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Casi tan malas como las KKK, que aún siguen haciendo de las suyas, estas tres “GGG”,  que significan Génova, Galicia, Gobiernos, son  una simple muestra de que estos últimos se parecen mucho en todas partes, porque los políticos gobernantes no varían casi de un lugar a otro en Occidente.

Lo de Occidente no es gratuito, vemos con asombro, pero con respeto, como en Corea del  Sur o Japón, un ministro renuncia cuando ocurre alguna tragedia en la cartera que conduce, lo que será muy difícil que pase por estos lares.

En Génova se cayó un puente e inmediatamente surgió la pregunta si alguna vez debió existir allí, tal como fue construido, tratando de desafiar a la física y gravedad, con recurrentes problemas desde su construcción, tanto que los citadinos de aquella ciudad lo llamaban el puente enfermo.

En Galicia (Vigo), organizaron un concierto al que asistieron básicamente jóvenes con derecho a disfrutar de un momento especial, más aún en vacaciones y el lugar escogido para hacerlo fue una plataforma de madera, que afortunadamente no reunió el aforo que se esperaba de cinco mil personas, porque cedió y los que allí estaban fueron a dar al mar, pues el lugar escogido fue el puerto.

Lo insólito es que lo primero que hicieron los políticos  de ambos lugares y que forman parte de los gobiernos fue buscar culpables, sin asumir nunca, tan siquiera un mínimo de responsabilidad, bien por acción u omisión. Del otro lado aquellos que no están en el gobierno intentando sacar partido de la situación.

Los gobernantes, tanto en Génova como en Galicia acudieron al lugar, llegaron como estrellas a un espectáculo, dieron declaraciones, se lamentaron por las víctimas y expresaron que llegarían hasta el final para encontrar a los culpables, momento en cual se deslindan de toda responsabilidad y se fueron.

Las víctimas para ellos no tienen rostros, son un momento en su atareada agenda, pero el problema es que esos gobernantes tienen responsabilidad por acción o por omisión en estos hechos, aunque traten de trasladar la responsabilidad a otros, sea empresa privada o gobiernos anteriores.

Los gobiernos en particular y el Estado en general son los garantes de los derechos humanos establecidos en las constituciones, tales como el derecho a la vida, a la protección ciudadana, al desarrollo progresivo de la personalidad, solo por mencionar algunos de los que han sido violentados en estos dos casos.

Son derechos humanos porque es el Estado es el ente activo obligado a protegerlos sin posibilidad de evadirse y en el caso de Génova si la responsabilidad fuese de la empresa encargada del mantenimiento de la autopista porque no cumplieron con su labor, habrán cometido delitos penales y civiles, pero el Estado violación de derechos humanos por permitir que este ente privado no cumpliese con su responsabilidad  y dejar a los ciudadanos desprotegidos ante su negligencia por falta de vigilancia.

En el caso de Galicia es exactamente lo mismo, no importa si es la administración del puerto o la alcaldía la que no cumplió con su deber y fue negligente en dar un permiso en un lugar no apto para ello, incluso si eso forma parte de un problema que viene desde hace muchos años, de administraciones anteriores, nada de eso los libra a  los gobernantes de su responsabilidad de garantizar los derechos humanos de los ciudadanos, al estar investidos como funcionarios públicos con la obligación de protegerlos y deben pagar por ello, sin posibilidad de evasión.

Los gobernantes de turno en Occidente siempre tratan de huir hacia delante y evadir sus responsabilidades trasladándolas a otros, aunque los impuestos que obtienen, la prebendas y el poder no les molestan para nada y jamás los desprecian o evaden. En ambos casos ellos son los responsables de la violación de Derechos Humanos de cientos de personas que simplemente confiaron en que el Estado estaba cumpliendo con sus funciones.

Cientos de personas heridas, muertas y que han quedado sin viviendas en el caso de Génova y los políticos gobernantes se preocupan en buscar culpables por doquier, a fin de cuenta esos no eran familia de ellos, habría que ver como cambia la situación si como decía Albert Camus en La Peste, en medio de tanto dolor y angustia, se pusieran unas tres caras que fuesen muy cercanas o ellos y de seguro cambiaba su visión de la situación y la perspectiva de estas tragedias y quisieran que los responsables pagasen por sus negligencias.

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Normandia

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