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“¿feminismo A La Vanguardia O Liberalismo Psicológico En La Mujer?”

“¿feminismo A La Vanguardia O Liberalismo Psicológico En La Mujer?” - Sociedad

El feminismo ha sido y sigue siendo todo un movimiento trascendental rodeado de transformación, que busca incansablemente la igualdad en cuanto a género, aspectos políticos, culturales, económicos y sociales entre hombres y mujeres; con el fin de eliminar la dominación y violencia de los varones sobre ellas, consiguiendo a través del tiempo grandes cambios como lo fue el derecho al voto de la mujer, derecho a la educación, al trabajo, a la equidad ante la ley; incluyendo los derechos reproductivos y sexuales, reservados hasta entonces como exclusividad única de los hombres; proclamando así la necesidad de establecer un control en natalidad, leyes del divorcio o en materia de empleo en el cual hay mucha discriminación aún.

Entre otras cuestiones, se le determina como una doctrina social favorable al sexo femenino, puesto que a medida que adquiere importancia en el mundo no sólo académico, se va generando un cuerpo teórico independiente con herramientas conceptuales propias que caracterizan a la mujer actual; visualizándola como libre sin ser promiscua; fuerte sin ser tosca y esforzada sin ser prepotente, dando lugar a actitudes tolerantes y abiertas, cuya finalidad es hallar un reconocimiento de acuerdo a sus capacidades.

Por lo que, se tiene como objetivo el dar o no, la veracidad, en cuanto a tildar el feminismo a la vanguardia o juzgarlo de ser mero liberalismo psicológico de la mujer; ya que existe una relación antagónica e incluso excluyente entre el feminismo y la feminidad.


En contraste, la revista la paradoja del feminismo, afirma que éste es “una ideología y un movimiento de cambio sociopolítico, basado en el análisis crítico de los privilegios del hombre y de la subordinación de la mujer en cualquier tipo de sociedad. El feminismo radical se caracteriza por: la centralidad de la sexualidad, considerada como fuente de opresión de la mujer por parte de los hombres, la maternidad y el matrimonio” (González, 2016).

Desde ésta perspectiva, el feminismo no es prescriptivo, lo que significa que quienes declaran que el hogar es un confortable campo de concentración del cual hay que liberarse, están totalmente errados, tal como lo presenta la revista Cosmopolitan; “por un lado, dice: tienes que estar liberada y por otro: asegúrate de encontrar marido”; lo que significa que todavía existen confusiones acerca del feminismo.

Por esta razón es importante aclarar que no se le ordena a nadie un estado civil o un modo de cómo comportarse, ni se les exige vestirse de ninguna manera, puesto que este movimiento es genuino, solo se encarga de ejercer justicia social en la cual se cree que todas las personas independientemente de su sexo, identidad, raza, etnia, habilidad o clase, deben tener los mismos derechos y oportunidades a la hora de luchar por lo que quieren, siendo libres de decidir bien sea su comportamiento sexual, su expresión o profesión, sin restricciones legales, acogiendo, celebrando y defendiendo la diversidad.

Tal como lo explica una crítica feminista a la concepción liberal “El feminismo aspira a una transformación de la sociedad en la que las mujeres puedan disfrutar de una libertad e igualdad plena en relación con los hombres (Miller, 2011). Ubicando dentro de una escala tanto a mujeres castas, suaves y dependientes, como a mujeres ateas, promiscuas, toscas y autosuficientes; al igual que para los hombres, porque en el feminismo también hay hombres.

Por cierto, otro de los elementos que tiende a afectar a la mujer de hoy día es en referencia a su responsabilidad sexual, tal como lo manifestó David Foster Wallace “se espera de ellas que estén sexualmente liberadas y que sean autónomas y enérgicas, pero al mismo tiempo son conscientes de la vieja dicotomía entre la chica respetable y la zorra, y saben que hay chicas que siguen dejando que las usen sexualmente debido a una falta básica de respeto por sí mismas, y les sigue produciendo horror que las puedan ver como si formaran parte de esa clase de tías fáciles” lo que implica que en la psicología de cada mujer, debe haber primeramente amor propio y respeto, mostrarse segura de sí misma dejándose llevar por sus firmes creencias, principios y valores sin temor a ser juzgada, brindando lo mejor en sus diferentes versiones y facetas; como empresarias, madres, profesionales y amigas.

Así como lo señala el autor en su libro “La feminidad posee valores específicos en primer lugar la capacidad de acogida del otro, la naturalidad con el cuidado hacia otra persona, y su apertura a la maternidad no sólo biológicas, son unas madres geniales” (González, 2016) lo que nos da a entender que no deje de tratar de hacer lo que realmente quiere hacer. Donde hay amor e inspiración, no pueda ir mal, al contrario, anima a no abandonar lo que se apasiona.

En este sentido, la autonomía de cada cual para desarrollar y expresar libremente su personalidad nos da respuesta a este tema, puesto que una mujer a la vanguardia, psicológicamente bien centrada, defiende su postura ante los demás, a pesar de lo que define el académico e investigador Jaime “lo que ha predominado en la reflexión teórica es la aceptación del supuesto de la inferioridad natural de las mujeres, por lo que se ha defendido, o al menos aceptado, su discriminación” (Kymlicka, 2002) ya que se considera que “las mujeres a pesar de tener derecho a voto, ellas ocupan un lugar secundario en la vida política” (Peña, 2008).

“Prácticamente en todas las sociedades los hombres poseen más poder y privilegios que las mujeres” (Bryson, 2003). En virtud, la tarea del feminismo consiste precisamente en determinar qué diferencias son realmente de carácter sexual y cuáles son producto del género.

Establecido esto, “es posible avanzar hacia el esclarecimiento de aquellas diferencias de género que son cuestionables e injustas ya que la segregación laboral en ocupaciones mal remuneradas, la desigual asignación del trabajo doméstico, del cuidado de niños y ancianos, además de la violencia intrafamiliar son algunos de los problemas que el feminismo examina con preocupación” (Kymlicka, 2002). Lo que en líneas generales, revela que el feminismo sigue en proceso de hacerse valer, y de hacerse respetar, como una forma de proteger a la mujer indiferentemente de su contexto o clase social.

Es de hacer énfasis, que el liberalismo psicológico en la mujer se conceptualiza como una mente que no es una hoja en blanco, sino que tiene predisposiciones innatas, algunas de ellas muy fuertes y difíciles de modificar o reprimir; por lo que su argumentación ética es a menudo una cuestión de imagen, reputación, relaciones públicas, estatus intelectual y social, de justificación propia y de manipulación de la conducta ajena; que frente al feminismo tiene miras en las propuesta como lo es la reivindicación e incorporación a la vida pública, además de promover la igualdad legal consiguiendo así un reconocimiento digno de admirar ya que su principal enfoque son las cualidades, actitudes abiertas y muy tolerantes, lo que hace muy característico la esencia de toda mujer moderna.

Según lo informa el doctor en ciencias políticas en inglés “the article highlights the importance of a differentiated universalism in order to progress towards, among other objectives, a more equitable distribution of responsibilities within the family, since, otherwise, equality of citizenship in its political dimension will remain something merely formal for women, an issue that has not been sufficiently emphasized in current debates” (Fierro, 2016).

En última instancia, para muchos el feminismo es visto como perdida de feminidad en la mujer, al ellas elegir prendas y accesorios un tanto masculinos y usar pantalón en lugar de sus amplias o cortas faldas y vestidos de maneras constantes.
En este mismo orden de ideas, tradicionalmente las mujeres siendo sutiles y delicadas al vestir, preferían colores claros y rosaditos por lo que eran educadas bajo conceptos machistas, que de hecho en algunas mujeres esta mentalidad sigue tan arraigada en ellas como por ejemplo: una mujer para qué va a estudiar; el creerse que hay que casarse para que un hombre la mantenga; llenarse de hijos por ser parte de la naturaleza sin hacer algún tipo de exigencia; someterse a lo que dicte el marido sin expresar lo que piensa o sienta, a veces siendo víctima de maltratos y guardan silencio siendo infelices; estas cosas generan tristeza en tan solo contemplarlo cuando se tiene el conocimiento a la mano.

De ahí, que algunas mujeres no apoyan el feminismo y hombres que sí, por ese motivo no todos entienden que psicológicamente ellas están mostrando su deseo de ser tomadas como igual en cuanto a responsabilidades y derechos en comparación a los hombres, además, recuérdese que así como una mujer se viste va ser aceptada, juzgada o catalogada en la sociedad, lo que involucra sus gustos o tendencias; la moda destinada a la mujer que ella pueda usar al momento de vestirse, irán cambiando según la época que se viva, y ésto hablará por ella a donde vaya todo el tiempo, haciéndose notar, siendo muy curioso como lo defiende la escritora Naomi Wolf en una guía femenina “El enemigo no es el pintalabios, sino la culpabilidad en sí misma; merecemos un pintalabios, si lo queremos, y libertad de expresión; merecemos ser sexuales y ser serias o lo que nos plazca. Tenemos derecho a usar botas vaqueras en nuestra propia revolución”. Lo que demuestra que no hay que renunciar a la feminidad para ser feministas.

 
Referencias bibliográficas
Bryson, V. (2003). Feminist Political Theory. En V. Bryson, Feminist Political Theory (pág. 1). New York: Palgrave Macmillan.
Fierro, J. (2016). Crítica feminista a la concepción liberal de la ciudadanía. Universidad de Antioquia, obtenido de https://bit.ly/2Cl370i.
González, J. (2016). La paradoja del feminismo. Opinion, obtenido de https://bit.ly/2OtdXc1.
Kymlicka, W. (2002). Contemporary Political Philosophy. An Introduction. En W. Kymlicka, Contemporary Political Philosophy (págs. 377-378). Reino Unido: Oxford.
Miller, D. (2011). Una breve introducción al feminismo. En D. Miller, Una breve introducción al feminismo (pág. 139). Madrid: Alianza.
Peña, J. (2008). Nuevas perspectivas de la ciudadanía. En J. Peña, Nuevas perspectivas de la ciudadanía (págs. 237-238). Madrid: Trotta.

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Acerca del autor

Adriana Betancourt

1 comentario

  • Una sociedad que permite y tolera la discriminación es una sociedad enferma, lo que trae aparejado como consecuencia que las personas se vean privadas de ejercer libremente ese potencial que la comunidad se está perdiendo.
    Muy buen artículo.

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