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Feminismo disidente: Arte para me-arte

Feminismo disidente: Arte para me-arte - Política

Muchas veces hemos escuchado la manida frase “El arte moderno/contemporáneo es basura.”, creo que es aconsejable y sano no juzgar las cosas solo desde tu propio prisma, intentando ver más allá, la objetividad en la subjetividad, pero he de decir que, en este caso, no puedo estar más de acuerdo con la lapidaria frase.

Este tipo de arte no es mi medio, ni mucho menos, yo soy más de arte por la palabra escrita, así que he hecho labor de documentación. Venecia se convierte en sede del arte en su 58ª Bienal de Arte, siendo una suerte de “Olimpiadas del Arte”, en las que España tiene un pabellón con la denominación de «Perforado por Itziar Okariz y Sergio Prego». Hasta ahí, la cosa no parece demasiado fuera de lugar, pero todo empieza a ponerse peligrosamente rocambolesco cuando, según varios diarios de tirada nacional, se han destinado 400.000 € de dinero público a un señor que llena un pabellón vacío con “estatuas” hinchables de color rosa y dibujos “siliconados” de órganos sexuales y plantas y una señora que proyecta sus performances en las pantallas, en ellas hace actividades tan artísticas como respirar hondo haciendo yoga, hablar con objetos inanimados o mear de pie en espacios públicos. Eso sí, una vez al día, hace la muestra en vivo de su propuesta artística. Espero, sinceramente, que sea sobre la respiración y el yoga.

Entrar a valorar el arte supondría entrar a valorar algo muy subjetivo, si consideramos que el arte debe mover conciencias, impactar o suscitar emociones, hasta una hoja de otoño puede serlo. Si valoramos el arte como algo más formal, con determinadas técnicas y calidades, el análisis es dificilísimo. Comparar “El Triunfo de Baco” de Velázquez o la Capilla Sixtina con lo que se expone aquí, no solo está fuera de lugar, sino que es imposible. No obstante, vamos a rescatar la primera afirmación sobre el arte para continuar con el cuerpo del artículo.

«El Triunfo de Baco o Los Borrachos» de Diego Velázquez. Hoy día, el valor de este cuadro no se podría ni calcular. La cara del señor del sombrero lo dice todo.

El arte debe remover conciencias, esa es la máxima de las performances de Okariz y ese es el objetivo de su muestra “Mear en espacios públicos y privados.” Es decir, que realizar un acto insalubre, ordinario y que se fuma todo civismo es un acto de arte reivindicativo contra las normas establecidas y los clichés que nos oprimen a las mujeres. Por si fuera ya poco absurdo, a esta mujer se le paga con dinero público por grabarse meando en la vía pública, eso sí, orinando de pie para derrocar el yugo patriarcal y demostrar lo transgresora y feminista que es la puesta en escena.

Itziar Okariz argumenta su obra basándose en que la propia arquitectura oprime e impone a la mujer orinar entre paredes, protegida de la mirada pública, como si tuviera que avergonzarse, mientras que los hombres lo hacen de pie y colectivamente, como un rito de masculinidad que crea vínculos sociales y los reafirma como dominantes. Es de presuponer que para hilar todo esto se debe tener mucho tiempo libre para pensarlo, pero claro, si te subvencionan con 400.000 € en algo tienes que gastar el tiempo que no ocupas en chuparte 14 horas trabajando en hostelería, por poner un ejemplo. Ni la arquitectura oprime a nadie, ni hay ritos ancestrales en los baños públicos, es una simple cuestión de funcionalidad. Es más, muchos hombres huyen de los urinarios de pie y usan esa pieza de loza opresora considerada de nenazas. Lo de los sanitarios donde sentarnos a miccionar o descomer es un invento bastante reciente. En tiempo de Maricastaña tenían un agujero, ni siquiera una letrina, algo que aun se sigue usando, y donde ambos, hombres y mujeres se tenían que apañar como pudieran, en cuclillas o de pie, como cuando vas al campo y tienes la llamada ineludible de la naturaleza.

No desentonaría en cualquier peli de terror. Prefiero al opresor «Señor Roca»

Con la excusa de esa nueva ola de pseudoartistas alternativos que creen que todo vale, se dilapida dinero y se da visibilidad a la mediocridad y la ordinariez, a ese feminismo del absurdo, gobernado por el resentimiento, que es el reinante en esta época que nos ha tocado vivir, siempre al servicio del adoctrinamiento y la estandarización que convierte a la sociedad en algo maleable y adecuado a los intereses del partido de turno.

En fin, nada nuevo, matar el sentido común y el pensamiento crítico, diciéndonos a las mujeres cómo debemos vestir, lo que nos tiene que gustar y, visto lo visto, hasta cómo tenemos que mear. Y todo ello, por el módico precio de 400.000 €.

Más información:

https://elpais.com/cultura/2019/04/30/actualidad/1556653507_282426.html

https://www.lavanguardia.com/vida/20190430/461970403536/una-experiencia-dual-y-sin-estigmas-de-okariz-y-prego-protagonista-en-el-pabellon-de-espana-en-la-bienal-de-venecia.html

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Siru

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