Literatura

Feliz Cumpleaños Papá

Feliz Cumpleaños Papá - Literatura

Feliz cumpleaños papá
= a la distancia y de corazón =
El padre de mi padre, mi abuelo, hombre que no llegue a conocer ya que falleció unos meses antes de mi nacimiento, pero del cual sé algunas historias, como por ejemplo que le gustaba andar a caballo y traer una pistola fajada al cinto, como el típico “macho mexicano”. Sé también que en cierta ocasión se molesto con el presidente municipal y como represalia incendio las oficinas del registro civil, así es, en aquella época en la que todo se registraba en papel y tinta, mi abuelo incendio la oficina del registro civil.

Entenderán que la infancia de mi padre fue forjada en la dureza que le transmitió mi abuelo en sus tiempos, al ser el hijo mayor fue quien recibió mayor mano dura de parte de su padre, intentando forjar un hombre en el cuerpo de un niño, robó su infancia y le advirtió que ante cualquier ausencia él era el hombre de la casa y así sucedió, por ejemplo:

En alguna ocasión, mi abuelo estaba por degustar su cena cuando le pidió a mi padre que le alcanzara un limón de alguno de los arboles que tenían en el fondo del patio de la casa, la noche era tan densa que mi padre solo alcanzo a recoger un limón amarillo y de inmediato regreso corriendo a entregárselo a mi abuelo, este ultimo se percato del miedo que invadió a mi padre al entrar al obscuro patio. Al día siguiente le dijo que al interior del panteón municipal había dejado una escoba y que debería ir por ella, de lo contrario habría consecuencias, a partir de entonces mi padre supero o reprimió el miedo a la obscuridad.

Victima de un cáncer pulmonar aquel hombre de pistola y caballo de carácter temido por propios y extraños, no pudo más que sucumbir ante la inminente muerte, misma que nos acecha a todos desde nuestro nacimiento y que espera con paciencia cual cazador en busca de su presa.

Ahí estaba mi padre, a sus 33 años al frente de su familia. Forjado con la dureza de su padre y destinado a sacar adelante a toda su familia. A partir de ahí y a sabiendas de la loza que llevaría a cuestas por encomienda de mi abuelo, se disciplino y ejerció con prontitud su formación académica.

Es bien sabido que el viejo (como le digo de cariño) prefiere trabajar que descansar, las vacaciones no están en su agenda y por supuesto que esto le ha cobrado factura. Somos 6 hermanos, 3 de una misma madre (yo el menor de estos tres), 2 de su segunda pareja y un sexto del cual no conocemos físicamente pero sabemos de su existencia por boca de nuestro padre.

El carácter heredado por mi abuelo le ha servido en lo profesional, a su mando ha tenido cientos de trabajadores, el orden en sus oficinas y el respeto con que se trabaja y se refieren a él sus empleados se nota en cada pasillo. Y por lo contrario, no es temor ni miedo el que le tienen, sino respeto. Saben que es justo en sus regaños pero vaya que prefieren no ser regañados por él. En general es bien reconocido en su ámbito de trabajo.

Por el contrario, como hijos, sabemos de la dureza de su carácter y no me refiero a golpes, nunca fue necesaria la violencia para obedecer, simplemente transpiraba ese “don de poder” que nos inhibía a contradecir su indicación.

En cuantas ocasiones no suplique a Dios porque mi padre fuera un padre “normal”, preferible no tener lujos a tenerlo siempre en casa, preferible no tener bienes materiales pero si tener recuerdos, buenos o malos pero recuerdos al fin de cuentas. La brecha que se abrió entre él y sus hijos (todos) ha sido tan ancha que a veces parece que no nos conocemos, que cada encuentro que tenemos para comer es como si nos presentarán nuevamente y se contarán las mismas historias ya que no hay nuevos recuerdos.

Pero el tiempo lo ablanda todo, inclusive a quienes fueron forjados para ser un roble y cargar a cuestas una familia completa desde niños y les es robada su niñez. Poco a poco el viejo da muestras de cariño, termina sus llamadas con un “te quiero hijo” “cuídate mucho” y aquel roble empieza a ceder.

Muchos pensarán que es tarde, que los mejores años ya pasaron, pero soy de los que cree que “el orden de los factores no altera el producto” siempre es buen tiempo para empezar.

Y hoy que tengo la edad suficiente para darme cuenta de todo lo que él ha tenido que pasar, lo puedo comparar literalmente con un pilar de un edificio, el más importante, aquel que fue hecho para soportar los feroces embates de la vida y seguir manteniendo firme sus estructuras.

Hoy cumples 62 años y sigues activo laboralmente, más por hobby que por necesidad, a cuestas aún tienes aquellos hermanos y hermanas a los cuales no les fue bien en la vida y por los que juraste siempre ver, literalmente dependen de ti en todos los aspectos, tu tarea no ha sido fácil pero entiendo que eres hombre de palabra y no fallaras a mi abuelo.

Y aunque a la distancia me toco felicitarte el día de hoy, agradezco y celebro tu existencia, padre!!

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