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Haarp - Medio Ambiente

Durante décadas uno de los objetivos favoritos de los entusiastas de las teorías de la conspiración ha sido HAARP (High Frequency Active Auroral Research Program), palabra que traducida al castellano significa, Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia, se trata de un proyecto operado desde una instalación situada en Gakona, en el Distrito de Chitina, en el centro del Valle Copper, Alaska, un pequeño y alejo poblado de apenas 220 habitantes, rodeado por montañas y por el famoso río Copper y lugar perfecto para desarrollar esta arma de guerra militar que es la más poderosa jamas construida.

HAARP forma parte de un proyecto militar secreto llevado a cabo por el Departamento de Defensa de EEUU, entre la U.S. Navy y la USAF, junto a la Universidad de Alaska Fairbanks y la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa, más conocida por su acrónimo DARPA, con sede en Arlington, responsable del desarrollo de nuevas tecnologías para uso militar.

Esté proyecto militar lleva ya más de cincuenta años de programas intensos que se llevan ejecutando con el objetivo de controlar tanto el clima como la mente de las personas. 

Los experimentos llevados a cabo en ese lugar, tienen la función de alterar localmente la capa de la alta atmósfera a través de sus 180 antenas, las cuales funcionan en conjunto, como si se tratase de una sola y enorme antena, y cuando se activan estás antenas emiten ondas de alta frecuencia hacía la ionosfera, ondas capaces de producir cantidades muy altas de energía en cualquier parte de la Tierra, por medio de “haces de láser”, estimulando la ionosfera y creando ondas capaces de recorrer grandes distancias a través de la atmósfera inferior e incluso pueden penetrar en la tierra.

También pueden enfocar el láser hacía un determinado lugar a voluntad. Esto se produce, gracias al efecto espejo que se provoca cuando los “haces de luces” chocan con los diferentes satélites que se encuentran en ese lugar de la atmósfera. Es así cómo se puede dirigir el rayo hacía cualquier lugar concreto del planeta, así como pueden destruir misiles y aviones.

Funciona exactamente igual que el Rayo de la Muerte, del gran ingeniero serbio Nikola Tesla. Creo un sistema de transmisión de energía de forma inalámbrica con el objetivo de poder transmitir ondas electromagnéticas que quedaran reflejadas en la capa alta de la atmósfera y así alcanzar grandes distancias. Su Rayo de la Muerte, enviado a Siberia el 30 de junio de 1908, en concreto a la región de Tunguska, destruyo una gran extensión de terreno que quedo completamente calcinado. Esto lo hizo en su laboratorio en Colorado Springs, EEUU, donde cada vez que activaba su maquina, con este objetivo, se producían terremotos.

La versión oficial fue que un cometa o asteroide golpeó Tunguska, con tanta fuerza que libero 10-15 megatones de energía, pero lo cierto que al día de hoy, nadie ha descubierto ni un solo fragmento del cuerpo de impacto.

Siguiendo la teoría de la resonancia empleada por Tesla, un cambio  climatológico en un hemisferio desencadenaría otro cambio en el otro hemisferio, porque es a través de la resonancia, que son pequeñas señales activadoras, como se puede controlar gran cantidad de energía a voluntad.

Fue durante la II Guerra Mundial cuando se desarrolló el rayo de Tesla, se diseño y se construyo un sistema basado en el manejo del láser enfocado hacía un objetivo concreto y a partir de aquí nacieron diferentes proyectos secretos, como el Proyecto Argus, diseñada por el físico greco-estadounidense Nicholas Christofilos.

En abril de 1958 se creó la Task Force 88, una fuerza exclusivamente dedicada a preparar y ejecutar está operación. Los datos describen un proyecto descomunal: nueve buques de la armada estadounidense, un satélite –el Explorer 4– lanzado ex profeso para el experimento, una dotación de 4.500 efectivos entre militares y científicos civiles, y un presupuesto de nueve millones de dólares de 1958, cuando una familia media en aquel país ingresaba anualmente unos 5.000 dólares. Está operación forma parte del proyecto maestro llamado “Spacecast 2020”.

El científico estadounidense Gordon James Fraser MacDonald, asesor del presidente Lyndon Baines Johnson, reconoció que desde los años 50 el Pentágono esta estudiando tecnología destinada a la guerra geofísica, y en su libro “Between Two Ages” de Zbigniew Brzezinski, Consejero de Seguridad Nacional de 1977 a 1981 del presidente Jimmy Carter, escribió lo siguiente… “La tecnología pondrá a disposición de los lideres de las principales naciones, técnicas para llevar a cabo una guerra secreta. Las técnicas de modificación pueden emplearse para provocar largos periodos de sequía o de tormenta”.

Porque Haarp tiene la capacidad de calentar ciertas y concretas zonas hostiles del planeta, así genera las condiciones necesarias para producir sequías y de está manera combatir al enemigo. 

Esta guerra climática con el más potente calentador de la ionosfera del mundo existente es el causante del calentamiento global, un arma que es capaz de intensificar tormentas o de prolongar sequías sobre territorio enemigo para perjudicarlo sin que se de cuenta que está siendo atacado.

Hay precedentes de este tipo de tecnología con fines militares, por ejemplo en la Guerra de Vietnam en 1967 con el Proyecto Popeye, prolongando la estación del monzón bloqueando así las rutas de suministro enemigo. 

La activación de este sistema ocasiona que allá una gran electricidad flotando sobre la Tierra, una corriente eléctrica que es llamada el “Electrojet Aureal”, y uno de los principales objetivos del Haarp es de modular las corrientes del “Electrojet”, para así afectar a la intensidad y dirección de los vientos y al chorro de electrones.

Es mediante la alteración de esta corriente como se puede modificar las condiciones climatológicas de cualquier lugar. En 1958 el capitán Howard T. Orville, del Servicio Aéreo Naval y consejero principal de la Casa Blanca, confirmó que el Departamento de Defensa estaba investigando “métodos para manipular las cargas de la Tierra y el cielo con la intención de producir cambios en el clima”.

Esto se hacía, precisaba entonces Orville, por medio de un haz electrónico que ionizaría o desionizaría la atmósfera sobre una zona determinada, descripción que no debemos olvidar, por su relación con el actual proyecto HAARP.

Es así como los EEUU ofrece a sus combatientes en las guerras una amplia gama de posibles opciones para derrotar a los enemigos. Y está es la labor que sigue desarrollando Haarp en la actualidad. De echo, cuando la maquinaria se pone en funcionamiento lo hace con consecuencias ecológicas devastadoras, provocando huracanes, terremotos o activando a distancia los volcanes mediante el uso de armas electromagnéticas.

Haarp es el arma que causo el terremoto de Haiti en 2010, a trascendido que una situación de emergencia en Haiti, fue prevista en los cuarteles del comando sur de EEUU en Miami, justo un día antes que se produjera el terremoto, y también a trascendido que un día antes, se hicieron simulaciones en previsión de un posible huracán en Haiti porque, este país, no es considerado precisamente un lugar de terremotos.

La implicación de Haarp en la creación de terremotos se observa con detalle en la descripción que hizo el New York Times de un devastador terremoto sucedido en la ciudad industrial y minera de Tangshan, China, el 28 de julio de 1976, donde fallecieron más de 650.000 personas, y donde el 78% de los edificios industriales, el 93% de los edificios residenciales, el 80% de las estaciones de bombeo de agua y 14 líneas de alcantarillado fueron destruidas o gravemente dañadas. Las ondas sísmicas llegaron a alcanzar a construcciones que se encontraban a 140 km del epicentro.

El texto dice así… “Justo antes del primer terremoto a las 3.42 de la madrugada el cielo se ilumino como si fuera de día. Está luz mayoritariamente blanca y roja era visible a una distancia de hasta 200 millas, las hojas de muchos arboles se chamuscaron como patatas fritas, y los vegetales de los cultivos resultaron quemados por un lado, como si hubiera pasado una bola de fuego”.

Con sus cientos de millones de vatios de potencia, Haarp además de provocar una tremenda electrificación de la atmósfera, ya que las radiaciones emitidas se focalizan como una especie de acupuntura atmosférica, es también el mayor calefactor del mundo, porque actúa liberando enormes masas de electrones denominadas “las lluvias de electrones”, unas ondas microondas de alta intensidad que afectan a los seres vivos causando alteraciones en el ritmo cardíaco, perturbando el sueño, creando una sensación de vértigo y modificando el sistema nervioso.

Desde este punto de vista se puede decir que Haarp es la más sofisticada y peligrosa arma que existe.

Otra de sus funciones es la de al generar ozono y electrificar la atmósfera, impedir que los rayos solares traspasen la atmósfera para que puedan activarnos y sanarnos. Es más, la elevada energía ultravioleta que emite el Sol es transformada también en electricidad de la misma manera que lo hacen los paneles solares.

Otra de sus funciones es la creación de figuras o de imágenes electromagnéticas en el cielo, como dispositivo de control psicológico de masas, el llamado proyecto “Blue Beam”, y esté es el caso de la llamada Espiral de Noruega, que apareció el 9 de Diciembre de 2009 para simular como “trascendente” un aura alrededor del discurso del Nobel de EEUU, el Presidente Barack Obama de aceptación del premio en Oslo el día siguiente, 10 de noviembre.

El investigador Richard Hoagland señalaba igualmente que “justo en la cima de Tromso, donde la luz espiral apareció, es de alta tecnología noruega, pues procede de la granja de antenas de HAARP, concretamente de la instalación de EISCAT Ramfjordmoen, específicamente diseñada para emitir haces de microondas de alta energía en el espacio”.

Con este sistema activo al día de hoy en Alaska, también es posible interferir las comunicaciones con terceras personas e incluso tomar ventaja de alguna de estás corrientes para llevar dentro de ellas una red de comunicación. Y cuando durante un tormenta eléctrica estos haces de energía o lluvia de electrones tocan la tierra, afectan a las comunicaciones por cables telefónicos y eléctricos interrumpiendo en general los suministros eléctricos.

Es pues un proyecto que cumple diferentes objetivos, económico, militar, social, ecológico, científico, así como de control de la población mundial.

A través de la constante emisión de electricidad a la atmósfera este sistema refuerza la capa de ozono, pero aunque se nos dice que la capa de ozono es buena y necesaria, en realidad se trata de una barrera artificial que impide que la luz solar nos llegue ocasionando que vivamos en un constante efecto invernadero. Caldo de cultivo para que la elite lleve a cabo sus macabros experimentos. 

Este sistema también tiene la capacidad de transformar la elevada luz ultravioleta del Sol en microondas, que son los que realmente nos queman, los que causan los cánceres de piel, y los que envejecen las células… Es como si estuviéramos viviendo dentro de un enorme microondas en donde alguien eleva la temperatura o cambia los patrones a voluntad.

Es obvio que se están tomando demasiadas molestias para que los seres humanos no evolucionemos, no salgamos de la tercera dimensión en la que nos tiene sumido este sistema, para qué enfermamos y muramos. 

Pero ya no tienen nada qué hacer, puesto que a pesar de sus esfuerzos, los seres humanos estamos despertando y les estamos descubriendo. Sus planes de genocidio mundial no han dado los frutos deseados, así que ahora antes de que sea demasiado tarde solo les queda abandonar la Tierra y salvar sus miserables vidas.

 

 

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Corso

4 comentarios

  • Los medios alternativos, esos mismos que son calificados peyorativamente como conspiranoicos, lo vienen advirtiendo desde hace años y todos somos conscientes de ello; la población mundial está siendo manipulada.
    Vivimos inmersos en una continua injerencia psicológica a gran escala, en la que la población es conducida como un rebaño al matadero, y siempre bajo la susurrante e hipnótica mentira de los medios de comunicación y las paternales fábulas narcotizantes de la clase política dirigente.
    ¿Quién no ha mirado alguna vez a su alrededor y ha observado un mundo donde absolutamente nada hace lo que se supone que debería hacer? Siempre hay un factor esencial en toda historia que nos lleva a pensar si realmente las instituciones que controlan el mundo hacen aquello para lo que se supone han sido fundadas, o quizás están ahí solamente para hacer todo lo contrario.
    La verdad es que es un asunto controvertido que daría para mucha discusión.
    Excelente artículo.

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  • Es posible, sí, es posible, pero no lo creo, tu informe me parece poco riguroso. Es cierto que hay una élite secreta que anhela una humanidad aborregada y alienada, pero no creo que vaya por aquí la cosa. La cosa va por los teléfonos móviles (o celulares, como dirían muchos miembros de esta comunidad), basta observar a la multitud durante un breve paseo por una calle transitada, la mayoría van totalmente atontados. En cuanto a Tunguska, en mi opinión no tiene ningún misterio, en breve publicaré una noticia sobre ese incidente.

    • Lamento no hallas conectado con la esencia del artículo, pero te agradezco tu interés en él y los minutos que me has brindado.
      “El mago hizo un gesto y desapareció el hambre, hizo otro gesto y desapareció la injusticia, hizo otro gesto y se acabó la guerra. El político hizo un gesto y despareció el mago”.

      Un saludo

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