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Experimento - Literatura

Hola, soy Mariana y esto que lees es mi diario. Anoche me llegó una carta del estado, me quieren para un proyecto muy importante y súper secreto que se llevará al cabo en unas instalaciones, no me dijeron donde sería pero ma van a recoger, así que como notarás estoy muy  emocionada, porque por primera vez soy alguien importante y como dice la carta “voy a servir a mi país”.

Dicen que me van a hacer un par de experimentos en mi cuerpo, nada grave y cuando termine me van a dar un cuarto lleno de oro, lo se, es increíble, me eligieron porque mi padrastro esta allí, es el encargado del proyecto secreto llamado… llamado…. humm no lo se, me acabo de olvidar.

Esta noche vienen por mi, estoy muy emocionada, me recogerán en una camioneta, ya es algo tarde, son las 00:00 horas y tengo miedo.

Cierro la puerta de mi departamento y tomo el ascensor, estoy bajando y de la nada se aparece un tipo que se sube en el piso 13, yo vivo en el piso 15 así que estuve solo unos cuantos pisos, es un hombre viejo, con unos 42 o 43 años más o menos, el ascensor comenzó a bajar, yo lo sentí. De pronto el tipo  se volteó y me observo, suspiró y me toco la espalda.

– Es lo peor que pudiste haber hecho – me dijo y se bajo en el piso 13.

¡Trece!, ¿¡Estas loca!?, el tipo ingreso al ascensor en ese piso, me asuste y sentí un escalofrío en la espalda, ahora recuerdo que nadie vivía en ese piso, nadie compraba departamentos en el piso 13 por las leyendas urbanas. Deje de pensar en eso y me dispuse a salir, el recepcionista estaba volteado.

– No debiste hacerlo – me dijo

– ¿Qué? – le grite y este volteo asustado

–  Yo no dije nada, estoy mal de la garganta ¿acaso no me oyes?, estoy haciendo un esfuerzo al decirte esto – me respondió.

El tenia  razón, además yo escuche la voz del tipo del ascensor, me propuse olvidar todo y me subí a la camioneta con los militares, estaban armados y me daban miedo, si ya lo se, soy una mujer muy miedosa, así es mi naturaleza.

El tipo que estaba detrás de mi, me golpeó con la culata de su arma y me dejo inconsciente por mucho tiempo, luego de buen rato me despertaron con un chorro de agua helada; y allí estaba yo atada a una silla junto a 13 personas que estaban en la misma situación, tres de los militares eran los encargados de despertar a las personas. Después de un rato en medio de la oscuridad se abrió una puerta de enfrente, y allí estaba, mi padrastro, me observo y me sonrio.

– 13 horas durmieron y ahora despiertense – nos dijo, yo estaba en la esquina, era una fila de sillas con personas atadas.

El coronel le dio una cachetada a un tipi que seguía durmiendo, y se volvió para observarnos.

– Ustedes están aquí porque no son nada, no sirven para nada y sus familias lo saben, ellos nos han autorizado para hacer esto y por ultimo ustedes aceptaron, hace un día a las 13:00 pm se les envió una carta diciendo que fueron elegidos para un proyecto del gobierno, y eso vamos a hacer,ustedes serán usados para probar un arma que acabará con la humanidad, es algo simple pero van a estar aquí, sus pertenencias están detrás de ustedes, sus teléfonos, todo, pero tienen que saber algo, no pueden hablar porque morirán, es así de facil, ¿se volverán locos? ¿Lo sanbran controlar?… Jajajaja. Mucha suerte y dios los bendiga, aunque el no podrá ayudarlos, en 40 minutos soltaremos un gas muy venenoso que matará todo organismo vivo de aquí y si sobreviven a todo, se llevaran todo el oro que deseen – nos dijo entre carcajadas, burlándose de nosotros.

El coronel salió y tratamos de soltarnos, hasta que uno de nosotros lo consiguió y nos desató. Todos tratamos de buscar salidas, pensar algún escape pero nada, y además no podíamos hablar.

Estoy sentado en una esquina, escribiendo en este cuaderno que ahora es mi diario. Tanta angustia y desesperación me enloquecía y observaba que otros estaban en la misma situación.

Una mujer comenzó a gritar, a pedir ayuda; un gran error por parte de ella, todos estábamos asustados, esperamos ver que le iba a pasar, aunque me gustaría no haberlo visto, ella comenzó a ponerse verde y vomitaba mucho, al poco rato se desmayo.

Ya habrían pasado 30 minutos y solo quedábamos tres personas, me desquiciaba tanta espera y solo faltaban 10 minutos, quería salir, escaparme; de pronto un hombre enloqueció.

– todos moriremos – susurraba y gritaba

Al igual que los demás comenzó a ponerse verde, pero el no vomito por que siguió gritando, aunque a él le salia una sustancia viscosa y verdusca por los ojos, me asuste tanto que esta vez comencé a gritar y llorar de desesperación, no me importaba el oro y tampoco el dinero, ni nada solo quería vivir aunque solo faltaban tres minutos y no sabia si el gas me mataría, al momento comencé a sentirme rara y algo hambriento lo cual me parecía raro, aunque esto iba aumentando, comencé a ver todo verde, era nauseabundo así que vomite, de pronto solo sentí hambre, un hambre voraz y muchos deseos de matar, matar, matar, matar y comer humanos.

 

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Rosario

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