Sociedad

Gestación Subrogada: La Verdad Oculta Tras Un Eufemismo

Gestación Subrogada: La Verdad Oculta Tras Un Eufemismo - Sociedad

Viendo lo que las noticias de estos últimos días acontecen, no he podido resistirme a hacer una crítica ante esta tendencia que por desgracia se normaliza cada día más. La falacia ad misericordiam que hay detrás del concepto «gestación subrogada» es lo que más me preocupa como mujer. 

Una mujer no es una vasija para gente adinerada. No se puede permitir la mercantilización de un vientre y de un bebé. No hay altruismo en ello, sino abuso ante la necesidad y la precariedad. Atenta claramente contra los DDHH y es compraventa de bebés y explotación sexual de la mujer, a la que se tiene como incubadora. Por suerte, en España este proceso no es legal (y espero que nunca lo sea). Es esclavitud encubierta, ya que se cosifica a la mujer y las agencias relacionan consumismo con la maternidad, ergo aumentan la necesidad de consumo para retroalimentarse.

Veo testimonios de gente que lo justifica como una técnica de reproducción asistida para aquellas parejas que no pueden tener hijos, pero no es así. Hay muchas alternativas al vientre de alquiler y todas suficientemente eficaces. Y si no nos convence, siempre está la adopción.

El problema radica en el momento en el que se da la opción de poder tener hijos a la carta. Veo una irresponsabilidad enorme implicar a pobres criaturas inocentes de manera caprichosa y si en vez de adoptar prefieres un vientre de alquiler para que el bebé tenga los ojos de papá, quizás hay gente demasiado infantil para tener un hijo.

Tal vez el problema está en que pensamos que las familias necesitan lazos de sangre, cuando los lazos emocionales son más importantes.

Y lo digo una vez más: defender la gestación subrogada es defender la mercantilización del cuerpo humano.

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Acerca del autor

RaquelS

1 comentario

  • La novela de Margaret Atwood, El cuento de la criada, que describe un mundo donde las mujeres son reducidas a vasijas para la procreación, se plantea en un contexto de sometimiento en una tiranía machista. En la realidad, hoy, podemos ver algo parecido pero en el contexto del neoliberalismo. Un contexto donde todo se vende y donde puedes comprarlo todo si tienes el suficiente dinero.
    (…)
    Una vez más se trata de quién puede pagar por ello (países que compran su «derecho» a contaminar más, por ejemplo). Desde otro lado, se apela no a la capacidad económica de los compradores sino a su derecho a la maternidad/paternidad: por qué negar a alguien satisfacer el deseo de un hijo si el avance de la ciencia lo permite. La respuesta a esto último está intrínsecamente ligada con lo anterior: si todas las personas pudieran pagar una maternidad subrogada nadie necesitaría vendérsela –puesto que no necesitarían el dinero–.

    Quizás lo que ocurre es que hay que salir del esquema mental del neoliberalismo y admitir que no todo se puede comprar. Y que hay que soportar la frustración, tal vez, de que no puedas tener hijos, porque eres un hombre, o por un problema físico, qué se va a hacer.

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