Política

Guaidó: ¿presidente Autoproclamado, O Presidente Legítimo?

Guaidó: ¿presidente Autoproclamado, O Presidente Legítimo? - Política

(El siguiente artículo se publicó en fecha 02 de Febrero del presente año en el blog «Caribe Libertario», razón por la cual remito a los lectores a entrar al mismo, leer y difundir. Agradecemos infinitamente a todos nuestros seguidores por el apoyo brindado.) 

 

En algunos medios de comunicación nacionales e internacionales, como CDN, Diario Libre, CNN y otros -por mencionar algunos ejemplos – se ha dado el caso que se refieren al Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Ing. Juan Guaidó Márquez, como “Autoproclamado Presidente” de dicha nación sudamericana y caribeña, calificativo que en la mayoría de los círculos jurídicos, políticos, socioculturales y económicos venezolanos (y algunos de otros países en América Latina y Europa) no ha caído bien y ha generado protestas y disgustos hacia dichos medios informativos.
Sin embargo, un análisis concienzudo y objetivo, a la luz de lo que establece la Constitución venezolana y en virtud de los hechos que derivaron en la asunción de este personaje a la Primera Magistratura interina de Venezuela, ayudarán a entender por qué hasta cierto punto, la tesis de la “autojuramentación” o la “autoproclamación” carecerían de todo sentido.
Como es bien sabido, en diciembre de 2015 la Mesa de Unidad Democrática, una agrupación de partidos con diversas tendencias ideológicas, obtuvo la mayoría calificada a la Asamblea Nacional en las elecciones legislativas de ese año, y desde entonces, con todos los escollos propios de las trabas impuestas por Nicolás Maduro y su corte autoritaria, dicho organismo ha contado a la fecha con cinco presidentes de las diversas fuerzas políticas que mantienen el control del Legislativo, y que es considerado a nivel mundial como el único Poder Gubernativo con legitimidad de origen. Luego de este evento, el 16 de julio de 2017, la misma MUD organizó un plebiscito donde cerca del 88% de los sufragantes estuvo de acuerdo con crear un Gobierno de Transición, y aproximadamente 24 días después, la Asamblea Nacional declaró el abandono del cargo por parte del – ya de por si- ex-presidente Maduro, procediendo posteriormente a la designación de un nuevo Tribunal Supremo de Justicia que, por circunstancias que se tratarán en un artículo futuro, está operando desde el exilio.
Sin embargo, 14 días después, el 30 de Julio del mismo año (2017), Nicolás Maduro y su gobierno decidieron la realización de un proceso electoral amañado para escoger una Asamblea Nacional Constituyente – presuntamente conformada para modificar la Constitución de ese país, pero que en realidad ejerce funciones de organismo suprapotentes – , que no solo no contó con respaldo ni reconocimiento internacional, sino que no contó con la presencia de la oposición política y además, estuvo hasta viciado en las cifras, según afirmó la empresa Smartmatic, con sede en Londres, que ofrece apoyo técnico al Consejo Nacional Electoral venezolano. Unos 10 meses después, y terminando de la manera más descarada con una nueva ronda de diálogos en Rep. Dominicana entre el entonces gobierno y la MUD (el cual se trató en el artículo “¿Diálogo o hechos concretos?” de fecha 02 de Diciembre de 2017, ver enlace aquí:https://caribelibertario.wordpress.com/2017/12/02/dialogo-o-hechos-concretos/), o más específicamente, el 20 de Mayo de 2018, Maduro, en contubernio con un CNE cuestionado, organizaron unos aún más cuestionables comicios en los que, como es lógico en todo gobierno autoritario, se postuló y ganó el “Presidente” con una cantidad de votos que no iban acorde con el registro electoral existente, y en medio de fuertes cuestionamientos a lo interno y a lo externo de Venezuela, juramentándose posteriormente ante la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente y sin cumplir con los rigores legales y constitucionales exigidos para ejercer el cargo.
Posteriormente, el 05 de Enero del presente año, se juramenta una nueva directiva de la Asamblea Nacional de Venezuela, encabezada por el Ing. Juan Guaidó Márquez, un joven de 35 años procedente del Estado Vargas y militante del socialdemócrata Voluntad Popular (liderado por el aún preso político domiciliario Leopóldo López), quien desde ese día tildó a Maduro como “tirano” y “usurpador”. Cinco días después, y siempre en violación a la Constitución, Nicolás Maduro se “juramenta” ante un Tribunal Supremo de Justicia fáctico que solo responde a los intereses gubernamentales, y que ha sido declarado fuera de ley por la misma Asamblea Nacional (organismo que, en un “toma y dame”, había sido declarada inconstitucionalmente “en desacato” por ese mismo TSJ); dicho acto fue desconocido por la gran mayoría de los países a nivel global, quienes comenzaron a ver a Guaidó como Presidente provisional de Venezuela en atención al Art. 233 de la Constitución del país sudamericano, que establece el orden de la sucesión presidencial, así como los artículos 333 y 350 de la misma Carta Magna, que son los que dan base legal al mecanismo de los “Cabildos Abiertos” o asambleas ciudadanas presididas por Guaidó (para más información, ver los artículos mencionados aquí: https://www.oas.org/dil/esp/constitucion_venezuela.pdf).
Finalmente, el 23 de Enero del presente año, fecha histórica para los venezolanos, y en medio de un Cabildo Abierto, el Presidente de la Asamblea Nacional juró solemnemente asumir todas las competencias del Poder Ejecutivo, o lo que es lo mismo: juró como Presidente Interino (o Encargado) de Venezuela, siendo reconocido de inmediato por la mayor parte de la comunidad internacional. Sin embargo, desde ese día hasta la fecha, diversos medios de comunicación indican que es el “Autoproclamado Presidente”, mientras que otros medios lo reconocen en su calidad de Jefe Interino del Estado y del Gobierno venezolano, lo que, como ya se había indicado, ha causado confusiones en algunos, e indignación en otros.
¿Juan Guaidó se auto-juramentó, se autoproclamó o simplemente asumió las competencias que constitucionalmente le tocaban?
La respuesta podemos encontrarla interpretando los artículos mencionados precedentemente: al existir una vacante absoluta del cargo presidencial (pues la misma, como se dijo al comienzo de este texto, fue declarada por la AN en agosto de 2017), le correspondía por lógica asumir funciones al presidente del Parlamento, por una cuestión sencilla: al ser este organismo electo por el pueblo, quien lo presidiera tendría la legitimidad de origen para ejercer no solo las competencias legislativas, sino también las ejecutivas en caso de la ausencia de quien ejerciera estas últimas prerrogativas. Y los artículos que originan la legitimidad constitucional otorgan a los ciudadanos el derecho no solo de hacer cumplir, respetar y proteger la Constitución ante cualquier hecho que atente contra la estabilidad institucional. En ese sentido, los Cabildos Abiertos serían el mecanismo ciudadano legal para preservar un orden que está amenazado de ser destruido, y Juan Guaidó, al ser diputado electo, tendría legitimidad de origen por el voto popular para ejercer la Presidencia interina hasta la convocatoria a nuevas elecciones. Esto es: Juan Guaidó es el Presidente Legal y Legítimo de Venezuela, bajo mandato constitucional.
Sin embargo, quienes sustentan la tesis de que Guaidó “se autoproclamó” lo hacen basados en la forma en como juró asumir las competencias del Poder Ejecutivo; cabe destacar, sin embargo, que el método utilizado por Guaidó es el mismo utilizado por los presidentes de los órganos legislativos en los sistemas de democracia representativa (como Estados Unidos) y en las mismas monarquías parlamentarias (como Reino Unido y España, solo por mencionar algunos ejemplos), donde los presidentes de gobierno hacen un juramento “in solitario” ante el Parlamento o ante el monarca – como en el caso español -. Incluso en Rusia, los presidentes juran “in solitario” ante el Parlamento y el gabinete, sin que ningún funcionario les tome dicha palabra, pues se entiende que, como representantes de la ciudadanía, están hábiles para tomar dicho juramento con la seriedad y solemnidad que dichos actos demandan. En ese sentido, la juramentación de Juan Guaidó cumple con los requisitos para ser considerada acorde con las leyes venezolanas y la tradición republicana clásica, y por lo tanto, lo convertiría automática y legítimamente, en Presidente Constitucional Interino (o Encargado) de Venezuela.
En conclusión, la afirmación de que es un “Presidente Autoproclamado” carece de toda lógica, y podría considerarse un exceso o incluso una manipulación bastante ofensiva de la realidad, y por lo tanto, desde “Caribe Libertario”, conmina a todos los medios de comunicación a examinar todo cuando ha acontecido, a asesorarse en materia legal y constitucional respecto a estos temas, y a referirse al Ing. Juan Guaidó como lo que constitucionalmente es; como Presidente Interino del país sudamericano.
Espero, a titulo personal, que esta pequeña semblanza y explicación sirvan no solo para aclarar el panorama de Venezuela, sino también, para fomentar una sociedad con pensamiento crítico y analítico, y en el proceso, en la consecución de un mundo verdaderamente Libre, Próspero y Feliz.

 

El Criollo Libertario
@LibertCriollo89

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