Literatura

Hannah Arendt y la banalidad del mal



Hannah Arendt y la banalidad del mal - Literatura

Hannah Arendt no retrocedió ante el pedido de realizar una nota acerca del juicio al nazismo. Recibió muchas críticas y rechazos, fundamentalmente de su propio pueblo judío. Porque toda su investigación la llevó a acuñar un concepto que además puede demostrarse perfectamente tanto en hechos cotidianos, banales, como en hitos históricos. A Hannah le ocurrió algo similar a Freud cuando, a partir de 1920, en «Más allá del Principio de Placer», habla de la Pulsión de muerte, como algo estructural y estructurante. Hannah pudo ver que lo más banal puede llevar al mal, y que muchas veces, algo banal se convierte en mal. Y que no ocurre en seres excepcionales, muy diferentes a todos nosotros, está en el ser humano. Las identificaciones, el narcisismo, las idealizaciones salvajes, los ideales fanáticos, los mandatos, los deberes, las obediencias, los odios, los temores, el sobrevivir, las convicciones, las persuaciones, sugestiones, hipnosis, masificaciones, masa libidinal que hace descender la racionalidad para dar rienda suelta a lo emocional sin reflexión, sin ética, sin reparo y sin reparaciones posibles.

Luego de haber hecho esta investigación, y de haber acuñado el concepto de banalidad del mal, Hannah se verá una vez más con quien fuera su maestro y amante. Va a visitarlo a la montaña a la que él se había retirado a vivir. Tienen una conversación y se despide. Del lado de Heidegger también habrá un acto: una conferencia llamada «La Serenidad», verdadera obra de arte. Allí se dirige al pueblo alemán, al pueblo judío, al mundo, y pide disculpas por su posición durante el nazismo. En definitiva, él también fue víctima de su época, de su raza aria, de su filosofía. También fue víctima de lo que la propia Hannah Arendt había teorizado, formalizado: la banalidad del mal. La filosofía no escapa a su época. Tal vez al único que se le puede marcar un antes y un después es a Nietszche. El realizó un movimiento paradigmático dentro de la filosofía. Un sismo, una movilización en los conceptos, fundamentalmente platónicos y cartesianos. Freud toma mucho de él, como así también todos los filósofos que lo continuaron, entre ellos, Heidegger, Arendt, Spinoza, etc. Freud tomó conceptos como: «ello», «superyó», «pálidos criminales» para hablar de «los delincuentes por sentimiento de culpa», o la necesidad de castigo.
Hay una película, excelente, de una directora genial : Liliana Cavana, «Una puerta entreabierta» , o «La puerta entreabierta», allí se basa en la historia de Nietszche junto con su amigo Paul Rilke, poeta, y su amante, Lou Andreas Salomé, filósofa que incursionó también en el psicoanálisis. Allí se ve ya la caída de Nietszche, el aumento de su enfermedad mental, su sufrimiento, sus delirios, su sífilis, y su internación en un sanatorio de salud mental, en un hospital. El encuentro con su hermana, a la que sí rechaza, ya que estuvo involucrada con el régimen nazi, y él a esto no lo aceptó nunca.m Por eso es un error decir que Nietszche estuvo ligado al nazizmo. Si los nazis utilizaron o hicieron mal uso de sus conceptualizaciones teóricas, no fue su responsabilidad, sino la lectura que se hizo de la misma, de su obra, y de ciertas conceptualizaciones, como por ejemplo, la idea del «super-hombre, su frase «dios ha muerto, entonces todo está permitido», que Lacaqn invierte y dice «si dios ha muerto entonces nada está permitido, ya que no existiría la posibilidad de la castración, de la prohibición, del orden, una organización del goce caótico posible. Cuando Lou Andreas Salomé va a saludarlo y prácticamente a despedirse de él, Nietszche le dice que ellos no son seres de ese siglo XIX que estaban viviendo, los finales de siglo, los comienzos ede otro, que aparentaba ser prometedor, moderno, con los ideales propios de la modernidad: el optimismo puesto en los avances científicos, que se creyó ayudarían a la humanidad, cuando no fue así, al menos los mal usos de los inventos. El le dice, entonces, a ella, que no son seres del siglo XIX, que ya son seres del siglo XX, el siglo por venir. «Somos seres del otro siglo, del próximo siglo, allí nos entenderán y recordarán. Seremos útiles para los próximos siglos, hoy no están preparados para entendernos»… La película es bella en todo: libreto, dirección, guión, actuación, ambientación en la época, fotografía, vestuario, escenografía, investigación histórica seria, respeto por las personas y los personajes.
Dos mujeres, dows discípulas, dos amantes, Hannah y Lou Andreas, que van a ver a sus maestros, a sus amantes, en el final de la vida de éstos. Un encuentro para despedirse. Un últimom encuentro, del que quedan muchas palabras y actos, que serán atesoradas y dadas a conocer al mundo, palabras que marcarán historias e historia; a huellas profundas, improntas que les permitirán a ellas, a ambas mujeres, continuar sus caminos tanto en sus vidas íntimas, propias, como para su crecimiento intelectual. También les queda la nostalgia por lo vivido con tanta pasión, amor, deseo, fascinación, idealización, admiración, por estos hombres, como hombres en la intimidad, como hombres públicos, intelectuales, filósofos que hicieron historia. Que cambiaron el pensamiento de la historia y que hoy utilizamos sus conceptos, los llevamos a otras disciplinas, los tomamos prestados, los usamos, como verdaderas herramientas teóricas que podemos además usar en la praxis.
Hannah y su banalidad del mal; Lou Andreas Salomé y sus estudios acerca del erotismo; Heidegger con sus concepciones variadas y novedosas, «la serenidad», «la resonancia», «el salto», «el pase», «los futuros»…. el «dasein» o «ser-ahí»; Nietszche con su ruptura con toda filosofía anterior, al punto de desear una «antifilosofía», una «muerte de dios», el conocimiento de un «demonio» dentro nuestro al que llamó «ello», el superhombre, una raza nueva, un predicador, alguien que se aleja y vuelve para dar a conocer sus parábolas….
Tenemos que aprender de ellos no sólo sus conceptos y aplicaciones, sino también a abrir nuestras mentes, dejar de lado prejuicios, poder entender a un autor en su contexto, diferenciar a la persona del autor, al autor de su obra. Porque, en definitivsa, de esto se trata, podemos conocer y entender y contextualizar la vida de un autor, sus atravesamientos dentro de una época, sus aciertos y equívocos, su basta obra, sus vidas dedicadas a investigar, a dar a conocer sus invenciones. Y además, nos enseñan a vivir con pasión, animándonos a dar lugar a lo propio, al propio estilo, a disentir con la época, a buscar nuevos horizontes y paradigmas.
PATRICIA INES BERRA. 9 DE JULIO. ABRIL DE 2019.

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Acerca del autor

patricia berra

2 comentarios

  • ¡Muy interesante!
    La verdad, de todos los autores mencionados sólo he visto un par de cosas de Heidegger. Si bien me pareció interesante no siento demasiada atracción por su obra. Lo mismo me pasa con Nietszche y Freud. No es que los rechace en sí, es más bien que tan sólo no siento la atracción suficiente hacia ellos. A lo mejor si la sienta en un futuro, sobre todo si encuentro algo para lo que pueda darles a sus conceptos un uso práctico a mis intereses personales.
    En sí, me ha encantado la conclusión: Principalmente lo de dar lugar a lo propio, es como apropiarnos de lo propio, de nosotros mismos, aunque eso nos lleve a disentir. Ir más allá buscando el propio horizonte que nos pertenezca, nos llene y de sentido a nuestras vidas aunque nunca lleguemos hacia él. Por otro lado tu forma de hablar de ellos y de la posibilidad de entenderlos como autores, separados de su persona, en contexto con sus épocas, me parece crucial. En definitiva, ¡Muy buen artículo!
    Espero no perderme el próximo.

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