Medio Ambiente

Guía completa para ahorrar energía a tu bolsillo y a tu planeta

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Si eres de los que cada vez que llegan tus facturas de luz y de gas se pone a temblar, te gustará leer esta completa serie de consejos para ahorrarte una buena parte. Si, por otro lado, te preocupa la salud de tu planeta, verás que no es muy complicado realizar un consumo más responsable. Puede que tú puedas permitirte la factura, pero tu planeta no. Si lo quieres hacer porque te caen mal las eléctricas o las petroleras, enhorabuena, aquí tienes tu oportunidad para reducir sus beneficios. En cualquier caso, encuentra tu motivo y ponte a ahorrar energía. Tú ganas y tu sociedad también.

Sólo en tu hogar, más de un 10% de la energía que utilizas es desaprovechada. Además, probablemente uses un coche para moverte. Pues deberías saber que solamente alrededor de un 15% de la energía que contiene el combustible se transforma en energía cinética (movimiento) en el motor. El resto se desperdicia. Y eso no cuenta con el rozamiento que tiene con el aire, inevitable, sí, pero que podría ser más eficiente como veremos más adelante con acciones sencillas.

Aquí tenéis el recopilatorio completito de consejos para que cualquiera de nosotros ahorre energía en nuestro día a día. Por favor, si conocéis más, no dudéis en comentar para editar el post y que más gente pueda ahorrar más energía en tu vida diaria con costes muy bajos:

Ahorrar energía en tu hogar

Calefacción

  • Tu casa no tiene por qué estar a 24 grados todo el año. Utiliza una temperatura lo más baja posible con la que te sientas cómodo. No pasa nada por ponerse un jersey y unas zapatillas en casa. Cuanto más cercana sea la temperatura de tu casa respecto a la de fuera, más ahorrarás, y con mucha diferencia.
  • Deja las cortinas y persianas abiertas durante el día. ¡Deja que el sol haga el trabajo!
  • Cuanta más parte del suelo esté cubierta con moqueta o alfombras mejor. Ayudan a aislar tu casa y que la pérdida de calor se reduzca.
  • Baja la temperatura del termostato cada vez que salgas de casa.
  • Intenta ventilar la casa menos frecuentemente que en los meses de más calor y, cuando lo hagas, baja la temperatura del termostato al máximo.
  • Si te lo puedes permitir, y vas a cambiar de ventanas, ponlas lo más aislantes posible (puede que hasta te convenga cambiarlas, pero eso cuesta dinero y estoy evitando grandes costes de instalación). Tendrás un retorno a tu inversión muy rápido. En Madrid, por ejemplo, el 28% de la energía para la calefacción se pierde por las rendijas de las ventanas.
  • A no ser que de verdad sólo vayas a calentar una habitación en un momento puntual, evita calentar con calentadores portátiles. Son mucho menos eficientes que los radiadores convencionales si van a calentar toda la casa.

Refrigeración

  • En primer lugar, piensa bien si necesitas realmente aire acondicionado. Si resides en una de esas zonas con 20 días de calor al año, puede que lo mejor sea sencillamente prescindir de él. Y así sí que ahorras. Un ventilador puede ayudarte en esos días y consume muchísimo menos, además de ser más barato.
  • Además, igual que con la calefacción, tu casa no tiene por qué estar a 20 grados en verano. Sube el aire acondicionado a la temperatura máxima con la que te sientas bien.
  • Un ventilador hará muy poco por ti cuando no estés en casa. Apágalo. Tanto el de techo como el portátil.
  • Bloquea el sol con las persianas durante el día. Si tienes un jardín o una terraza, poner plantas altas que cubran la mayor superficie posible bajará tu gasto en energía. Lo mismo con el techo si puedes plantar en tu azotea.
  • Si estás usando aire acondicionado, cierra todas las ventanas.
  • Si vas a estar la mayor parte del día en una habitación con el aire acondicionado, cierra las puertas. Enfriará mucho más rápido y ahorrarás energía.
  • La pintura blanca y las cortinas blancas ayudan. Ten estas cosas en cuenta cuando vayas a reformar tu casa, porque su coste es muy parecido y el ahorro es significativo.

Luz

  • Instala iluminación lo más eficiente posible. La iluminación LED ha mejorado muchísimo en los últimos años y ya se consiguen tonos mucho más calurosos. Son un poco más caras pero duran muchísimo más. Con seguridad, a largo plazo estás ahorrando instalando iluminación LED. Una “bombilla” LED consume además menos que incluso las de bajo consumo, hasta un 35% menos. Además no tienen elementos tóxicos como sí suelen tener las bombillas de bajo consumo.
  • Apaga la luz cuando no estés, obviamente.
  • Utiliza la cantidad de luz adecuada en cada ocasión. ¿Estás viendo la televisión? Quizás es suficiente con una lámpara. ¿Estás leyendo? Puede que los apliques de atrás sean suficientes.
  • Intenta que las lámparas estén en las esquinas para que la luz sea reflejada por dos paredes.
  • Los colores claros en paredes y mobiliario hace que la luz se refleje más y se aproveche mejor.
  • Podrías poner un temporizador en los baños si sueles dejarte la luz encendida.

Electrodomésticos

  • Asegúrate de que tu nevera cierra bien por toda la junta.
  • Tu nevera está bien a 4-5º la mayoría de las veces. Cuanto más lo bajes más consumirá.
  • Cuanto más llena esté tu nevera menos consumirá.
  • Abre y cierra la nevera para coger lo que necesites lo más rápido posible. Pierde temperatura muy rápido.
  • Lo mismo de arriba para el horno. No lo abras si no vas a sacar la comida ya. Pierde el calor muy rápido también.
  • Apaga el horno o el fuego un poquito antes de acabar. Ambos están ya calientes y puedes aprovechar ese calor para acabar de cocinar sin gastar más.
  • El microondas consume mucho menos que la cocina. Utilízalo cuando vayas a calentar. Para los que tengáis miedo a utilizar el microondas, no creo que os vaya a convencer, pero no existe ningún estudio aceptado que pruebe que calentar con el microondas sea malo para la salud. Y ayuda mucho a ahorrar energía.
  • Lava con agua fría cuando sea posible. Verás que, salvo para suciedad muy incrustada, la mayoría de las veces funciona perfectamente. Ponte guantes si tienes frío.
  • Apaga la campana justo cuando acabes de cocinar.

Ahorrar energía en transporte

Coche

  • No utilices el coche. Piensa antes si tienes otra alternativa, ya que esta es uno de las claves para ahorrar energía. Seguramente la hay y mucho más barata y eficiente. Una bicicleta puede convertir tu viaje por el tráfico en un paseo divertido, sano, barato y eficiente.
  • Si utilizas el coche: No vayas demasiado rápido. El consumo de energía rápidamente con la velocidad (aunque depende de otros factores, como la marcha que lleves, el punto de par máximo, etc.). 100 km/h es una buena velocidad si tu coche va cómodo en esas revoluciones. Es decir, no ahogado a 1000 rpm, pero tampoco hace falta que vaya a 3000.
  • Intenta no llevas el coche muy revolucionado. Cambia rápido.
  • Evita los acelerones. Cuanto más constante sea tu velocidad, menos consumirás.
  • Aprovecha las bajadas para poner el freno de motor y ahorrar energía mientras avanzas. No lo pongas al ralentí, consume más y es peligroso.

Transporte público

  • Utilízalo. No muerde. Puedes trabajar en un trayecto de autobús entre ciudades, leer un libro en el metro, quizás hasta conocer a alguien. Y es tremendamente más barato y eficiente que utilizar tu vehículo en casi todas las distancias.
  • Utiliza bicicletas públicas donde las haya. Suele ser muy barato, no contamina (o muy poco, si son eléctricas), te saltas las caravanas y encima las puedes dejar cuando llegues a tu destino, de forma que no tienes que estar pendiente de ellas.

Ahorrar energía en tus productos

  • Es mejor y más barato comer vegetales, especialmente verduras y cereales. Además, aunque sólo tiene una relación tangencial con el consumo de energía, los animales de granja son grandes fuentes de metano y de CO2 y también son contaminantes para el medio ambiente. Tampoco tienes por qué hacerte vegetariano desde hoy si no es lo tuyo. Sencillamente piensa en incorporar más productos de origen vegetal a tu dieta.
  • En general, los productos de larga duración, aunque pueden ser más caros en un primer momento, te ayudan a ahorrar. Ten en cuenta que cada vez que se fabrica o recicla algo, se utiliza energía para repetir el ciclo. Por ejemplo, es mejor comprar ropa más duradera, aunque sea un poco más cara. Cuando compras productos de muy baja calidad, se desgastan antes y pierdes dinero a largo plazo. Esto aplica a casi todo, como ropa, electrónica, etc. Lo barato acaba saliendo caro. A ti y al planeta.
  • Reutiliza: Aprovecha la misma bolsa para ir al supermercado las veces que puedas. Utiliza una botella de agua de cristal para rellenarla, en lugar de comprar mucha agua. Evita los productos de usar y tirar.
  • En muchas ocasiones te pueden valer productos de segunda mano. Dale una pensada. Bájate aplicaciones o mira en internet en portales como Wallapop o Vibbo. Hay muchas más. Nuevamente, ahorras tú y ahorras consumo energético al planeta.
  • Cuando vayas a tirar algo, recicla. Aunque también consume energía, es generalmente mucho más eficiente que producir una materia prima desde cero.


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Acerca del autor

Francisco García

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