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FROZEN II (Reseña y Crítica)



FROZEN II (Reseña y Crítica) - Literatura

Durante muchos años, Disney Studios evitó crear secuelas de gran presupuesto para películas animadas populares. Durante la década de 1990, nació una industria mediante la cual se hicieron seguimientos de videos directos a los hogares, pero el estudio consideró que estos eran «productos auxiliares» diseñados para satisfacer el deseo del consumidor y hacer unos pocos dólares. Las realidades modernas cambiaron esas políticas de larga data y una segunda entrega de la enormemente popular  franquicia de Frozen, se hizo inevitable. Así, Frozen II se convirtió en una de las secuelas animadas más esperadas de Disney.

Cuando se lanzó Frozen en 2013, su combinación de elementos clásicos y animación CGI de vanguardia la convirtieron en la segunda película animada de Pixar más popular de Disney de todos los tiempos. Para la secuela, se tomó la decisión de seguir con los elementos que hicieron a Frozen tan popular: temas de hermandad y familia, toques de romance y comedia, elementos de fantasía y aventura y (lo más importante) números musicales. El equipo de compositores Kristen Anderson-Lopez y Robert Lopez (Marido y mujer) y el compositor Christophe Beck fueron vueltos a contratar para que crearan una banda sonora que imitaba, pero que no repetía la de Frozen. El resultado son ocho nuevas canciones, siete de las cuales recuerdan las canciones de Menken / Ashman de finales de los 80, principios de los 90, y una octava («Perdidos en el bosque») que sospechosamente es similar a un tema de REO Speedwagon.

La mayor dificultad que enfrentaron la escritora y directora Jennifer Lee y el codirector Chris Buck fue contar una historia nueva e interesante sin depender de los elementos ya utilizados en Frozen. Mientras la primera película fue inspirada por «La reina de la nieve», de Hans Christen Andersen, Frozen II parece extraer al menos parte de su inspiración (tanto en términos de diseño de personajes como en elementos de la trama) del trabajo de Hayao Miyazaki. Esto no es sorprendente, ya que muchos de los animadores de Disney han admitido tener admiración por la producción del Studio Ghibli.

 

Frozen II se desarrolla en el cómodo terreno establecido por el final de Frozen. La reina Elsa (Idina Menzel), después de haber dominado sus habilidades mágicas, gobierna sobre la pacífica y próspera ciudad de Arendelle. Su hermana, la princesa Anna (Kristen Bell), le brinda consejos y apoyo, como corresponde a la querida hermana menor de un gobernante. El novio de Anna, el cortador de hielo Kristoff (Jonathan Groff), ha decidido pedirle a su novia real su mano en matrimonio, pero cada vez que intenta decírselo, termina arruinando todo. Finalmente, el muñeco de nieve Olaf (Josh Gad), ahora inmune al derretimiento (debido a su «perma-frost»), le proporciona relajados momentos de comicidad. Sin embargo, aunque todo parece estar bien, Arendelle ha sido amenazada por las fuerzas de un misterioso bosque encantado. Acompañada de su hermana y amigos, Elsa debe penetrar la niebla que rodea el bosque, dominar las fuerzas del aire, el agua, el fuego y la tierra, y descubrir el oscuro secreto que amenaza su reino.

Visualmente, Frozen II cuenta con las mejores imágenes que un lanzamiento animado de Disney generado por computadora pueda tener. Estas impresionantes imágenes se representan con tonos vibrantes y una impecable animación. Un problema con muchas de las películas animadas de hoy es que, al menos en lo que respecta a los elementos visuales, parece haberse alcanzado una meseta. Lo que una vez fue alucinante se ha convertido en rutina. Pero Frozen II tiene una claridad y pureza de apariencia que levanta la vara, aunque solo sea un poco.

Musicalmente, el nuevo material, que sin duda será comercializado de punta a punta por Disney, está en línea con el de Frozen: melodías atractivas que, aunque no parecen ser sobresalientes ahora, podrían hacerse populares a través de la saturación de la cultura pop. Si bien la banda sonora de Frozen II está muy por debajo del trabajo más reciente de Disney (Moana), es lo suficientemente bueno como para lograr la aceptación de su público.

Aunque la película presenta varios personajes nuevos, incluidos los doblados ​​por Sterling K. Brown, Evan Rachel Wood, Ciaran Hinds y Alfred Molina, es el cuarteto de la primera película al que a la mayoría de los espectadores les importará y a cada uno de los actores que ponen su voz. Todos vuelven sin problemas a sus roles, casi como si no hubiera pasado ni un día. Sin embargo, aunque las voces de los personajes pueden haber quedado congeladas en el tiempo, lo mismo no sucede para aquellos que se enamoraron de Frozen durante su lanzamiento en los cines y la posterior oferta de videos caseros. Para los niños, seis años es mucho tiempo y una pregunta abierta es si el paso del tiempo disminuirá la magia de esta franquicia. (En relación a esto, uno de los temas de la película es el cambio que conlleva crecer).

En síntesis, Frozen II es una digna secuela con mucho corazón, acción y música en  sus 103 minutos para entretener a los espectadores pequeños y mayores por igual. Merece ser tenida en alta estima como su predecesora y, con suerte, abrirá este mundo a un nuevo grupo de jóvenes mientras satisface las demandas de los seguidores más devotos de la película original.

Olaf

 

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