Política

Falacias de la izquierda. Segunda parte.



Falacias de la izquierda. Segunda parte. - Política

E-El general Franco fue un genocida, un tirano, un corrupto y un dictador sin escrúpulos.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, referente al término “genocidio” dice lo siguiente: “Exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad”.

Que yo sepa, la única eliminación de personas que pueda calificarse de “sistemática” y encuadrarse dentro de los motivos expuestos en la definición anterior, llevada a cabo en España, a partir de 1931,  fue la persecución religiosa que se produjo, sobre todo en la insurrección llevada a cabo por Lluis Companys, en 1934, en Cataluña; en menor medida en la rebelión minera de Asturias del mismo año teniendo ambos su origen en un fallido intento de golpe de Estado llevado a cabo por el PSOE contra la república; y en zona republicana, sobre todo los primeros meses posteriores al estallido de la guerra civil. Fue en esos momentos y en esos lugares en los que se llevó a cabo el único genocidio conocido en la España contemporánea.

Una vez que termina una guerra, es normal que el bando vencedor se cobre venganza sobre el bando perdedor porque la victoria legitima su causa y deslegitima la causa del enemigo, elevando las muertes provocadas por este último a la categoría de “asesinatos”, de “crímenes” y los cometidos por los vencedores son actos de legítima defensa que, normalmente, quedan impunes; eso ha sido siempre así y así seguirá siendo siempre, mientras haya guerras, y el que diga otra cosa hace demagogia; pero, generalmente, no tienen la consideración de “crímenes” las muertes ocasionadas en acciones bélicas, sino aquellas muertes cometidas a sangre fría, con el enemigo indefenso y rendido.

Una vez terminada la Guerra Civil española, se calcula que el número de ejecuciones llevadas a cabo por el régimen franquista fue de unas 22.642, en un periodo comprendido entre 1939 y 1950, según el historiador Carlos Fernández Santander. En todos los casos, los ajusticiados fueron juzgados por Consejos de Guerra y considerados culpables de haber cometido delitos de sangre en los que, como ya he dicho, las víctimas se encontraban indefensas, rendidas. En realidad el número de condenados fue mucho mayor, pero en muchos casos las penas fueron conmutadas por penas de cárcel, como fue el caso del abuelo de Pablo Iglesias Turrión, que fue condenado por haber sido encontrado culpable de haber participado en la ejecución de un aristócrata madrileño y de su cuñado; luego, la pena le fue conmutada por una de 25 años de cárcel de los cuales cumplió unos pocos, entrando a trabajar, finalmente, como funcionario.

Una vez terminada la II Guerra Mundial, en Italia fueron ejecutadas 67.000 personas, y en Francia 85.000 franceses fueron fusilados. Y estamos hablando de países que habían instaurado repúblicas democráticas, y una vez que la guerra había terminado o sea que, el cobrarse venganza sobre el bando perdedor no fue algo extraño en el caso de la Guerra Civil española sino que, como podemos ver, ha sido lo habitual a lo largo de la Historia.

La gente de izquierda, normalmente, aduce las pocas garantías procesales de aquellos Consejos de Guerra y no seré yo quien les lleve la contraria porque, en realidad, es un tema que desconozco, pero de lo que no me cabe ninguna duda es de que, los ajusticiados por el régimen franquista gozaron de más garantías procesales que los españoles que perdieron la vida en las numerosas checas que los republicanos abrieron, sobre todo en Madrid; que el método de ejecución fue bastante más piadoso en el caso franquista (el pelotón de fusilamiento) que en el caso de los fallecidos en esas checas, muchos de los cuales lo fueron a consecuencia de las terribles torturas sufridas y de que las condenas estuvieron mucho más motivadas en el caso franquista que en el caso republicano, pues en este último, motivos tan fútiles como el ir bien vestido, el llevar sombrero o el ir a misa eran motivo suficiente para terminar su vida en una de aquellas checas.

Según un tal Ángel Viñas, un historiador que, toda la vida, trabajó para el Estado franquista, ocupando diversos cargos en la Administración, Franco fue un corrupto que se apropió de un cargamento de café que el dictador brasileño Getulio Vargas regaló al pueblo español.

Según este señor, en la llamada “operación café”, este mandatario brasileño envió 600 toneladas de café como regalo al pueblo español, a lo largo del año 1940, y Franco se apropió de dicho cargamento, “vendiéndoselo” al Estado español por un importe de 7,5 millones de pesetas que, según información aportada por este señor, fueron ingresados en cuentas bancarias de Franco.

El currículo del señor Viñas es impresionante, desde luego, pero eso no le hace impermeable al sectarismo, eso no le vacuna contra la subjetividad y hay tres hechos que me hacen dudar de la imparcialidad de este señor cuando de juzgar al general Franco se refiere:

-El primer hecho es que este señor ha estudiado, y ha sido docente, en la Universidad Complutense de Madrid, el mayor vivero comunista en España (y, probablemente, del mundo, aparte de las universidades populistas de América del Sur y del Caribe, y de las de Corea del Norte).

-El segundo hecho es su afinidad al PSOE habiendo trabajado en estrecha colaboración con Fernando Morán en el acuerdo de adhesión de España a la Unión Europea (en aquel entonces Comunidad Económica Europea).

-El tercer factor ha sido su decidida defensa de Juan Negrin, el dirigente socialista que fuera Ministro de Hacienda con Largo Caballero y que fuera protagonista en la creación de la Caja General de Reparaciones y del expolio de las reservas de oro del Banco de España y del fondo numismático de todos los museos de Madrid.

El señor Viñas escribió un libro hablando del “oro de Moscú” y defendiendo el papel de Negrin en todo este asunto, aunque hay muchos historiadores que ponen en duda la honorabilidad de Negrín aduciendo para ello el caso conocido como “el tesoro del Vita”, además de hablar, muchos de ellos, de “fraude” en toda esta operación del pago a la URSS por su ayuda al bando republicano durante la guerra.

El Vita fue un yate adquirido por orden del propio Negrin, utilizado para transportar 120 maletas cargadas de joyas, metales preciosos, monedas, ornamentos religiosos de oro y plata…todo ello fruto del expolio llevado a cabo por ese organismo al que me he referido antes, llamado Caja General de Reparaciones que no era más que un organismo creado para robar todo lo que pudieran a la Iglesia y a los ciudadanos que hubieran sido sospechosos de simpatizar con el bando sublevado.

El destino de este yate cargado de riquezas fue Veracruz, México, y una vez allí, Indalecio Prieto y el propio Juan Negrín se pelearon por su posesión. Supuestamente ese tesoro iba a servir para ayudar a escapar al exilio a republicanos que habían quedado en España dejados a su suerte por las autoridades republicanas y a merced de las posibles represalias de que pudieran haber sido objeto por parte del bando vencedor. Al final no se ha tenido noticas de que tal tesoro haya servido a tal fin, pero de lo que si se tiene certeza es de que tanto Negrin como Prieto y otros socialistas como Amaro del Rosal, director de la Caja General de Reparaciones gozaron de un exilio dorado del que no es de suponer que su patrimonio personal les hubiera permitido gozar.

Todos los dictadores de izquierdas de que se haya tenido noticia, todos comunistas, han acumulado enormes fortunas valiéndose de su privilegiada posición dentro del Estado al que tiranizan; de todos es sabido la enorme fortuna acumulada por Fidel Castro, mientras el 90% del pueblo cubano anda sumido en la pobreza, que ha permitido a su hijo adquirir un yate gemelo al de Bill Gates y “darse la vidorra padre” navegando por el Caribe; todo el mundo tiene conocimiento de la enorme fortuna adquirida por Hugo Chávez y que, ahora disfruta su hija, “que nunca ha dado un palo al agua”, aduciendo que ella la ha hecho, “vendiendo productos Avon”; de todos es sabido que Ceaucesu vivía en Bucarest en un enorme palacio, uno de los edificios más grandes de Europa, teniendo grifería de oro en los baños…sin embargo, de Franco han tenido que inventarse esta historia del cargamento de café.

Yo creo que Franco no era tonto, pues no demostró serlo durante la guerra ni durante todos los años en los que gobernó España, durante los cuales se mantuvo en el poder pese a tener en contra, durante buena parte de esos años a muchos de los países más influyentes en el mundo, así que yo creo que de haber querido, habría podido lucrarse mucho más y de forma más sostenida en el tiempo, sin que hubiera habido nadie que se hubiera atrevido a “toserle en el cogote por ello”. Lo mismo que ha estado haciendo Convergencia en Cataluña en “el caso del 3%”, lo podría haber hecho Franco en el conjunto del país, por ejemplo.

De Franco se dice todo lo malo que pudiera haber hecho, o que sus detractores puedan inventarse, pero nunca se dice lo bueno que hizo; nadie habla de los quince mil judíos que salvó (aunque algunos hablan de que pudieran haber sido cuarenta mil, e incluso más, pues nadie lo sabe con certeza) y que el escritor Lawrence H. Feldman enumera en su libro “Franco’s refugees” narrando cómo Franco abrió las fronteras españolas, habitualmente cerradas a la Francia ocupada por la Alemania nazi, para permitir la entrada en España de los judíos que venían huyendo desde todos los países de Europa, de la barbarie nazi.

Nadie dice que Franco se negó, así, a poner en práctica la legislación anti-judía que los nazis impusieron a toda Europa.

Nadie comenta que la revista “The American Sephardi” con motivo de uno de los aniversarios del fallecimiento de Franco publicara el siguiente artículo: “El generalísimo Francisco Franco, Jefe del Estado español, falleció el 20 de Noviembre de 1975. Al margen de cómo juzgarle la Historia lo que es seguro es que en la historia judía ocupará un lugar especial. En contraste con Inglaterra, que cerró las fronteras de Palestina a los judíos que huían del nazismo y la destrucción y en contraste con la democrática Suiza que devolvió al terror nazi a los judíos que llamaron a su puerta buscando ayuda, España abrió sus fronteras con la Francia ocupada, admitiendo a todos los refugiados sin distinción de religión o raza”.

El profesor Haim Avni, de la Universidad Hebrea, que ha dedicado años a estudiar este asunto, ha llegado a la conclusión de que se lograron salvar, por lo menos, la vida de 40.000 judíos.

Por su parte, el filósofo, e historiador, Patrik Von Zur Huhlen, en su libro “Huida a través de España y Portugal” afirma que España hizo posible que más de 50.000 disidentes y judíos escaparan de los nazis.

Este fue “el genocida” Franco, un hombre que se opuso a secundar la barbarie nazi, barbarie que, por otra parte, también llevarían a cabo los comunistas en la URSS. A partir de 1948, Stalin acusó a los judíos de servir a los intereses occidentales, fundamentalmente los norteamericanos, durante la Guerra Fría, y numerosos escritores de etnia judía fueron asesinados. Se dice que Stalin empezó a odiar a los judíos con motivo de sus disputas con León Trotsky, a la muerte de Lenin, en su lucha por convertirse en su sucesor, pues Trotsky era judío.

Franco fue un dictador, efectivamente; ejerció su autoridad con mano férrea durante los primeros años de su régimen, pero es que no le quedó otro remedio que hacer lo que hizo, porque, ¿qué otra cosa podría haber hecho?, ¿instaurar una democracia, nada más terminar la Guerra Civil, para que, al cabo de los años, se volviera a estar igual que antes, con la izquierda queriendo apropiarse del poder y con la agravante, en ese supuesto, de saber a qué militares debía de depurar? Durante los primeros años de su régimen las amenazas que se cernían sobre el mismo eran muchas: en principio estaba el régimen nazi de Hitler, que ante la falta de acuerdo con Franco para hacer que España entrara en la guerra de su lado, podría haber intentado la invasión, pues el control del estrecho de Gibraltar, en manos británicas hubiera sido importante para ellos; por suerte para nosotros, Hitler decidió “mirar” hacia el este, que no el oeste, y decidió invadir la URSS; luego estaban los aliados, que, una vez terminada la guerra mundial, podrían haber acordado la ocupación militar de España para terminar con un régimen que había mostrado su simpatía por la Alemania nazi y la Italia fascista; luego estuvo el maquis…

Con el transcurso de los años, a finales de la década de los cincuenta, se produce el estallido de la Guerra Fría y se puso de manifiesto que la gran amenaza para Occidente, para las democracias occidentales, era el comunismo surgido en la Unión Soviética, que habíamos sufrido en España y la figura de Franco se ganó el respeto de los países que habían resultado victoriosos en la Guerra Mundial, pues él había sido el primero en advertir este hecho y había sido capaz de derrotar al comunismo.

 

F-La II República española contó con el apoyo de la intelectualidad del país, mientras que el franquismo contó con su desprecio.

He de confesar que este ha sido uno de los apartados que más me han sorprendido, pues de tanto haber “escuchado” esta mentira, o esta “verdad a medias” yo había llegado a creérmela y solo fue por casualidad que me dio por contrastar lo que para mí, a la vista de lo que había “escuchado” toda mi vida había dado como una verdad incuestionable: que casi toda la intelectualidad española de los años treinta había estado del lado republicano; y, como he dicho, es una mentira, o una “media verdad”, porque si bien fue cierto que muchos intelectuales españoles apoyaron, en un principio, a la república, no es menos cierto que la mayoría de ellos renegaron de ella, desencantados con lo que todo aquello había derivado.

Y me quedé más sorprendido, aún, ante el conocimiento del hecho de que, durante los primeros meses de la Guerra Civil, la desbandada de los intelectuales españoles que vivían en zona republicana, sobre todo en Madrid,  hacia el exilio fue masiva, empezando por los tres “tres padres espirituales de la república”, los tres intelectuales españoles de más renombre (Gregorio Marañón, José Ortega y Gasset y Francisco Pérez de Ayala), que en un principio apostaron decididamente por el régimen republicano y que, luego, se manifestaron, públicamente, desencantados ante la barbarie que se vivía, pues se desató una fiebre anti-intelectual entre las hordas comunistas, anarquistas y socialistas, que les llevó a temer por sus vidas, abandonando España, los tres, a los pocos días del estallido de la Guerra Civil.

  • Gregorio Marañón, por ejemplo, en una reunión con un grupo de intelectuales franceses, manifestó lo siguiente: “No hay que esforzarse mucho, amigos míos, escuchen ustedes este argumento: el ochenta y ocho por ciento del profesorado de Madrid, Valencia y Barcelona (las tres universidades que junto a la de Murcia, habían quedado en zona republicana) ha tenido que huir al extranjero, abandonando España, escapar a quien más pueda, ¿y saben ustedes por qué? Sencillamente porque temían ser asesinados por los rojos, a pesar de que muchos de los intelectuales amenazados eran tenidos por hombres de izquierda”.

Por otra parte, en el artículo titulado “Liberalismo y Comunismo”, publicado en Revue de París, el 15 de Diciembre de 1937, manifestó, con claridad, su cambio de postura con respecto a la II República:

“…en la historia hay una cosa absolutamente prohibida, el juzgar lo que hubiera sucedido de no haber sucedido lo que sucedió. Más lo que no admite duda  es que las profecías de las derechas extremas, o monárquicas, que se oponían a la república, se realizaron por completo: desorden continuo, huelgas inmotivadas, quema de conventos, persecución religiosa, exclusión del poder de los liberales que habían patrocinado el movimiento y que no se prestaban a la política de clases; negativa a admitir en la normalidad a las gentes de derecha que, de buena fe, acataron el régimen, aunque, como es natural, no se sintieran inflamadas de republicanismo extremista…”.

  • José Ortega y Gasset, que era miembro de una familia perteneciente a la alta burguesía madrileña relacionada, principalmente, con el periodismo, fue elegido diputado por la provincia de León por la Agrupación al Servicio de la República pero se permitió el lujo de criticar la Constitución republicana que se había alumbrado en 1931, por dos aspectos principales: por su tratamiento de la cuestión regional y por el de la cuestión religiosa.

Permaneció en su escaño durante un año, tras criticar, públicamente, el curso que la república estaba tomando, en su célebre discurso “Rectificación de la República”, de Diciembre de 1931.

Cuando comenzó la guerra, Ortega se encontraba en su casa, convaleciente de una grave enfermedad, y a los tres días, un grupo de comunistas, pistola en mano, se presentaron en su domicilio exigiéndole la firma de un documento en el que debía de manifestar su apoyo a la república y su condena del alzamiento militar. Ortega se negó a recibirles y fue su hija la que les sugirió que redactasen un documento menos politizado y mas breve, documento que luego sería firmado por el propio Ortega, por Marañón y por Pérez de Ayala, los cuales abandonarían Madrid y España, huyendo de la represión y del clima de inseguridad en el que los republicanos habían sumido Madrid y el resto de zonas controladas por ellos.

 

  • Ramón Pérez de Ayala fue nombrado director del Museo del Prado y, más tarde, en 1932, embajador en Londres.

Descontento con el rumbo político pre-revolucionario que imponía el Frente Popular, dimitió de todos sus cargos en Junio de 1936 y al iniciarse la guerra, se exilió en Francia.

Sus dos hijos se alistaron como voluntarios en el Ejército Nacional y él explicó, y defendió su cambio de postura con respecto a la república en una “carta abierta” publicada el 10 de Junio de 1938 en el diario londinense The Times. En esa carta, y durante el resto de su vida, culpó del estallido de la Guerra Civil a Manuel Azaña.

 

  • Julián Besteiro que, a pesar de que no pueda ser calificado de “intelectual” a pesar de ser un hombre culto y preparado, muy distinto, sin lugar a dudas, de lo que fueron Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto, sus compañeros de partido aunque enconados enemigos, he creído conveniente incluirlo en este apartado pues es muy sintomático que uno de los dirigentes socialistas más preparados en el plano intelectual haya acabado por desear la victoria del bando nacional en la creencia, también hay que reconocerlo, que la dictadura que impondría el general Franco habría de ser de la del estilo de la de Miguel Primo de Rivera, en la que seguiría contando con el concurso de los partidos políticos.
  • Ramiro de Maeztu cae en una nueva categoría, la de los intelectuales de ideología contrarrevolucionaria y partidario de la monarquía, que fueron ejecutados por el bando republicano.

Suya fue la frase: “Las autoridades son legítimas cuando sirven el bien, cesan de serlo al cesar de servirlo”, frase que yo desconocía pero que “viene al pelo” de lo que yo dije respecto a la deslegitimación de la II República cuando no solo no defendieron a una parte de la ciudadanía respecto a los ataques de los intolerantes que no soportaban la idea de que hubiera quienes pensaran distinto de ellos, sino que se puso del lado de estos últimos dejando impunes los crímenes por ellos cometidos.

 

Y fueron muchos los intelectuales que abandonaron España, viviendo en zona republicana, al ver peligrar sus vidas ante la campaña en contra de la intelectualidad impulsada por las hordas republicanas y de la que se hicieron eco periódicos como “Claridad”. Entre algunos de estos intelectuales que salieron huyendo de España, aparte de los tres anteriormente citados (Marañón, Ortega y Pérez de Ayala), podemos citar a otros tan destacados como Juan Ramón Jiménez, Juan Martínez Ruiz “Azorín”, Salvador de Madariaga…la mayoría de los cuales regresaron una vez terminada la guerra.

 

Así pues, a la hora de redactar este apartado de las “falacias de la izquierda” me he llevado una de las sorpresas de mi vida, como ya dije con anterioridad, pues ha resultado ser justo lo contrario de lo que había creído toda mi vida: en vez de ser el Alzamiento una suerte de “revolución neandertal” que vino a terminar con el “Renacimiento republicano” me he encontrado con justo lo contrario, con que los republicanos fueron unos neandertales que quisieron implantar esa “dictadura del proletariado” y que quisieron exterminar físicamente a todo aquel que no encajara en el perfil proletario que desde Moscú les había dictado.

 

G-Franco estuvo desesperado por entrar en la II Guerra Mundial del lado de los países del Eje.

El 23 de Octubre de 1940 se produce el único encuentro que Hitler y Franco mantuvieron en  su vida; este encuentro se produjo en la localidad francesa de Hendaya, fronteriza con España, después de que las tropas de la Alemania nazi hubieran derrotado al ejército galo y Francia hubiera sido ocupada, tras firmar su rendición en el mismo vagón de tren en el que Alemania hubiera firmado la suya tras la I Guerra Mundial .

Hitler buscaba la intervención de España en la II Guerra Mundial en el bando del Eje; a su favor Hitler contaba con el argumento de la inestimable ayuda que le había prestado al bando vencedor en la Guerra Civil sin la cual es poco probable que dicha victoria se hubiera producido, pero no contaba con que su interlocutor fuera un hombre tan egoísta, que solo miraba por los intereses de su país: España. A este respecto me voy a referir a una frase dicha por Winston Churchill en sus memorias, con respecto al general Franco: “…cuya política durante toda la guerra (refiriéndose a la Guerra Mundial) fue totalmente egoísta. Únicamente pensó en España y en los intereses españoles”.

La reunión duró siete horas, durante las cuales Franco expuso a Hitler sus condiciones para entrar en guerra del lado del bando alemán: Marruecos y otros territorios de África que habían estado bajo dominio francés, hasta ese momento, armamento, alimento y petróleo; Hitler no aceptó dichas exigencias y Franco rechazó rebajar dichas pretensiones en lo más mínimo.

Al terminar dicha reunión se dice que Hitler comentó a sus acompañantes: “prefiero que un dentista me extraiga todos los dientes, uno a uno, a tener otra reunión con este hombre”.

Los defensores de Franco aducen, en este asunto, que él planteó unas exigencias que, sabía, iban a ser absolutamente inaceptables por parte de Alemania, pues no tenía el menor interés en que España volviera a entrar en una guerra, habiendo salido de otra hacía poco más de un año.

Los detractores de Franco aducen el “argumento de peso” de que Franco salió absolutamente contrariado de esa reunión, queriendo dar a entender con ello que Franco estaba como loco por entrar en la guerra y que si no lo hizo fue por la negativa alemana, no porque él no lo hubiera deseado.

Pero hay un argumento que hasta el más tonto, y sectario individuo, detractor de la figura del general Franco verá que es de una lógica aplastante: cuando alguien desea ardientemente algo, lo persigue; en este caso, si Franco hubiera estado tan deseoso de entrar en la guerra, hubiera buscado nuevos encuentros con Hitler y hubiera rebajado el nivel de sus pretensiones, pero no se produjo ni lo uno ni lo otro, es decir, ni Franco buscó nuevos encuentros con Hitler para tratar de encontrar un acuerdo ni rebajó el nivel de sus pretensiones.

Entre 1939 y 1942, el general Franco contó, como su principal consejero, con Ramón Serrano Súñer, que estaba casado con una hermana de doña Carmen Polo, esposa del general Franco. Serrano Súñer albergaba un profundo odio por el bando republicano, que había ejecutado a sus hermanos mayores y por Francia, que les había denegado a estos el asilo político  que les hubiera salvado la vida,  y así fue que se volvió un decidido partidario de Hitler y del régimen que este había instaurado en Alemania. Al final logró convencer a Franco de que reclutara a un cuerpo de voluntarios que luchara integrado en el Ejército alemán, pero con la condición de que lo hiciera solo en el frente del Este, en territorio soviético, luchando contra el comunismo, como forma de vengarse de la ayuda que la URSS había prestado al bando republicano y, con posterioridad, al maquis; y así fue como se creó la División Azul, el cuerpo de voluntarios españoles, que contó con unos 50.000 efectivos y que se integró en el ejército alemán como la 250 División de Infanteria, cuerpo que se granjeó el respeto de los mandos del Ejército alemán y que conquistó numerosas cruces de hierro como consecuencia de destacadas acciones militares como la de Grazni Bohr.

Con esto, Franco consideró que el favor que Alemania le había prestado durante la Guerra Civil había sido devuelto.

El 11 de Noviembre de 1940, unos días después de ese encuentro en Hendaya, el Ministro de Marina del gobierno franquista en ese entonces, Salvador Moreno encargó un rápido informe al Jefe de Operaciones del Estado Mayor de la Armada, el capitán de fragata Luis Carrero Blanco, teniendo como objeto el estudio de la conveniencia, o no, de la participación de España en la guerra, del lado del Eje.

El conocido como “Informe Carrero” no ocultó sus simpatías por el bando liderado por Alemania, pero desaconsejó la participación española, en base a los siguientes argumentos:

1.-Inglaterra seguía resistiendo y contaba con el apoyo económico y logístico de los EEUU, y una intervención armada hubiera requerido que España no hubiera dependido de EEUU ni de Inglaterra y que hubiera sido capaz de autosatisfacer sus necesidades.

2.-El Eje no ejercía control alguno sobre el acceso al mar Mediterráneo al mantener Inglaterra su control sobre los estrechos de Gibraltar y Suez.

3.-La entrada de España en el conflicto hubiera tenido como una de sus primeras consecuencias el cese de los suministros que llegaban desde América a través del Atlántico, debido a la superioridad de la Armada británica. España habría tenido que abastecerse, entonces, a través del Mediterráneo, pero el dominio inglés desde Alejandría hacía que la única posibilidad que quedara fuera por vía ferroviaria desde Alemania, lo que habría supuesto que, lejos de haber supuesto una ayuda para Alemania, España habría supuesto una carga.

4.-España no podía intervenir mientras Suez estuviera en posesión inglesa; una vez que Inglaterra no estuviera en posesión de Suez, habría que inutilizar la base de Gibraltar lo que exigiría la entrada de España en el conflicto.

5.-Por tanto, una vez que caiga Suez en manos del Eje cabría pensar en la intervención de España, toda vez que los problemas de suministros se habrían solucionado a través del Mediterráneo.

Esta primera parte del informe se centró en el cómo y en el cuándo de una hipotética entrada de España en la guerra, los siguientes puntos se referirían a la valoración de las consecuencias que para España hubiera tenido esa intervención.

6.-Incomunicación a través del Atlántico con lo que Canarias y Guinea habrían quedado incomunicadas con la península.

7.-Inglaterra, era de esperar, habría tenido que hacerse con una base en Azores, Cabo Verde o Canarias.

8.-El litoral atlántico español habría quedado en vanguardia del dispositivo europeo, con Canarias y Guinea fuera del mismo y aisladas.

9.-La principal misión española habría sido mantener el estrecho de Gibraltar cerrado.

10.-Los objetivos españoles susceptibles de ataques ingleses habrían sido las zonas industriales de El Ferrol, Bilbao, Cadiz, y las Rías Bajas, estas últimas indefensas y dependientes de la situación de Portugal. Por tanto recomendaba artillar como se hubiera podido, estas zonas y minar los puertos acelerando la actual fabricación de minas.

11.-La Armada española era muy inferior a la inglesa por lo tanto no se habrían podido defender a las Islas Canarias; “destinar fuerzas como las nuestras para rechazar un ataque de acorazados sería destruírlas”. Los dos mejores buques españoles de aquel entonces databan de los años veinte (del siglo XX) y habían quedado obsoletos; no se contaba con aviación marítima ni con ningún tipo de buque portaaeronaves.

Durante 1942, Ramón Serrano Súñer es apartado del poder, del entorno de Franco, pues el régimen pretendió un distanciamiento del bando del Eje y España abandonó, definitivamente, cualquier idea de participar en la contienda.

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osiris50

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