Medio Ambiente

Cómo fabricar nuestro propio jabón a partir de aceite usado: ecológico y muy económico

Cómo fabricar nuestro propio jabón a partir de aceite usado: ecológico y muy económico - Medio Ambiente

Fabricar nuestro propio jabón, una tradición ancestral que ya practicaban nuestras abuelas, es más sencillo de lo que parece, además de adictivo. Una vez te has adentrado en el apasionante mundo de los jabones, es difícil no desear seguir experimentando en él y probando nuevas recetas. Hoy comenzaremos con la más básica de todas: el del jabón para la lavar la ropa hecho con aceite reciclado.

Obtendremos unas pastillas duras muy versátiles, ya que podremos rallarlas o utilizarlas tal cual para multitud de usos, ya que aunque el principal es dejar nuestra colada blanca y reluciente, realmente puede ser utilizado para cualquier labor de limpieza en nuestro hogar al combinarlo con otros productos naturales como el vinagre o el bicarbonato de sodio. Este jabón no solo es respetuoso con el medio ambiente (ya que al contrario de otros productos químicos es totalmente biodegradable), sino que además se basa en el principio del reciclaje y de la utilización de un aceite que muchas veces es desechado erróneamente por el fregadero, (lo cual resulta muy perjudicial para el medio ambiente) y además  nos permite ahorrar muchísimo dinero en productos de limpieza.
Necesitaremos:

  • Aceite de oliva reciclado, del que ya hemos usado para freír (1000 gramos)
  • Sosa caústica con pureza del 99% (151 gramos)
  • Agua desmineralizada (369 gramos)
  • Guantes, mascarilla y gafas de protección.
  • Una batidora de mano
  • Un molde de silicona, cartones de leche reciclados o envases de plástico reciclados.

El primer paso es ir almacenando el aceite usado que ya no vamos a utilizar. Yo suelo utilizar tarros de vidrio de conservas que previamente he lavado a conciencia, y siempre cuelo el aceite para eliminar el máximo de residuos posible, porque aunque la mayoría se eliminarán con la sosa, mejor tratar de que no tenga impurezas para que su calidad sea mayor. La cantidad de aceite es opcional, pero pondré la receta para una cantidad de 1000 gramos de aceite, que puede ser dividida o multiplicada para hacer más o menos cantidad de producto. Es importante saber que para cualquier otro tipo de jabón, por ejemplo el que usamos para lavarnos nosotros o con diferentes mezclas de materias grasas (se puede hacer con mil variedades) la cantidad de sosa y agua variará, por lo que esta receta es únicamente válida para el aceite de oliva reciclado que dará como resultado un jabón NO apto para lavarnos nosotros (ese lo explicaré en recetas posteriores) pero sí nuestra ropa y nuestro hogar. Es un limpiador muy potente, demasiado para utilizarlo en nuestra higiene diaria, por lo que es importante tener esto en cuenta.

También hay que tener muy en cuenta que, aunque es un proceso sencillo, la sosa caústica es un ingrediente peligroso y debemos tomar nuestras precauciones al utilizarlo. De ahí las medidas de seguridad. Habréis observado también que el peso de los productos lo expreso en gramos, y es que debe ser pesado con exactitud en una báscula, y las cantidades deben ser exactas, en gramos, ya que un litro de aceite no es lo mismo que 1000 gramos. Es muy importante pesar con cuidado y hacerlo con exactitud. Cualquier variación podría alterar el resultado final.

Pasos:

  • Lo primero de todo, nos podremos nuestras medidas de protección: unos guantes de goma, una mascarilla para no respirar los vapores que emitirá la sosa la mezclarla con el agua, y unas gafas de protección (aunque si sois como yo y ya utilizáis gafas para ver, os sirve perfectamente).
  • Pesaremos todos los ingredientes por separado, en gramos, en una báscula de cocina, teniendo cuidado al manejar la sosa, que debe tener una pureza del 99% y ser preferiblemente en perlas. Se puede utilizar también en escamas, pero si la encontráis en perlas veréis que os resulta mucho más fácil de disolver. Es realmente barata (el kilo ronda los 2 euros) y esa cantidad os dará para hacer mucho jabón. El agua desmineralizada también es sencilla de encontrar en cualquier supermercado y resulta igualmente muy económica.
  • En un recipiente de cristal lo suficientemente profundo pondremos el agua (en ningún caso debe llegar al borde, lo ideal sería que no superase la mitad debe ser lo bastante grande como para que podamos mover la mezcla del agua y la sosa con seguridad de que no nos salpique) y en ese agua añadiremos nuestra sosa ya pesada. Es muy importante que lo hagamos en un lugar bien ventilado y que evitemos respirar los vapores que emitirá esta mezcla. Este es el paso más peligroso del proceso, sobre todo para los principiantes, pero teniendo en cuenta estos consejos no tendréis ningún problema. Siempre añadiremos la sosa al agua y no al revés, para evitar salpicaduras. Una vez hecha la mezcla, la temperatura del agua subirá a unos 80 grados. Debemos dejarla enfriar a temperatura ambiente mientras preparamos nuestro aceite.
  • Pondremos nuestro aceite en un recipiente hondo, preferiblemente de cristal resistente al calor (como en el paso anterior) teniendo en cuenta que ahí podremos luego la mezcla del agua con la sosa, y que tendremos que batir la mezcla, por lo que debe haber espacio suficiente para ello sin peligro de salpicaduras. Si la temperatura ambiente es muy fría, podemos calentar un poco nuestro aceite en el microondas, ya que la temperatura tanto del aceite como de la mezcla del agua con la sosa (que estamos dejando enfriar) debería rondar los 40 grados, o al menos tener la misma temperatura. Si tenemos un termómetro de cocina lo podemos utilizar, o si no tenemos ninguno, dejar que ambas cosas se templen a temperatura ambiente e igualen así sus grados.
  • Una vez nuestra mezcla de sosa con agua se ha enfriado un poco, la verteremos con cuidado en el aceite. Y ahora empieza lo divertido y la magia. Mezclaremos con una batidora de mano, primero a baja potencia, y luego un poco más rápido. Se puede hacer a mano, simplemente removiendo, pero mientras que con batidora tardaremos unos minutos, a mano el proceso puede durar incluso una hora o más. La diferencia hace que merezca mucho la pena el optar por la primera opción.
  • En cuanto empecemos a batir veremos que el aceite cambia de color, y que, poco a poco, va espesando, hasta adquirir una consistencia de natillas. Ese es el punto de traza que nos indica que nuestro jabón está listo para ser envasado. En este punto de traza es cuando se pueden añadir colorantes, esencias aromáticas, arcillas, etc., pero tratándose de este jabón base para el hogar, no es necesario añadir nada más.
  • Verteremos esta mezcla con consistencia de natillas en un molde, que bien puede ser un molde de silicona, o bien podéis reciclar algún cartón de leche recortando la parte superior. Si utilizáis cartones de leche debéis tener en cuenta que la mezcla final, para las cantidades que os he dado aquí, superará el litro que suelen tener, por lo que serán necesarios al menos dos. Una vez introducida la mezcla, procederemos a taparla con un poco de papel film, y abrigaremos con un trapo viejo o toalla, para que conserve el calor.
  • Pasadas entre 24 y 48 horas procederemos a desmoldar. Si es un cartón de leche, simplemente cortaremos con una tijera. Si es un molde de silicona, veremos que sale con bastante facilidad. El jabón debe estar duro, como una mantequilla que acabamos de sacar de la nevera. Este es el momento de cortar en pastillas para facilitar luego su uso. Una vez cortado, lo almacenaremos en un lugar ventilado y lejos de la luz directa del sol, para que termine su proceso de saponificación y se convierta en un jabón apropiado para su uso. El proceso de saponificación durará unas 4 semanas. Después de ese tiempo podéis usar vuestro jabón con total tranquilidad, aunque si esperáis un par de meses, tendrá mayor calidad.

Espero que os animéis a realizar este jabón. Es muy versátil, y podéis utilizarlo tal cual, para lavar ropa a mano, podéis rallarlo y mezclarlo con agua para hacer detergente líquido para lavadora y muchas otras recetas que ya iré contando en diferentes artículos, pero os adelanto que para mí ha sido un gran descubrimiento y a día de hoy lo uso prácticamente para todo. Es muy económico, es respetuoso con el medio ambiente, no añade químicos no deseados a nuestras rutinas de limpieza y una vez que dominemos este proceso básico, podremos fabricar también otros tipos de jabones para nuestra higiene personal.

Imagen; pixabay.com

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Acerca del autor

Cristinace2018

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