Historia

Hanal Pixán: La Versión Maya Para Conmemorar A Los Muertos.

Hanal Pixán: La Versión Maya Para Conmemorar A Los Muertos. - Historia

Hanal Pixán, palabra de origen Maya y cuyo significado en español es “Comida de las Almas”, es el nombre que lleva la tradición para conmemorar a los difuntos en los Estados que comprenden la Península de Yucatán en México, sobre todo en las zonas rurales indígenas, donde la gran mayoría de sus pobladores son descendientes de esta maravillosa cultura. El día oficial de su celebración es el 2 de noviembre, pero con el paso de los años esto ha sufrido algunos cambios y la festividad ha pasado a celebrarse durante tres días, dando inicio el 31 de octubre, en el cual se conmemora a los niños difuntos (U Hanal Palal), el 1 de noviembre a los adultos (U Hanal Nucuch Uinicoob) y el 2 de noviembre es el día de todos los santos ( U Hanal Pixanoob). Y a todo eso hay que agregarle el Biix, una comida de despedida a las almas de los familiares y amigos que estuvieron haciendoles compañía durante todo el mes de noviembre. Esta comida se prepara normalmente el último día del mes de noviembre.

Pero antes de continuar con los detalles de los diferentes rituales y elementos que se utilizan para la  práctica de esta costumbre, voy a abrir un paréntesis para referirme a la palabra “Versión” que forma parte del título del artículo, y nada mejor para describirla que un párrafo escrito por Octavio Paz en su libro El Laberinto de la Soledad, donde dice que “El solitario mexicano ama las fiestas y las reuniones públicas. Todo es ocasión para reunirse. Cualquier pretexto es bueno para interrumpir la marcha del tiempo y celebrar con festejos y ceremonias, hombres y acontecimientos”.

Y como no, si somos los amos y señores del sincretismo religioso. Si retrocedemos varios siglos en el tiempo, los pueblos prehispánicos que habitaban lo que ahora es la República Mexicana eran diversos, cada uno con su propia visión espiritual y cosmológica, algunos tenían ciertas similitudes pero sus deidades tenían otro nombre y sus funciones variaban; y si a eso le sumamos que la evangelización por parte de los misioneros cristianos que llegaron durante la conquista no fue uniforme, al ser hasta cuatro congregaciones diferentes las que se dispersaron por todo el territorio, y con esto me refiero a Dominicos, Agustinos, Franciscanos y con el tiempo la llegada de los Jesuitas.

El trabajo principal de los misioneros fue el de proteger y evangelizar no a una sino a varias poblaciones o grupos étnicos concentrados en una misma extensión territorial. Para el segundo periodo de la época colonial, en el siglo XVII, queda prácticamente consumado su trabajo, sin embargo todo se fundió en una gama de diferentes manifestaciones culturales. De alguna forma tenían que reemplazar las costumbres paganas, por lo que resulto más fácil cristianizarlas; “Lo único que había de procurarse, escribe el padre Acosta, era que sus fiestas y regocijos se encaminen al honor de Dios y de los Santos” (La Conquista Espiritual de México: Robert Ricard).

Para los antiguos pueblos prehispánicos, el sacrificio, la muerte, es la sangre que reclama el cosmos para que la vida continué día a día, el objetivo era asegurar la continuidad de la creación, esto involucra a todos los hombres, el fin es colectivo; para el cristiano la salvación es individual, la muerte de cristo salva a cada hombre en particular, cada uno de nosotros somos nuestra propia salvación y redención.

Entonces “Versión” me refiero a una de las tantas formas de celebrar el día de muertos en todo el territorio mexicano, donde debido a las causas antes expuestas, cada estado, cada ciudad, cada pueblo parecen un país único y diferente, pero tejidos en la misma prenda. Y con esto quiero cerrar el paréntesis, utilizando la segunda parte del escrito de Octavio Paz  “El mexicano obstinadamente cerrado ante el mundo y sus semejantes ¿se abre ante la muerte? La adula, la festeja, la cultiva, se abraza a ella, definitivamente para siempre, pero no se entrega. Así pues las relaciones del mexicano con la muerte son intimas, más íntimas, acaso, que las de cualquier otro pueblo, pero desnudas de significación y provistas de erotismo. La muerte mexicana es estéril, no engendra como la de los pueblos prehispánicos y cristianos”.

 Hanal Pixán, palabras mayas y donde una se acentúa, ¿y porque no?, si esta costumbre tiene raíces en tradiciones católicas traídas por los evangelizadores de origen europeo. Al igual que las demás celebraciones de día de muertos en todo México, el ritual y significado tiene el mismo objetivo, montar un altar con elementos simbólicos para recordar y recibir a nuestros difuntos familiares o amigos más cercanos, cuyas almas tienen un permiso especial para venir a visitarnos. Se realizan misas, ya sea en el cementerio o en los hogares. La tradición de los antiguos mayas era la de enterrar a su difuntos en el terreno de su vivienda o bien debajo de la base de sus casas, donde al día de hoy en algunas localidades, los habitantes tienen colocados los huesos de sus antepasados debajo de su vivienda (choza ancestral).

¿Y de que se compone este altar?

El altar de día de muertos en todo el país contiene los mismos elementos simbólicos, lo que los hace diferentes es el platillo regional, los colores y ornamentos típicos de cada regíon.

Papel de china picado.- representa la unión entre la vida y la muerte.

El sahumerio.- los mayas por tradición, hacen uso de la goma del copal, muy apreciado por su agradable aroma (Xkanlol, que significa, olor a copal); este se utiliza en vez del incienso Se coloca una copa con goma de copal encendida en el altar, lo que significa el paso de la vida a la muerte y para alejar a los malos espiritus.

Plato con sal.- este se coloca para que el alma no se corrompa.

Cruz de cal en el piso.- representa los cuatro puntos cardinales.

Vaso con agua.- para apagar la sed de las almas y fortalecer su regreso.

Camino de flores a la puerta del altar.- para guiar el camino de las almas, tradicionalmente se utiliza la flor de cempasúchil, también conocida como flor de muertos..

Velas y veladoras.- ascensión del espíritu y símbolo de amor que guía a las almas.

El altar también contiene otros objetos como juguetes para los niños difuntos y cosas personales que pertenecieron en vida a los familiares muertos, y también se colocan sus fotografías.

En el caso de los mayas, la costumbre es colocar mantas de algodón en los altares, estas mantas están bordadas con adornos de flores de colores, un diseño característico de los huipiles, vestimenta tradicional de las mujeres. También se adorna cada uno de los niveles del altar con flores, dulces, velas de colores, platos de barro y jícaras, estas son las tradicionalmente utilizadas para beber agua, él atole o el pozol, las jícaras son recipientes obtenidos de la corteza del fruto del jícaro, cuyo árbol es muy común en la zona maya, la fruta es redonda como una toronja, este es cortado a la mitad, se escarba y se extrae la pulpa hasta que solamente quede el cascaron, el cual se pone a secar al sol hasta que quede duro. Hace apenas unos días visite la comunidad de Kankabdzonot en Quintana Roo, donde me ofrecieron de beber atole de maíz nuevo, y es que además del buen sabor, la experiencia fue única, y no solamente por el recipiente en sí, pero por todo el entorno, el momento y lugar preciso, en una casa tradicional maya, en una localidad maya, una bebida preparada en un fogón maya, con maíz recién cosechado en la parcela del dueño de la casa y la jícara. Pero bueno continuemos con el Hanal Pixán.

Otro elemento del altar y de los más simbólicos es el pan de muerto, el cual es utilizado en todas las regiones de México, y  que por tradición lo comen en todos los mexicanos de todas las clases sociales durante las fechas de día de muertos. Este se acompaña con una bebida la cual puede ser atole o chocolate caliente, así como con el platillo tradicional de cada región, o bien, el que fue el favorito del difunto en vida. En el caso de los pueblos y ciudades de la península de Yucatán, donde también se consume el pan de muerto, el platillo principal es el Mukbil Pollo o Pib, un tamal gigante del que hablare más adelante. El pan de muerto tiene una simetría redonda, en el centro de la parte superior tiene un relieve esférico de pan, como un bollo, que representa un cráneo y otros tres relieves que forman una cruz los cuales hacen referencia a los huesos. Dependiendo de la región del país, el pan puede estar espolvoreado de azúcar, esta costumbre se da mayormente en el centro y sur, en otras partes es plano adornado con ajonjolí y la harina es más oscura. También, dependiendo de la panadería,  este puede se puede vender simple o con relleno, ya sea de alguna pasta de chocolate, jamón y queso o solo queso.

 

Y ahora sí, el platillo tradicional maya, el Mukbil Pollo o Pib, cuyo significado es Mukbil que quiere decir enterrado y pollo, es decir, pollo enterrado, o Pib en idioma maya yucateco. Es un tamal gigante hecho de la masa nixtamalizada que se obtiene de los granos del maíz, el nixtamal o la acción de nixtamalizar es el proceso mediante el cual se  coacciona el grano del maíz con agua y cal viva, de este se obtiene una masa con la cual se elaboran las tortillas, masa para tamales, huaraches, tlacoyos, en fin, es la masa madre de toda garnacha mexicana.

IMAGEN
parque de San Sebasti‡n
Primera Feria del Mucbipollo.
foto. Adriana Carrillo Aleman

El mukbil pollo o pib, es un tamal que se prepara durante estas fechas en todos los hogares de Yucatán, Quintana Roo y Campeche, sin embargo en los pueblos mayas de la península, su elaboración es todo un ritual, es uno de los preparativos que da esencia a la celebración de día de muertos. Como mencione anteriormente, se prepara a partir de la masa de maíz revuelta con manteca, la cual se extiende en una mesa y se rellena con un guiso de cerdo, pollo y otros condimentos como el recado rojo; se le pone tomate y el xpelón, un frijol negro muy pequeño de la región. Una vez preparado el guiso este se esparce sobre la masa extendida y esta se cierra como una empanada encerrando todos los ingredientes hasta formar el tamal, el cual en crudo es envuelto en hojas de mata de plátano local.

Ahora, a preparar el horno para cocer este manjar. Comúnmente en las comunidades mayas, los habitantes utilizan el patio de su casa, y es que cada casa cuenta con un patio grande, ya que en ese mismo predio llegan a habitar todos los integrantes de la familia, los padres seden un pedazo del terreno para que ahí levanten su choza sus hijos con su familia y así sucesivamente. Y luego, en un espacio de terreno se escarba y se hace un hueco, (de acuerdo a la cantidad de pibs que se vayan a hornear), en el fondo como base se utilizan pencas deshiladas de henequén, desde luego que no en todas las poblaciones es usual su uso ya que no en toda la región se cultiva, en otras localidades utilizan otro tipo de hojas como las de la mata de plátano. Posteriormente se coloca leña, la cantidad también adecuada a la cantidad de tamales, se le prende con fuego y una vez que la leña se encuentra al rojo vivo se colocan piedras y encima de estas los pibs envueltos en hojas y se tapa nuevamente el hueco con tierra. Esta forma de hornear simboliza a un entierro.

La preparación del Mukbil pollo o pib, es una actividad en la que participan todos los miembros de la familia, desde los más pequeños hasta los adultos mayores, es todo un acontecimiento donde impera la armonía y la unión familiar. Los hombres van al monte a seleccionar la leña y las piedras, además de ser los encargados de preparar el horno.

Mientras tanto, las mujeres son las que se encargan de reunir todos los ingredientes y preparar el tan ansiado tamal; y cuando digo a reunir los ingredientes me refiero a toda la odisea, para ellas no es como para los citadinos ir al súper mercado  y comprar la carne y los ingredientes. Las aves y los cerdos con los que se obtiene la carne para el relleno son especialmente seleccionados del criadero que como costumbre tienen en su traspatio, lo que implica matarles, limpiarles y destazarlos con sus propias manos. El recado rojo o achiote, un condimento fundamental en toda la gastronomía yucateca y que se utiliza en la mayoría de los guisos, es una pasta que se prepara a base de una semilla especial y otras especias. En la ciudad la compras por paquete, en cambió en los pueblos las mujeres acuden al monte donde usualmente tienen sus hortalizas, a seleccionar las semillas de especias, para preparar la pasta o masilla. Y finalmente para la envoltura del tamal, van a su parcela a seleccionar las hojas de las matas de plátano, estas tienen que estar grandes, frescas y enteras.

Tengo la suerte de haber vivido esta experiencia en ambos lugares, en casa de una tía en Yucatán donde se acostumbra comer Pib cada año en estas fechas, la forma tradicional es meterlo al horno de la estufa, eso sí, con todos los ingredientes que debe de llevar. Es una semana en la que se desayuna, come y se cena ese tamal, a la casa que vayas, ya sea de un amigo, familiar, en la oficina, todo es Pib, así que se visitan Yucatán durante esta temporada les sugiero comer solo verduras y hacer mucho ejercicio una semana antes. Mi experiencia rural fue durante una visita de trabajo a la comunidad de San Antonio Tuk, un poblado en Quintana Roo enclavado en la selva. Para llegar se tiene que entrar por otro pueblo llamado Xpichil, en una de las calles de ese pueblo se encuentra una brecha, sin camino pavimentado, entre la selva, son 8 kilómetros que me llevan a San Antonio Tuk. Al llegar, en la entrada al pueblo y al aire libre, estaba reunida toda la gente, con vestiduras blancas, las mujeres en su vestido tradicional bordado, el huipil; y los hombres con su camisón de manga larga y pantalón. El aroma agradable del copal  se olfateaba por todos lados.

 

En una mesa se encontraban colocadas las jícaras las cuales contenían pozol de maíz, la bebida tradicional,  y en un espacio grande del suelo en el terreno, estaba el hueco donde se estaban colocando los pibs. Estos fueron enterrados y posteriormente se hizo una procesión al centro de la localidad y se oficializo una misa en maya al exterior de lo que son los remanentes o el cascaron por así decirlo, de lo que en su tiempo fue un convento franciscano, quiero suponer de la época de la colonia. Quiero decirles que estos valientes misioneros anduvieron en los sitios más recónditos de la selva maya, se puede sentir su presencia en varios pueblos como es el caso de San Antonio Tuk. Después de la misa  se presentaron ofrendas simbólicas por parte de los pobladores. Al finalizar los habitantes nos invitaron a una convivencia donde el plato principal fue este delicioso tamal. Me atrevo a decir, sin la intención de ofender a mi tía por supuesto, que el sabor si varia al que es preparado en casa, los elementos como la leña, los minerales de la piedra, los ingredientes naturales como la masa (en la ciudad la obtenemos ya empaquetada y con conservadores) y todo el proceso como tal, le dan un toque sin igual, además del deleite de compartirlo entre la amabilidad de la gente del pueblo maya y la forma en la que rinden culto a sus muertos a través del Hanal Pixán, que por cierto, la forma correcta de escribir esta  palabra castellanizada es Jaanal Pixan.

 

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Ramon Parra

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