Literatura

Explorando Lo Desconocido. Anecdota De Un Suceso Paranormal.

Explorando Lo Desconocido. Anecdota De Un Suceso Paranormal. - Literatura

Una de las grandes pasiones en mi vida ha sido la exploración, excursionar ha resultado un jobi bastante entretenido desde pequeño, dentro de tantos recorridos encuentras paisajes asombrosos, disfrutas de climas paradisíacos, te haces de amigos increíbles y llenas tu mente de recuerdos fantásticos.  Podría detallar mis experiencias de mas de una de esas interesantes travesías, pero relatare una que marco mi vida de manera drástica, y no hablo de uno de esos momentos que te dejan un placentero sabor de boca, sino uno de esos que te hacen dar cuenta que realmente, seguimos viviendo en un mundo absolutamente desconocido, un planeta donde las explicaciones científicas no alcanzan a dar explicación a situaciones con manifestaciones fuera de este mundo.

Como muchos de  ustedes mis estimados lectores, he escuchado durante el corto tiempo que llevo de vida muchísimas historias de eventos paranormales, leyendas y mitos de seres espectrales y fantasmagóricos.  En su momento era usual perderse en el relato y generar un sentimiento de miedo e incertidumbre hacia lo desconocido, pero mi espíritu aventurero me haba demostrado que fuera de los actos vandálicos de las personas, no había otros fenómenos a los cuales temer, que todos aquellos relatos de seres del mas allá se limitaban a ser unicamente leyendas o cuentos de entretenimiento, bueno, eso era lo que yo creía, hasta que me tope con un evento que jamas he podido siquiera describir.

Transcurría la tarde de un viernes, como muchos otros fines de semana había planeado una escapada con unos amigos a una montaña que desde días atrás había llamado nuestra atención, llena de paisajes fantásticos, una tranquilidad única y uno que otro relato sobre sucesos de otro mundo había hecho de ese lugar un sitio al cual no podía faltar una escapadita al menos un fin de semana. Todo estaba preparado para partir, habíamos estudiado las condiciones climatologías, los mapas del lugar, la fauna y flora, teníamos localizado las comunidades mas cercanas en caso de ser requerido alguna atención medica, solo para prevenir claro, cuando curiosamente todos mis amigos excursionistas me informaron que no podían asistir, fue una decepción pues había esperado el momento con ansias, así que llame desde muy dentro de mi ser a mi yo explorador y aventurero y me decidí a partir. Después de toda una noche de viaje en autobús, llegue sábado temprano a la comunidad mas cercana a las faldas de dicha montaña, los pobladores de lugar notaron mi llegada inmediatamente, les era fácil distinguir exploradores, en algunos otros casos los habrían dejado pasar son cuestionamientos, pero al notarme solo se acercaron a mi para saber el porque solo yo haría dicho recorrido, les comente de inmediato que mi equipo estaba indispuesto y que dicha exploración no podía posponerla mas porque era importante estudiar el lugar, claro esto ultimo como una pequeña mentirita para que me dejaran pasar sin problemas, aquí es donde debí haber escuchado a los que vivían ahí y hacerles caso, inmediatamente al saber que subiría solo y que nada me haría cambiar de opinión, me advirtieron que subir solo es muy peligroso, que había seres peligrosos en ese lugar, como nunca los habían visto ellos consideraban que se trataba de duendes, que todas las historias que me llegaran a contar ahí sobre eso eran verdad y que mejor regresara cuando alguien mas estuviera dispuesto  acompañarme. Al momento me entro un poco de temor, pero después considere que el mantenerlos alejados de una sociedad con tecnología los había hechos ignorantes de los animales que ahí existen, y que cualquier animal desconocido podía asustarlos y considerarlo ellos un ser mitológico, así que les afirme que regresaría en otro momento, pero tome una brecha sin que nadie lo notara y comencé mi travesía.

Todo marchaba de maravilla, los paisajes que iba topando en el camino eran sin lugar a dudas increíbles, cascadas sorprendentes que solían ser atravesados por un pequeño arcoiris que generaban los rayos de sol. Observe aves que no imagine existieran en ese lugar, la vista desde las alturas era sorprendente, a lo lejos podía distinguir unos pueblitos, los mas cercanos al lugar, sin duda era claro que tenia que acampar ahí y regresarme al siguiente día. Seguí caminando hacia la cima, el frio comenzaba a sentirse más, y la soledad del lugar se dejaba acompañar con la ausencia cada vez mas notable de de los sonidos de la naturaleza, pero aun no me acobardaba, seguía firme en seguir mi caminata, continué por un pequeño sendero que parecía seguro, se me había hecho extraño porque no creí que caminaran muchas personas por ese lugar, aun así continué mi camino. Es aquí donde debí tomar como señal lo que me encontré, como una advertencia de que era mejor regresar, y es que no había encontrado dentro de mis exploraciones algo similar, era una especie de cuchillo, para ser mas descriptivo era una piedra afilada, cortada perfectamente en forma de cuchillo, su mango estaba revestido con un trozo de piel recién curtida, eso fue lo que me causo miedo, la piel no estaba ni siguiera seca, permanecía húmeda y desprendía un olor desagradable, la forma de la herramienta era precisa para cortar y ser sujetada, pero aspecto era desagradable, note en ese instante que el silencio había caído completamente a mi alrededor, la luz de día estaba por agotarse y ademas comencé a sentir en ese momento una sensación de estar siendo vigilado, esa historia que me había contado en el pueblo estaba recorriendo mi cabeza, pero vamos, como todo buen explorador no podía dejarme llevar por simples leyendas, así que decidí avanzar un poco y acampar.

Deje el cuchillo justo como lo deje, ni siquiera lo toque, ubique bien el lugar para que fuera una referencia a la hora de retornar, avance poco pues la noche me había alcanzado, solo esperaría el amanecer para contemplarlo en todo su esplendor y ahí mismo comenzaría a bajar, mas que nada por la cuestión de tiempo. Prepare todo para acampar, levante mi tienda, conseguí maderos secos y realice una fogata, calenté la comida que había llevado para el viaje y me prepare a degustar, a pesar de estar solo me sentía tranquilo, una soledad acogedora. De momento, si que siquiera estuviera pensando en eso, llego a mi mente el objeto que había visto en el sendero, comencé a sacar conclusiones pero ninguna era lógica, debí tomarlo y llevármelo para examinarlo, paso un rato y el sueño no llegaba ami, así que decidido y considerando que estaba cerca del cuchillo, tome mi linterna y un machete y fui por el, deje mis cosas pues sabia no demoraría mucho, llegue al lugar a donde lo había encontrado y para sorpresa mía no estaba, era el lugar correcto pues había dejado una estaba como referencia también, un nervio corrió sobre mi, pero después pensé que quizás el olor de la piel había traído a algún carroñero y este se lo llevo o cambio de lugar, así que regresaría a mi campamento a descansar, comencé a subir nuevamente y note que mi fuego se estaba ya extinguiendo, me apresure y fue ahí donde todo el valor que aun conservaba se esfumo de un solo tajo, note mi tienda destruida, mi hoguera no se había extinguido, habían movido y esparcido todos los leños y por eso el fuego se extinguió, mi comida fue vaciada y mi ropa había sido esparcida por el lugar sobre ramas y arbustos había ido a dar, algún animal lo había hecho fue lo primero que paso por mi mente, pero todo cambio cuando lo note, ahí estaba, el cuchillo, ese que había ido a buscar, clavado sobre la tierra, apuñalando lo que parecía ser una de mis playeras, rasgada completamente. Inmediatamente comencé a lamparear a los alrededores, arriba de los arboles esperando notar quien era el que quería jugarme una broma, no quería gritar ni decir nada porque en ese momento sabrían que había perdido la compostura.

Quede en shock por un momento, no sabia si solo se trataba de una broma de los pobladores o en verdad estaba ante algo fuera de lo normal,  bajar a esas horas de la noche era muy peligroso, pero si me quedaba continuarían con sus maldades y los nervios acabarían conmigo, decidí quedarme, rearme mi hoguera y saque mi bolsa de dormir, esperaría que aclarara un poco y partiría apenas y se pudiera ver un poco más. Todo transcurrió normal unos minutos, ver mi fuego iluminar el lugar me calmaba un poco, cuando en ese momento escuche la risa mas tenebrosa, una risa que erizo todo mi cuerpo, no supe distinguir si era hombre o mujer, si era uno o varios, no distinguía en que dirección se originaba, la escuchaba entre la copa de los arboles, sobre los arbustos, la escuchaba cerca y a la vez lejos, tope la lampara y temblando comencé a alumbrar en todas direcciones, no vi nada, por mas que buscaba no notaba nada, hice lo que en el momento me pareció más prudente, les dije que quien fuera que sea, pedía disculpas por estar ahí, si mi presencia les molesta tomare mis cosas y me iré, no era mi intención molestarlos, en ese momento todo se calmo, creí que me habían dado la razón y que era mi turno de hacer mi maleta e irme. Tome lo que pude, metí todo a mi mochila y apague el fuego, tome mi lampara y mi machete intente ocultarlo, que no vieran que era yo una amenaza, apenas me disponía a dejar el lugar cuando un susurro paso sobre mi oreja, como si el viento hubiese llevado exclusivamente esa frase para mí, “tu no iras a ningún lado”, voltee inmediatamente pues claro sentí como si me hubieran hablado directamente en el oído, no era nadie, no había nadie, pero supe en ese momento que no estaba solo, no dije nada, comencé a bajar intentando recordar por donde había pasado al subir, creí que todo se quedaría en aquel lugar que ya no tendría problema alguno, pero no fue así, en mi andar note otro cuchillo, clavado sobre la tierra, con un pedazo de ropa, debía ser de alguna de mis prendas que ni siquiera note que me faltaba, la ignore, seguí bajando y me encontré otro cuchillo con otro pedazo de tela, continué y mas cuchillos me fui topando, note que no todas las prendas eran mías, había unas rotas, sucias, ensangrentadas, pero lo que en verdad me estaba causando terror era que cada vez las encontraba mas y mas cerca una de otra, y lo peor, que estaban justo sobre mi camino.

Me aterrorizo la idea que en el momento en el que la distancia de los cuchillos fuera nula, algo malo pasaría, así que decidí buscar otra ruta, de noche y sin conocer sería peligroso, pero quizás desde el momento que subí me habían seguido y dejado esas marcas tras de mí, así que fue así cuando comencé a bajar por otro lado, todo marchaba bien, los artefactos habían desaparecido, para mi fue un alivio, me sentí perdido por un momento así que me detuve a intentar orientarme un poco, a lo lejos comencé a notar luces de alguna población, inicie mi bajada nuevamente cuando tropecé, la bajada hizo que comenzará a rodar algunos metros, quede un poco despistado por el golpe, baje mi mochila para estirar mi cadera y cuando note que en ella, estaba clavada un cuchillo, jamas supe o sentí en que momento lo habían clavado, pero algo era seguro, desde que deje mi campamento no estaba ahí, alguien me había apuñalado mientras caminaba y yo ni siquiera lo supe, quite el espantoso cuchillo, me puse mi mochila y continué mi escapada, camine y camine mucho, no note como se me fue el tiempo, comencé a ver la claridad del amanecer cada vez mas, estaba más calmado y me sentía más seguro, de pronto un susurro similar al que había experimentado volvió a sonar en mi oído, “nunca vuelvas” exclamo esta vez, y sentí claramente como alguien me empujo fuertemente y comencé a rodar otra vez, no recuerdo que paso después pero tal parece que me golpe la cabeza al caer y quede inconsciente, cuando desperté, me encontraba en el pueblo al que había llegado la madrugada anterior, me atendían en una de sus clínicas y me dijeron que un campesino me encontró cerca del lugar y me llevo hasta ahí, era un lugar pequeño, les pedí me mostraran quien fue para agradecerles, pero me dijeron que jamas lo habían visto. Muchos me dijeron que corrí con suerte, ademas que había sido un tonto por haber explorado el lugar yo solo, agradecí a todos y retorne a mi hogar solo con un golpe en la cabeza y un susto que nadie me va a quitar.

Les conté a mis amigos y familia lo que había vivido, pero nadie quiso creerme, sacaron su conclusión que me había golpeado desde que comencé a subir y que todo lo demás lo imagine, algunos me invitaron a ir nuevamente y les mostrara el lugar donde acampe, pero a pesar que mi gusto por la exploración no ha acabado, no volvería nuevamente a ese lugar, pues yo estoy seguro de lo que viví y no estoy dispuesto a pasarlo nuevamente.

 

 

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JarilloBo

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