar la complejidad del sistema.

No obstante, somos falibles, como bien ya habíamos establecido, por lo que la manera más simple de mantenernos siguiendo el régimen es teniendo una causa, algún objetivo, si bien no claro preciso, que nos ayude a seguir las pautas necesarias de este camino, sin necesidad de pensarlo mucho, y con la posibilidad de trascender al propio raciocinio humana, ¿qué mejor que acudir que a la fuerza creadora?, ¿qué mejor que sea un impulso emocional extremo de bienestar mutuo?, un Dios de amor, como lo establecía Einstein.

Como seres personales, realmente no hay razón factible para seguir en comunión, sin vida después de la muerte, cualquier acto se vuelve sin importancia, como conjunto quizá sí, como buscadores del verdadero propósito, pero ¿por qué esforzare?, ¿no sería mejor hacer lo más fácil?, y es aquí donde se puede ver que lo más fácil no siempre es lo correcto, pero más fácil, al fin y al cabo, y al universo le gustan los estados de mínima energía. Con tantos pensamientos opuestos, tanta probabilidad de tantos actos distintos en los hombres, y las tendencias maquiavélicas mostradas a lo largo de su historia, así como el estado actual a nivel global, la respuesta es evidente, sin Dios personal, sin nadie a quien realmente rendirle cuentas, no hay razón válida para continuar.

Reitero, como grupo sí, ¿pero qué me obliga a pertenecer a este grupo?, pues no es ninguna cadena física, ni siquiera tiene que ser moral, aun las reacciones físicas causadas por el contraste evolutivo entre nuestra habilidad social y nuestras actividades egoístas, podría ser sustituida por el placer propio. No hay razón para ser amable, si es que no quieres que los demás no sean amables contigo, les engañas, les extorsionas, los torturas, más fácil, aunque con más riesgos, ¿de qué?, ¿de morir?, todos lo haremos alguna vez, ¿por qué no hacerlo ahora?, ¿qué me detiene?

No he de ser justo porque el mundo no castiga las injusticias que saben evadirle, no he de ser bueno, porque no me trae buena remuneración, no he de decir la verdad, puesto que no es conveniente, no he de obedecer a nadie más que a mi mismo, y cuando quiera terminaré todo y me iré con todos los que yo quiera, el mundo se destruirá, pero solo será un momento, las experiencias negativas que se generen por mis actos se pueden superar, si no creo poder con ello, moriré, no importa el universo ni su objetivo, ni siquiera sé si me importe yo, pero solo haré lo que me plazca.

No hay razón para ser humano, si Dios no existe. ¿Miedo?, el mismo miedo al caos que tanto aseguran muchos es el que mantiene muchos bajo el halo de la religión, o el deseo a la compensación, el mundo seguirá siendo tan malo como el hombre quiera, y las justificaciones lógicas no faltaran para actos atroces que beneficien solo a los que tienen más poder (como los humanos ante los animales), actuar con el conocimiento de dicho, pero tener esperanza, convicción, un propósito sin tener fe en que encontraremos un propósito y más bien, tenerle fe al propósito.

Nada evita que Dios sea demostrado o rebatido en un futuro, pero primero debe de haber un futuro al que podamos acceder, o quizá al siguiente paradigma que nos permita tener constancia de él. Sí Dios no existe, al morir, no podrás saber si tienes razón, Sí Dios existe, al morir, lo sabrás. Con lo anterior, si no creías en él antes de morir, al estar muerto no sabrás si tuviste razón, por lo que habrás perdido, si creías en él, habrás ganado, pues no sabrás que Dios no estaba allí. Pero, si creíste en él, y él existe, tendrás tu recompensa, ganarás, y si no creíste en él y él existe, tendrás tu castigo.

Lo anterior puede identificarse como un tipo de falacia, en la que se elije una opción por la represalia, o se infiere que es verdad, mejor dicho, pero eso no deja de hacer que sea verdadera. Con tantas religiones y tantos dioses personales, es fácil querer rebatir con el hecho de que no todos pueden tener la razón del mismo Dios, pero ya he establecido más de una razón de la existencia de un Dios personal, creer en él es una buena opción de ganar ganar, incluso se hace ganar a la humanidad, siempre y cuando se aleje del fanatismo y se siga con un buen criterio y mente abierta, cuanto menos, el respeto debe seguir existiendo entre aquellos que apostaron a ganar, y aquellos que prefieren arriesgarlo todo.

En conclusión, Dios existe porque Dios existe.

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