Política

Falacias de la izquierda. Primera parte.



Falacias de la izquierda. Primera parte. - Política

FALACIAS DE LA IZQUIERDA (en relación con la II República, Franco, la Guerra Civil, el franquismo, la postura de los intelectuales respecto al franquismo y respecto a la República…).

Desde que Lenin dijera frases del estilo “la mentira es un arma política”; “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad” (aunque esta se le atribuye, también, al ministro de Propaganda nazi, Joseph Goebbels)…y otras del estilo, la izquierda, no de forma exclusiva pero si especialmente recurrente, utiliza la mentira, sin el menor pudor, porque el hecho de que alguien sea mentiroso, lejos de pasarle factura parece que, en los tiempos actuales, en los que la carencia de valores es evidente, le encumbra, le enaltece; tiene premio y, si no, a los hechos me remito: Pedro Sánchez es el individuo más mentiroso del que yo he tenido noticia, hasta el momento, en la política española y, lejos de que eso le haya desprestigiado, parece haber tenido el efecto contrario, y eso que algunas mentiras las ha reconocido, y hasta ha presumido de ellas, como cuando dijo que presentaba la moción de censura contra Rajoy, para, en caso de tener éxito, convocar elecciones de manera inmediata, y, luego, reconoció, y se jactó de ello, de que todo había sido una mentira para recabar el apoyo de Ciudadanos, que se veían favoritos en unas elecciones que se hubieran celebrado en ese entonces. Durante los meses siguientes, fueron muchas las mentiras que Pedro Sánchez nos contó y otras muchas que se pusieron de manifiesto como la de su tesis doctoral, pero…¿tuvo ello algún tipo de coste político para él? No, ni muchísimo menos, le reforzó, pues si en las últimas elecciones ganadas por el PP de Mariano Rajoy había cosechado los peores resultados en la historia del PSOE, con 85 diputados, después de eso, en las elecciones celebradas en 2019, el electorado premió su poca sinceridad otorgándole 123 escaños. O sea, que, en estos tiempos carentes de valores, la mentira cotiza al alza. A la gente parece que le gusta que le mientan y el tiempo parece dar la razón a Lenin; es más, Sánchez esta tan envalentonado que quiere elevar a la mentira a los altares haciendo que solo sea válida su versión de los aspectos que voy a tratar, de modo que si la reforma del Código Penal que pretende llevar a cabo hubiera sido aprobada, yo podría dar con mis huesos en la cárcel por contar lo que son hechos probados, lejos de las mentiras que él quiere imponer. Demencial.

Pero, démonos prisa y expongamos esas mentiras que la dictadura estalinista de Pedro Sánchez quiere elevar a la categoría de verdades incuestionables e indiscutibles:

A-La II República fue un régimen legitimo:

Esta es una de las mentiras más incansablemente repetidas por la progresía de este país que, como vive obsesionada con la figura del general Franco, contrapone la II República como régimen legítimo y dotado de todas las bondades que imaginarse uno pueda, al régimen instaurado posteriormente por el general, que fue un régimen brutal, ilegítimo e irracional que vino a acabar con la quintaesencia de la libertad y la modernidad encarnadas en el régimen republicano. Si escuchas a un republicano, el Alzamiento fue algo así como una suerte de revolución neandertal que vino a acabar con el Renacimiento, encarnado por la república, por supuesto, en base del empleo de la fuerza bruta. Pero la Historia viene a contradecir esta versión de los hechos, porque:

1.-La II República no fue un régimen legítimo en su nacimiento.

2.-La II República fue un régimen que se deslegitimó en su desarrollo, y por culpa de aquellos que pretenden legitimarla y que, ahora, le rinden culto y pleitesía.

3.-La II República fue un régimen absolutamente desprestigiado y decadente en su ocaso.

Veamos, punto por punto, cada uno de estos aspectos:

A.1.-La II República no fue un régimen legítimo en su nacimiento:

La II República tuvo su origen en unas elecciones municipales que tuvieron lugar en 1931, en todo el territorio nacional. Tales elecciones municipales fueron eso, unas simples elecciones municipales sin carácter plebiscitario, con respecto a la monarquía, aunque los republicanos quisieran darles tal carácter. Pero es que hay más: aunque hubieran tenido tal carácter, las candidaturas republicanas no fueron mayoría sino que lo fueron las candidaturas monárquicas. Las candidaturas republicanas ganaron en las grandes ciudades, pero en el conjunto del país ganaron las monárquicas.

La España de los años treinta del siglo pasado era una España eminentemente agrícola y profundamente conservadora.

El caso fue que los republicanos, siendo en su mayoría de partidos de izquierda, salieron a las calles proclamando la republica aduciendo que ellos habían ganado las elecciones, mintiendo.

El Rey Alfonso XIII era un hombre de no mucho carácter, que arrastraba una profunda depresión desde que muriera su madre, dos años antes, y ante la negativa del entonces director general de la Guardia Civil, el general Sanjurjo, de sacar a los guardias a la calle para restablecer el orden, decidió abandonar el país.

Y el hecho de que el Rey abandonara el país y partiera hacia el exilio ha sido el argumento esgrimido por la izquierda para proclamar la legitimidad del régimen republicano nacido a partir de este hecho; según ellos, el vacío de poder generado por la marcha del Rey legitimó la proclamación de la Republica. Y ello hubiera sido cierto si los acontecimientos se hubieran desarrollado al revés de cómo se desarrollaron; es decir, si el Rey se hubiera marchado y, como consecuencia de ello, se hubiera proclamado la república, la izquierda hubiera tenido razón en su argumento, pero fue justo lo contrario: los republicanos salieron a la calle, a proclamar la república y el Rey, viendo que no contaba con el apoyo de la Guardia Civil, aunque quizá si del Ejercito, quiso evitar un baño de sangre entre españoles y partió hacia el exilio. Pero técnicamente, lo que se produjo fue un golpe de Estado que vino a subvertir el orden legítimamente establecido: la monarquia.

A.2.-La II Republica fue un régimen que se deslegitimó en su desarrollo.

La II República nació incendiando iglesias y conventos y matando religiosos y creyentes, y “murió” haciendo lo mismo. Entre 1931 y 1936 la persecución religiosa a los católicos fue feroz y más feroz lo fue, aún, entre 1936 y 1939 en zona republicana, sobre todo en los primeros meses de la guerra durante los cuales miles de sacerdotes, monjes, monjas y creyentes fueron asesinados sin otro motivo que el ejercicio de su libertad de culto. Y la inmensa mayoría de esos crímenes quedaron impunes, sin castigo, porque el régimen político instaurado estaba en connivencia con los asesinos y los pirómanos y un régimen que es incapaz de garantizar la seguridad de la ciudadanía frente a otra parte de esta y que, no solo eso, sino que se pone del lado de los asesinos totalitarios y al margen de la ley es un régimen que se deslegitima a sí mismo.

Con la proclamación de la II República, en 1931, comenzaron con la quema de conventos y cuando el ministro Miguel Maura quiso sacar a la Guardia Civil a la calle, a restablecer el orden se encontró con la oposición del resto de los miembros del gabinete, siendo en este momento en el que Azaña pronunció su célebre frase: “todos los conventos de Madrid no valen la vida de un solo republicano”.

Durante el golpe de Estado que el PSOE llevó a cabo en 1934 porque, una vez más, no aceptó unos resultados que le fueron adversos en las urnas, los anarquistas, socialistas, comunistas y nacionalistas salieron a las calles en Asturias y en Cataluña y, una vez más, la Iglesia fue el objeto de su frustración y de su ira, produciéndose la quema de iglesias, conventos y el asesinato de sacerdotes y creyentes, sobre todo en Cataluña en donde el genocida de Lluis Companys llevó a cabo una matanza sistemática, aunque al terminar la guerra recibiera su justo castigo en forma de una muy merecida pena de muerte. Eso sí fue un genocidio en toda regla.

A.3.-La II República fue un régimen absolutamente desprestigiado y decadente en su ocaso.

El PSOE que lideraba la coalición que en 1936 ganó, de manera fraudulenta, las elecciones generales y que, hoy en día, se erige en paladín de la II República, tenía el propósito de liquidar el régimen republicano, terminar con la “democracia”, para instaurar la “dictadura del proletariado” que, de facto, era lo que ya regía en la España de 1936 en la que los matones de izquierdas campaban a sus anchas en las calles formando piquetes para molestar a todo aquel que fuera medio bien vestido suponiendo que, por este motivo, era católico o de ideología de derechas y, por tanto, susceptible de ser molestado, como mínimo.

La idea de Francisco Largo Caballero, el semianalfabeto que lideraba al PSOE en ese entonces era la de convertir a España en una “democracia popular”, un país títere de la URSS en el que regiría, de hecho, Josif Stalin. Y eso es lo que, con toda probabilidad, hubiera pasado si no se hubiera producido el Alzamiento del 18 de julio de 1936.

Largo Caballero quería ir a la guerra porque estaba convencido de que la ganarían y así tendría la disculpa perfecta para llevar a cabo las purgas que Lenin y Stalin habían llevado a cabo en la Unión Soviética, pero su principal adversario dentro del PSOE, Besteiro, que se oponía a la guerra, primero, porque era una barbaridad llevar a cabo una masacre entre españoles en pro de la consecución de cualquier proyecto político y, luego, porque no existía ninguna garantía de que la fueran a ganar (“¿pero, de dónde saca este imbécil esa seguridad en que, en caso de que estallara la guerra, la fuésemos a ganar?”-preguntó Besteiro, en alusión a su compañero de partido, Francisco Largo Caballero).

Largo Caballero, una vez terminada la guerra, si esta terminaba con la victoria del bando republicano tenía la idea de terminar con la República; terminar con la Iglesia y terminar con la derecha para imponer su dictadura del proletariado dependiente de la URSS.

Ya durante la campaña electoral en los días previos a la celebración de las elecciones se había generado un clima de miedo y de amedrentamiento por parte de la izquierda, produciéndose hasta cuarenta y ocho víctimas mortales y llegando Largo Caballero con “ir a la guerra si los resultados no les eran favorables”.

Una vez celebradas las elecciones generales de Febrero de 1936, se denunciaron numerosas irregularidades en numerosos colegios electorales, presuntas irregularidades que no fueron investigadas por el gobierno del Frente Popular que, lógicamente, las dió por buenas cuando, en realidad, según se ha podido saber luego, cincuenta escaños que, en realidad habían sido obtenidos por la CEDA (la coalición de partidos de derecha liderada por Gil Robles) fueron adjudicados al Frente Popular, sobre todo al PSOE.

Los resultados de esas elecciones nunca se hicieron públicos y toda la documentación en relación con las mismas se la apropió el expresidente, Niceto Alcalá Zamora, que la depositó, fuera de España, en una caja de seguridad de la entidad Credit Lyonnais. En 2008 esa documentación pasó a estar en posesión del Estado español pero Jose Luis Rodriguez Zapatero (¡detrás de todos los asuntos turbios aparece, siempre, el mismo oscuro personaje del que tengo la duda de si es más imbécil que malo, o más malo que imbécil!), la ocultó porque ello hubiera echado por tierra su infame Ley de la Memoria Histórica, que se basa en una mentira: la legitimidad del gobierno del Frente Popular surgido de esas elecciones de Febrero de 1936 y la ilegitimidad, por tanto, del gobierno de Franco surgido del golpe de Estado cometido contra la República (aunque en opinión de Manuel Azaña, “Franco no se alzó contra la República, sino contra los botarates que se habían apropiado de ella”).

Si alguien está interesado en profundizar en este tema le recomiendo que se lea el libro “1936. Fraude y violencia” escrito por los historiadores Manuel Álvarez Tardío y Roberto Vicea Gracía.

Pero el caso fue que toda esa canallesca del Frente Popular, cada vez más envalentonada por la total impunidad con la que podía actuar, ya no se contentó con la persecución religiosa y comenzó con la persecución política, pretendiendo la eliminación física de todos los adversarios políticos y así fue que en la noche del 13 de julio de 1936, varios miembros de “la motorizada” una especie de guardia pretoriana al servicio de Indalecio Prieto (PSOE) acompañados de algunos guardias de asalto y guardias civiles se presentaron en los domicilios de Gil Robles, líder de la CEDA, y de José Calvo Sotelo, líder de Renovación Española, con la idea de proceder a su eliminación, consiguiendo su propósito solo en el segundo caso, pues Gil Robles tuvo la fortuna de encontrarse ausente, fuera de Madrid. Y así fue que ese día, con el asesinato del líder del partido de derechas Renovación Española, se le abrieron los ojos a muchos españoles que tuvieron claro que ya se trataba de una cuestión de supervivencia: o se rebelaban y se defendían, o acabarían pereciendo a manos de la otra media España totalitaria, compuesta por anarquistas, comunistas, socialistas, nacionalistas…Y en ese caso se encontraba, por ejemplo, Francisco Franco que, hasta ese momento, se había mantenido fiel a la República, habiéndose negado  a sumarse al Alzamiento, tal y como el general Mola, líder del mismo, le había pedido.

En opinión del hispanista de más prestigio que ha estudiado nuestra guerra civil, Stanley Payne, “la elección fue fácil para media España, pues era rebelarse y luchar o resignarse a morir”. No había más alternativas en esa España bárbara a donde les había conducido el Frente Popular.

 

B-La II Republica fue un régimen idílico en el que se respiraba optimismo y progreso.

Durante la II República se produjeron:

21 estados de prevención.

23 estados de alarma.

18 estados de guerra.

10 rebeliones.

19 huelgas generales y

8 golpes de Estado (6 de ellos protagonizados por el PSOE, UGT, Frente Popular y ERC).

Así pues, todo esto en un periodo de cinco años nos debe de llevar al convencimiento de que esta idea de un régimen de progreso es muy difícil de conciliar con la realidad que los hechos vienen a demostrar.

En este constante clima de inestabilidad, violencia y extremadamente convulso, es fácil imaginar que los políticos tuvieran poco tiempo para dedicarlo a tratar de mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía y que se pasaran la mayor parte del tiempo sumidos en conspiraciones para tratar de aniquilar al enemigo político, en el caso de unos, y para tratar de sobrevivir a las innumerables trampas que le tendían los otros, en el caso de los demás. España, a principios de la década de los años treinta del siglo pasado era un país eminentemente agrícola a la que, por ese motivo, le afectó poco la crisis mundial desencadenada con motivo del crack de 1929, y cinco años más tarde, cuando estalló la guerra, continuaba siendo el mismo país eminentemente agrícola.

C-El Alzamiento militar del 18 de Julio de 1936 fue un golpe de Estado protagonizado por un grupo de militares sedientos de poder.

Siempre se ha querido argumentar, como ya he dicho, por parte de la izquierda, la legitimidad de la II República y del gobierno del Frente Popular nacido de las elecciones de Febrero de 1936, pues eso deslegitima el Alzamiento del 18 de Julio de 1936, denigrándolo a la categoría de “golpe de Estado”, pero en los apartados anteriores hemos visto que ni lo uno, ni lo otro; ni la II República fue un régimen legítimo, ni el gobierno del Frente Popular surgido de las elecciones celebradas en Febrero de 1936 fue un gobierno legítimo, democráticamente surgido de las urnas, sino que fue fruto de “un pucherazo”, de una fenomenal trampa que adjudicó cincuenta votos a unos, quitándoselos a los otros, con lo que la diferencia real sería de cien votos.

Así pues, podemos ver que a los militares sublevados no les quedó más remedio que hacer lo que hicieron, porque es derecho, y deber, de todo ser humano que vea su vida amenazada, el defenderse.

Franco fue el militar que reprimió la rebelión minera en Asturias, en 1934, que fue parte del intento de golpe de Estado llevado a cabo por el PSOE; Franco defendió a la república y tan solo cuarenta días antes del Alzamiento, envió una carta al presidente de la República, Manuel Azaña, manifestándole su preocupación ante la grave crisis de orden público que se estaba viviendo en el país y dándole ideas sobre cómo solucionarla. Tan solo cuando se produce el asesinato de José Calvo Sotelo, a manos de matones del PSOE, Franco se decide a adherirse al Alzamiento, ante el convencimiento de que la situación había escapado al control de los líderes republicanos.

Pero de Franco recelaban tanto el gobierno, que lo había mandado a Canarias, como forma de tenerlo alejado de los círculos de poder, como los generales que encabezarían el Alzamiento, pues llevaban tiempo presionándolo para que se sumara al mismo y, hasta ese momento, solo habían obtenido negativas, por su parte.

Del general Sanjurjo ya hemos comentado su papel decisivo en el nacimiento del régimen republicano, al negarse a sacar a la Guardia Civil a las calles, tras la proclamación, mentirosa, por parte de los republicanos, de su victoria en las elecciones municipales celebradas en 1931 y la consiguiente proclamación de la república, negándose a restablecer el orden, tal y como le había pedido el rey, Alfonso XIII.

Pero el cierto caso es que todos estos militares se decidieron a hacer lo que hicieron ante el irrespirable clima de inseguridad que se vivía y ante la persecución religiosa a la que los católicos se veían sometidos. No estaba en su ánimo el establecer una dictadura militar como régimen duradero; eso fue decisión personal de Franco a la vista de las circunstancias del momento, porque si, cuarenta años después de fenecido su régimen estamos en una situación similar a la de aquel entonces, ¿qué hubiera sucedido de haber convocado elecciones, por ejemplo, cinco años después de terminada la guerra? Pues es de suponer que otro tanto de lo mismo, con el agravante de que el trabajo le hubiera sido mucho más fácil a los totalitarios bolcheviques, con la plena identificación de todos aquellos que podrían suponer una amenaza para ellos. Se hubieran vuelto a hacer, fraudulentamente, con el poder, como en ellos es costumbre, y hubieran eliminado a todos los militares que protagonizaron el Alzamiento, porque, ¿si han sido capaces de cobrarse venganza en el cadáver de uno de ellos, qué no hubieran hecho de haberse podido cobrar aquella venganza en vida?

D-España es el segundo país del mundo en número de fosas comunes, solo por detrás de Camboya.

En este apartado me voy a ceñir a lo que, hace un par de semanas, decía el escritor, y periodista, Arturo Pérez Reverte en XL Semanal.

En ese artículo, Pérez Reverte manifestaba su hartazgo ante las manifestaciones de diversos personajes de izquierda que han sostenido esta absurda afirmación para justificar la profanación de la tumba del general Franco en el Valle de los Caídos; el absurdo argumento esgrimido por estos personajes de ínfima calidad política y, aún,  menor calidad humana (Iglesias, Sánchez, Irene Montero, Monedero, Errejón, Carmen Calvo…) han venido a decir algo así como que: “no es lógico que habiendo españoles sepultados en fosas comunes, el dictador genocida autor de sus muertes repose en un mausoleo erigido en homenaje a sí mismo (otra falacia más), pues España es, después de Camboya, el país con más fosas comunes”.

Pérez Reverte cifra en unos 115.000 los republicanos que puedan estar enterrados en tumbas improvisadas, allí en donde fueron ejecutados o en el mismo cráter que dejó la bomba que los matase, porque en esta cifra están incluídos los represaliados durante la guerra y los desaparecidos en combate (al parecer, los nacionales tenían que haber combatido arrojando pétalos).

Y, a continuación, Pérez Reverte realiza un “inventario” de aquellos lugares, y situaciones, en los que él tiene la completa certeza que se han producido más asesinatos y más enterramientos improvisados que en zona ocupada por el bando nacional durante la Guerra Civil española:

-En Camboya, efectivamente, se cifra en 1.700.000 civiles ejecutados por los jemeres rojos, los comunistas que se hicieron con el control del país una vez que los EEUU se retiraron de la guerra.

-En la URSS, entre 1921 y 1953, se calcula que fueron represaliados, y ejecutados sobre la marcha, sin juicio alguno, unos 3.000.000 de personas en las purgas llevadas a cabo por Lenin y Stalin, entre la aristocracia, la burguesía y miembros del Ejército acusados de actividades contrarrevolucionarias. Esto dejando al margen los 10.000.000 de campesinos ucranianos a los que se mató de hambre, entre 1932 y 1937, en hambrunas provocadas por el Estado soviético de forma artificial.

-Alemania, durante la II Guerra Mundial, y dejando al margen a los 6.000.000 de judíos que exterminaron en el Holocausto, se cree que acabó con la vida de varios millones de ciudadanos europeos: 3.000.000 de prisioneros soviéticos; 1.500.000 de prisioneros polacos y unos 10 ó 12 millones más en asesinatos directos.

-En Turquía y aledaños en donde tuvieron lugar las matanzas de griegos y armenios.

-O en China, en donde el maoísmo ejecutó a unos 10.000.000 (aquí creo que Pérez Reverte se ha quedado algo corto, porque yo siempre he “escuchado” que Mao ejecutó a unos 80.000.000 de chinos). También en China, durante la ocupación japonesa, entre 1942 y 1945, se ejecutaron a unos 3.000.000 de chinos.

-En la exYugoeslavia, en donde los serbios, durante la Guerra de los Balcanes, ejecutaron a unos 200.000 musulmanes bosnios.

-En las excolonias africanas de Alemania, Bélgica y Gran Bretaña, en donde se ejecutaron a millones de aborígenes africanos; se calcula que, sólo el rey Leopoldo II de Bélgica terminó con la vida de unos 2.000.000 de congoleños.

CONTINUARA…

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

4.50 - 8 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

osiris50

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información