Deporte

Goles como atentados



Goles como atentados - Deporte

Hay goles que nos dejan una marca. Una marca imborrable. Una conexión afectiva, más que afectiva, emocional. Esos goles que son comparables con atentados terroristas de alto calibre. Difícilmente logremos olvidar qué estábamos haciendo el 11 de septiembre de 2001. Personalmente había comenzado la universidad, debía cursar de ocho cero cinco hasta las trece y cuarto, de lunes a viernes. Debo decir que ya me había acostumbrado a la gimnasia de la rutina. Sería un martes, o un miércoles como cualquier otro, quizás un jueves. Saldría del curso de análisis matemático, bajaría al baño, pasaría por la ventana de la cafetería, envidiaría a los pocos que estaban desayunando y volvería a la clase de álgebra y geometría. Sin embargo, nada de eso pasó, o sí, algo similar sucedió, aunque parcialmente, sucedió. Quiero decir, salí del aula luego de aprender los limites infinitos, bajé la escalera y antes de llegar al baño me detuve en la ventana del bar. No era el único, éramos un puñado de veinte, cuarenta o setenta estudiantes, cada vez éramos más. No podíamos despegar la mirada del televisor veinte pulgadas negro que amenazaba con miedo desde lo alto. Los aviones estrellándose contra las torres se repetían una y otra vez.
Hay goles que dejan una sensación similar. Hay goles que recordaremos por siempre qué estábamos haciendo en aquel momento. Goles que nos unen emocionalmente al momento personal que estábamos atravesando en ese momento. Un lugar, una novia, una anécdota, una mirada, una caricia. Personalmente recuerdo dos con especial cariño. El gol de bolea de Zinedine Zidane al Leverkusen y el gol de Messi al Getafe, un Messi niño, casi bebé.
La final de la Liga de Campeones del año 2002 se jugó en el Hampden Park de Glasgow, en Escocia. Se enfrentaban el Real Madrid contra en Bayern Leverkusen. El Real Madrid venía de dejar eliminado nada más ni nada menos que el Barcelona. Por su parte el Leverkusen dejó en el camino al Manchester United. Por nombrar algunos jugadores que dieron el presente en la final de aquel año podemos citar a Lucio, Michael Ballack, Oliver Neuville, Fernando Hierro, Roberto Carlos, Luis Figo, Zinedine Zidane y Raul. Personalmente me encontraba nuevamente estudiando para rendir un parcial de la facultad. Recuerdo una mesa grande llena de apuntes y restos de comida. Un metro más atrás el televisor transmitiendo la final. Mi naturaleza humana deseaba que gane el Leverkusen, internamente sabía que era casi imposible, pero aun así tomé partido por el equipo Alemán, al menos hasta que el destello del artista dio su pintada final. La pelota cayó, como venida desde el cielo, me imagino la mano de Dios, llena de nube dejando caer el balón sobre el cuerpo de un Francés cada vez con menos pelos, pero cada vez con más calidad. Como un bailarín de ballet se dio media vuelta y la empalmó como acariciándola, de lleno, solo podía tener un destino ese tiro, el ángulo, ese amado ángulo que todos deseamos alcanzar. Honestamente imploré que el tiro terminara en las gradas, o peor aún, fuera del estadio. No tuve otra opción que rendirme ante semejante destreza, me relajé, disfruté de tan hermoso gol y me entregué entero al gozo que me produjo tal demostración de talento.
El otro gol que aún recuerdo fue el gol de Messi al Getafe. No digo que lo recuerdo particularmente, porque a decir verdad un partido entre semana entre el Barcelona y el Getafe no despertaba más interés que del fanático acérrimo. Lo que sí recuerdo es el contexto personal que me llevó a enterarme de la existencia de aquel gol. Un poco me pasó como durante el atentado al World Trade Center. De la misma manera, el hecho ya había ocurrido, pero yo lo ignoraba por completo. Nuevamente fue también la televisión que me devolvió la realidad servida en bandeja. Ésta vez, una realidad diametralmente opuesta, una realidad llena de gozo y placer. Recuerdo que por aquellos años se me había despertado curiosidad por el entrenamiento de boxeo recreativo. Volví a mi casa tarde, en bicicleta, al entrar al departamento que compartía con mis hermanos la televisión estaba encendida. Pasé rápido por en frente de la tele y al pasar, de costado vi un Messi de miniatura dejando atrás remeras verde agua. Cuando puede verlo con mayor tranquilidad observé un Messi de Play Station. Escuché comparaciones con el gol del siglo de Maradona en el 86. En este caso no fue un bailarín de ballet, sino que fue más bien un ladrón de carteras. En primer lugar, estaba el ladrón de carteras acorralado contra la raya del lateral, un simple toque hacia adentro del campo de juego, luego un caño apoyado de esa zurdita maravillosa, ya habían quedado dos soldados verdes en el camino, verdes pero rojos de vergüenza. Luego el momento de la velocidad, el terreno de frente, el ladrón de carteras corrió como perseguido por un auto de policía, ni el viento lograba alcanzarlo. Llegando a la media luna, los policías se tropezaban con sus propios cordones, luego Lionel, en una décima de segundo debía decidir si terminar semejante jugada con un remate o si mejor aún le ponía la frutilla ese postre que dejaría empachada a toda la humanidad futbolera. Agradezco desde lo más profundo de mi ser que la decisión final fue la de eludir al arquero, con el arco a su completa disposición no había manera que los defensores logren evitar lo inevitable. La pelota se abrazó a la red así como todos se abrazaron de un Messi nuevo, un Messi niño, un Messi promesa, un Messi que aun no conocía la gloria que le deparaba la etapa con Pep Guardiola, pero un Messi que ya escribía un capitulo de los grandes en la historia del futbol mundial.
Hay goles que, como los atentados, nos dejan una conexión emocional tan grande que es difícil sino imposible olvidarse de ellos. Podemos olvidarnos cómo comenzó la jugada, cómo se desarrolló y cómo terminó, pero lo que jamás podremos olvidar es la conexión emocional que nos une a ellos.

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

0.00 - 0 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

luka_kalu

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información