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Hablemos de: El asesinato de Javier Canchi



Hablemos de: El asesinato de Javier Canchi - Sociedad

Durante mis constantes búsquedas en internet, ávida de conocer distintos aspectos de la vida cotidiana, me topé con un caso bastante complejo y lamentable: la tortura y asesinato de Javier Canchi.

Se trataba de un jovencito de 17 años, estudiante de la escuela secundaria Antonio Diez. Mismo que mantenía una relación amorosa con una joven cuyo nombre es Marleni Tola Panta, prima de su ex pareja Delia. Este sería el motivo que dio origen al crimen que acabaría con la vida de Javier. Delia aseveraba que Javier le acosaba y que haría que lo mataran, sin embargo sus amenazas no fueron consideradas pues suponían que las mismas podrían ser sólo celos o berrinches juveniles.

El 29 de Octubre del 2016, Javier y Delia se encontraron, a propósito de unas notas de voz que el joven quería que ella borrara, se desconoce si entablaron una conversación más extensa además de aquello, pese a esto, Guery, el novio de 16 años de Delia contactó a un amigo, René, para que esa misma noche golpearan a un chico, más adelante se descubriría que René no sabía a quién iban a atacar, sólo que lo harían a pedido de Delia. A las 7:00 p.m., se encontraron los dos muchachos, la jovencita y un tercer joven de nombre Gustavo en el Puente de Olmedo. Estando allí. Delia contactó a Javier, con el propósito de «conversar» y lo hizo subir el cerro.

Javier se presentó en el lugar a las 9:00 p.m., y allí, detrás de arbustos y piedras se encontraban escondidos quienes se convertirían en sus asesinos, en sus declaraciones René expuso lo siguiente:
«Delia nos llamó, Guery y Gustavo corrieron a agarrarlo, y lo reconocí, y él me reconoció, era Javier un compañero de clases. Me vió y me dijo ‘René no me hagas esto’ mientras ellos le amarraban las manos»
Hurgando en las pertenencias de Javier, los jovencitos encontraron un recipiente con gasolina, cambiando drásticamente sus planes de ahorcarlo. Lo forzaron a beber la gasolina, y se la rociaron en el cuerpo, acto seguido, le prendieron fuego y huyeron del lugar, dejando a Javier ardiendo vivo entre las llamas. René aseveró no ayudar a Javier, aún cuando este le pidió que no le hiciera aquella atrocidad porque había sido amenazado por Gustavo. Agonizando, y gritando el muchacho fue encontrado por vecinos de la localidad quienes dieron parte a las autoridades, el joven fue trasladado al centro hospitalario donde fallecería. Los vecinos lo acompañaron y en una entrevista improvisada que se puede encontrar en YouTube, entre sollozos Javier declaraba quiénes lo habían atacado, balbuceando y llorando suplicaba que le echaran agua, y tal fue el límite del dolor de sentir todo su cuerpo arder con partes carbonizadas que pidió finalmente que lo mataran.

Durante el juicio, no hubo valoración a las pruebas presentadas, y Gustavo el principal acusado sólo fue condenado a 7 años de prisión. Una condena absurda para un delito tan cruel y salvaje como al que fue sometido Javier Canchi. Tras más de un año en que la familia de la víctima estuvo esperando justicia, justicia que fin de cuentas nunca llegó. Resta preguntarse ¿cuántos crímenes más quedarán impunes gracias a la corrupción?

 

 

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Mary Ann

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